<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268</id><updated>2012-01-22T00:05:42.758-03:00</updated><category term='punta del diablo'/><category term='facultad de ciencias uruguay'/><category term='amores primos'/><category term='desencuentros de verano'/><category term='uruguay'/><category term='casas fantasmas'/><category term='en la cola del supermercado'/><category term='amores inventados'/><category term='amor de primavera'/><title type='text'>Siempre la misma canción</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>52</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-5723688692061528707</id><published>2011-12-28T14:46:00.000-03:00</published><updated>2011-12-28T14:46:53.058-03:00</updated><title type='text'>Desencuentro en una confitería</title><content type='html'>CECI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada en la confitería preferida de mi madre, miraba hacia la rambla pero me distraía con el murmullo compacto &amp;nbsp;que cortaba el ambiente. De a ratos me detenía en la gente sentada en las mesas. todos viejos, todos canosos o arrugados. A dónde están los jóvenes de la ciudad a esta hora. Estarán trabajando, o no tendrán interés en entrar al Oro del Rhin a pesar de que ahora comparte el local con una cadena de librerías muy conocidas y muy cool.&amp;nbsp;O es que siguen faltando menores de cuarenta años en este país, como siempre.&lt;br /&gt;Me preguntaba eso mientras miraba la hora en el celular por décima vez y consultaba si había recibido un mensaje de texto. Pero Magda seguía sin contestar. &amp;nbsp;Ya le había avisado por el chat de google hace un par de semanas. Qué bueno, yo también voy, nos vemos. Por teléfono apenas concretamos el encuentro, sólo un ratito breve e intenso de esos que son perseguidos por el límite de crédito del teléfono. Quedamos en vernos hoy, uno de esos encuentros épicos de los bares montevideanos. Hace cuatro o cinco años que no nos cruzamos. O más. &amp;nbsp;Y de pronto pasamos de esa ausencia total a intercambiar &amp;nbsp;mensajes instantáneos, a tal hora, más tarde, si. Las dos estamos de visita y tenemos mucha gente para visitar. Cada reencuentro es un cimbronazo que nos sacude del pasado al presente como una cuerda de guitarra. Los que viven afuera se pueden reconocer &amp;nbsp;por las calles y por la vida montevideana como por un cartel luminoso en la frente, o mejor dicho, en sus gorras de béisbol, sus championes super brillantes,&amp;nbsp;algún detalle en su pelo, demasiado peinado, o sus gafas (no sus lentes), sus ¨vale¨ que dejan ver que han perdido la idiosincracia del paisíto. Y al revés, hay un algo común que puedo percibir en mis compatriotas, un aire de haber pasado juntos estas últimas décadas. En eso estaba pensando cuando&amp;nbsp;de pronto advertí que mi estado de felicidad caducó. No puedo precisar cuándo, quizás caminando por las calles silenciosas del Prado, hace un par de horas, fue que volví a sentir la soledad que &amp;nbsp;me tapaba en algunos días montevideanos.&amp;nbsp;La melancolía, quizás la depresión leve como una garúa ya estaba a la vuelta de la esquina y no la podían contener un capuccino con tarteletas de frutilla en una confitería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Como otras veces llegué a Montevideo buscando una ráfaga de felicidad intensa. Una tajada de postre de paz pero me encontré que &amp;nbsp;no &amp;nbsp;quedaba más en la fuente y volví a sentirme vacía, agujereada, perdiendo ese algo que me faltaba desde siempre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Y entonces fue que me pareció verlo ahí, era él otra vez, sentado en un sofá de la librería, &amp;nbsp;pero ya no es el mismo chico asustado de aquellos años. Ahora tiene la seriedad del hombre que carga el peso de su familia, la imagen de la esposa, atada al anillo de casado, y la seguridad adquirida luego de años de esfuerzo y trabajo. Esa que le ha hecho alejarse del mundo como a todos los hombres maduros que ya pasaron los treinta. Él maneja las distancias ahora. Cuando volví a mirar a la mesa del silloncito, me di cuenta claramente que no era él. Fantasías en mi cabeza mientras esperé que Magda apareciera. &amp;nbsp;Mi vida giraba en la batidora mientras yo tomaba un té sentada en el Oro del Rhin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la ansiedad dejó paso al aburrimiento me di cuenta que ya no tenía ganas de seguir esperando que Magda llegara. Supe que el resentimiento no había desaparecido, que los años de vida en Euriopa sólo habían transformado en desdén los celos ocultos de antes, que no tenía sentido tratar de revivir una amistad en un café. Al fin de cuentas, en la última década &amp;nbsp;apenas intercambiamos un puñado de mails de feliz cumpleaños, y feliz año nuevo.&amp;nbsp;Hay que dejar morir dignamente a las amistades atrofiadas. Tratar de resucitarlas es inútil, pero sobre todo, es triste como la mirada que queda perdida en el tiempo que pasó.&lt;br /&gt;Un cansancio de la nada de pronto me cayó encima una pesadez de las piernas, de los ojos, las ganas de reír se me cortaron &amp;nbsp;y &amp;nbsp;sentí la garganta seca y ronca.&lt;br /&gt;Lo peor de todo &amp;nbsp;es que no recordaba la parte mala del asunto, como una novia idealizadora, yo guardaba más bien los recuerdos buenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MAGDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, posiblemente tus recuerdos sean buenos porque vos vivías en ese mundo intenso de la facultad y el centro de estudiantes y los campamentos y las reuniones y esa barra de amigos que llenaban el apartamentos a cualquier hora de la noche o del día. Vos creías que yo estaba a otro nivel, que era medio monja, que me tenías que enseñar algo, y me protegías desde tu superioridad sólo porque te acostabas con todos los que se te cruzaban por la vida buscando alguno que te llenara el vacío, qué metáfora.&amp;nbsp;Yo te censuraba pero muy por dentro me preguntaba si estaría bueno ser así como vos, medio loquita, aunque yo sabía que después sufrías y me alegraba el castigo, como con aquel rubio con pinta de sudafricano, Daniel, te acordas, el que fuiste a despedir al aeropuerto y te encontraste a la novia ahí. Siempre te las ingeniabas para engancharte con tipos que después desaparecían. Los veías como una aventura y yo me asustaba pero también sentía algo de celos.&lt;br /&gt;y ahora mirá qué loco, vos sos la señora casada, con el familión, la que viaja con cochecitos y mamaderas para todos lados, y yo voy por el mundo buscando con quién acostarme. Y también me encuentro a los que se van y desaparecen. Y me acuerdo de vos, que ya lo hiciste veinte años atrás. Pero ahora soy yo la que vive la vida y vos mirás tv cable en tu casa.&amp;nbsp;Y no te quiero contar que estuve en India, y que me fui a la Ile de la Reunion para encontrarme con un francés, un tipo casado, pero que me enloquece, y que sólo quiero pasarlo bien con él. Que lo conocí en un curso de francés que fui a hacer a ParÍs, y que viajo todo lo que quiero, sola y que ahora sos vos la que quisieras hacer lo que yo hago, pero también sabés que yo quería eso que vos tenés, la casa, los niños, el marido, pero ahora lo veo todo tan patético, tan opresivo, y vos estás contenta, entregada, amansada. ¿Dónde dejaste la energía que te llevaba por el mundo, se te va toda en ir al supermercado y a los cumpleaños infantiles? No te quiero ver porque sé que gané, al final. No te lo quiero demostrar porque no me interesa. No es bronca, es el tiempo que pasó. Ya no sos parte de mi vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-5723688692061528707?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/5723688692061528707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/12/desencuentro-en-una-confiteria.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5723688692061528707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5723688692061528707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/12/desencuentro-en-una-confiteria.html' title='Desencuentro en una confitería'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7022844621343816873</id><published>2011-12-02T17:14:00.000-03:00</published><updated>2011-12-02T17:14:40.022-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desencuentros de verano'/><title type='text'>El momento justo</title><content type='html'>A veces se me escapa el momento justo de la vida en que hay que actuar. Más bien, casi siempre me demoro un par de horas más de las necesarios en pensar la frase que hubiera necesitado responder en un segundo. Otras veces, la solución se me ocurre dos minutos después. Y alguna vez más, quedo paralizada y no reacciono, punto. Por ejemplo, con un beso decidido y cierto. Así fue aquella vez cuando estábamos solos Santi y yo en la oficina del fondo.&amp;nbsp;Sintiendo cada uno la presencia del otro con la total consciencia, pendientes de cada movimiento, de cada respiración inspiración exalación, centímetros de distancia que separaban nuestras bocas, nuestras manos, nuestros sexos. y de pronto sin decir una palabra, él se quedó mirándome serio, quieto, sin explicaciones, nada más que sus ojos fijos en los míos y yo me quedé petrificada, &amp;nbsp;sin perder la noción de que cualquiera podía entrar en un momento y pescarnos así. &amp;nbsp;Y así como se paró frente a mí, se fue. y yo me quedé casi sin poder respirar , nunca supe dominar la ansiedad que me generaba verlo, la inseguridad de no saber qué me tocaba ese día, si me iba a encarar como un salvaje o me iba a ignorar. Desde el primer día hasta el último en que lo ví, tuve la misma sensación. pero volviendo a aquella vez, &amp;nbsp;apenas me recuperé, &amp;nbsp;salí corriendo a buscarlo, a buscar una oportunidad mejor. Con él siempre faltaba un buen momento para estar solos. en realidad se nos había pasado el cuarto de hora. Nos conocimos demasiado tarde, nos regalamos unos minutos robados, y después seguimos con nuestros horarios de vida ya pautados&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Continuará...&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7022844621343816873?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7022844621343816873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/12/el-momento-justo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7022844621343816873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7022844621343816873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/12/el-momento-justo.html' title='El momento justo'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1066082490925981571</id><published>2011-11-08T15:24:00.003-03:00</published><updated>2011-11-19T17:31:24.602-03:00</updated><title type='text'>Vampiros en el techo- II</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-RBRIc71ntvg/TrlzfyXMdvI/AAAAAAAAAPs/pT9MTzQeDXY/s1600/foto+valizas.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-RBRIc71ntvg/TrlzfyXMdvI/AAAAAAAAAPs/pT9MTzQeDXY/s320/foto+valizas.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Otra vez se despertó con esa mezcla de olor a pis con zorrino quemado, y unas pelotitas negras en el piso&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;. En el techo están los murciélagos, escondidos entre la paja y la chapa. Su primera idea es armar la mochila y salir corriendo del rancho directo a la ruta, a hacer dedo para volver a su casa. Pero después de un rato, Alberto se sienta en el borde del colchón tirado sobre el piso, cruza las piernas y se pone a fumar despacio. Busca en su mochila un cuaderno chico en el que escribe ideas y versos por la mitad. &amp;nbsp;Se pone la remera y se cuelga el morralito mientras se calza las ojotas. &amp;nbsp;Sale apurado del rancho con un aire casi urbano de individuo apremiado por el tiempo. Rumbea al centro por un caminito &amp;nbsp;de barro y tierra hasta el cibercafé Ecos, una cabaña de madera que tiene un par de PC en mesas rústicas &amp;nbsp;al aire libre, abajo del alero .Ya lo conocen, y lo saludan con el afecto pasajero del turismo. Se sienta y empieza a teclear. Sin pensar mucho lo primero que escribe es:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;¨matar vampiros¨. &amp;nbsp;Google le contesta con links sobre cómo matar vampiros y hombres lobos. Primer consejo, estaca de madera, ajo, o ponerlo entre dos espejos. Se tienta con más links, y ya se divagó como en facultad. Vuelve a hacer la búsqueda, esta vez más en serio: ¨murciélagos eliminar techos¨. Ahora sí, control de plagas, venenos, naftalenos. Todo muy complicado. Otro link dice: usar vapores de formol, pero parece que caen como desmayados al piso; demasiado asqueroso y además, qué hace después con los bichos. La idea de volverse a Montevideo le está gustando cada vez más. En Yahoo! respuestas, entre medio de varias cargadas aparece un buen consejo: espantar&amp;nbsp;murciélagos&amp;nbsp;con un ruido fuerte, una luz brillante para encandilarlos, y mucho humo: &amp;nbsp;podría funcionar. &amp;nbsp;Decide afinar la búsqueda, ¨espantqr murciélagos¨. Otra vez en Yahoo! answers, una genialidad: la receta incluye colgar CDs para que interfieran con el ultrasonido que usan los &amp;nbsp;murciélagos para orientarse en sus movimientos. Cómo enseña internet. De todo lo que apuntó en su libretita, fue subrayando: &amp;nbsp;ajos, humo, ruido, luz, CDs. Ya tiene un plan. Después de pagar por una hora de internet se va caminando a la &amp;nbsp;playa. La cuestión de la lucha contra los bichos lo puso energético. &amp;nbsp;Recuerda una vez más que entró a la facultad de &amp;nbsp;Agronomía porque le gustaba ver el campo verde y ondulado, la tierra negra recién arada, las plantas de maíz más altas que él, en aquella estancia de su abuelo que vendieron cuando él era chico. Pero los animales no le encantan, salvo los caballos. &amp;nbsp;Camina tranquilo con el viento en contra. La arena vuela por lo bajo y le pica en las piernas, &amp;nbsp;pero él se siente fuerte para la lucha.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Sólo tiene que esperar a que se haga de noche.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;La tarde se le pasó entre ansioso y aburrido pero al fin empezó a ponerse el sol en un interminable degradé de dorados, naranjas, rosados y violetas. Cuando calculó que la oscuridad ya era suficiente, empezó el trabajo. Prendió la hornalla y le puso mucho aceite al sartén, y cuando estaba bien caliente le tiró los ajos picados. Ya tenía en una mano el cucharón de madera y en la otra la linterna. &amp;nbsp;Salió y entró un par de veces del rancho hasta que por fin apareció el humo. &amp;nbsp;Empezó &amp;nbsp;a dar con el cucharón contra la olla que le servía de tamboril, mientras que con la mano izquierda alumbraba al techo para ver si algún bicho aleteaba o chillaba, pero no pasaba nada. Salió a respirar hondo y volvió una vez más, &amp;nbsp;desanimado. Agarró un silbato de metal que llevaba en la mochila y empezó a soplar fuerte, sacudiendo la linterna y moviendo el sartén que ya a esta altura se estaba quemando en serio. Entre silbato y silbato le parecía escuchar unos chillidos agudos pero &amp;nbsp;no quería parar, a ver si con &amp;nbsp;constancia lograba el éxito. Entonces apareció una luz en la puerta y se paró en seco, mientras el sartén seguía quemando una masa negra.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-¿Qué pasa acá? ¿necesitás ayuda?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;era el Canario del rancho de enfrente. Sólo sabía que le decían así pero no hablaba mucho con él. El tipo &amp;nbsp;juntaba vidrios enormes, redes y boyas musgosas, maderas rotas, tenía montones de porquerías tiradas alrededor del rancho. Decían que era un artista pero más bien parecía un bichicome.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-No, es que estoy tratando de espantar murciélagos del techo, me dijeron que el humo y el ruido y la luz...&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Ah no gurí, pero con eso no va a alcanzar, yo te digo que la otra vez le pasó lo mismo a los flacos del rancho negro y al final tuvieron que levantar el techo porque los bichos se esconden bien entre la paja y no hay con qué sacarlos. Y ahora en verano más difícil, tienen crías que no vuelan, yo te digo nomás&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Pah, qué joda. Bueno, voy a ver qué hago entonces&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Tirá una bomba de esas de Jimo, cerrá la puerta y andate&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Pero eso es&amp;nbsp;cancerígeno&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Y bué, no sé. Andá a la ferretería a ver si tienen otra cosa o preguntale a los de la prefectura&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Y, puede ser, gracias por el aviso ché&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;-Suerte botija, chau&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;El sartén seguía largando un humo cada vez más espeso, aunque a la garrafita ya no le quedaba mucho gas. Alberto salió a la puerta del rancho y se sentó en la única silla que tenía abajo del alero. Se prendió un cigarro en la oscuridad mientras se enfriaba el cuerpo con el viento húmedo de la noche. Volvió a entrar al rancho que ahora tenía un olor insoportable. &amp;nbsp;Un poco a tientas y otro poco con la linterna, empezó a meter lo que encontraba en la mochila, todo entreverado, apretado. Los pelos sudados se le pegaban en la frente pero ya tenía frío otra vez.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;CONTINUARÁ en otro momento&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1066082490925981571?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1066082490925981571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/11/vampiros-en-el-techo-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1066082490925981571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1066082490925981571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/11/vampiros-en-el-techo-ii.html' title='Vampiros en el techo- II'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-RBRIc71ntvg/TrlzfyXMdvI/AAAAAAAAAPs/pT9MTzQeDXY/s72-c/foto+valizas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-5566288906636303358</id><published>2011-10-28T18:55:00.002-03:00</published><updated>2011-11-07T23:30:21.168-03:00</updated><title type='text'>Vampiros en el techo</title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Alberto no sabe lo que quiere . Le gustaría estar cómodo en la vida pero siempre hay algo que le molesta: él mismo. &amp;nbsp;Es flaco y alto, nada atlético, &amp;nbsp;de pelo lacio y fuerte, largo, &amp;nbsp; un charrúa desgarbado con un taparrabo de lycra. Usa una malla negra con una hoja de marihuana pintada a mano, cual hoja de Adán.&amp;nbsp;Cuando se ríe se le ven unos dientes blancos y grandes, derechos. No parecen suyos, están por encima de su estandar de belleza masculina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;En el Polonio está felíz, liberado de las responsabilidades de la vida burguesa obligada, de la limpieza como un ritual sagrado. Anda con la ropa dura por la arena, la sal y el sudor. El olor a transpiración queda neutralizado por el sol que seca todo. La arena es ya parte de su cuerpo, metida hasta lo más íntimo, en medio de las bolas y &amp;nbsp;la espalda, las orejas y el cuello y sobre las sabanas, en los championes, en el pelo. Se siente parte de de la playa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;Cuando se despierta sale del sobre de dormir empapado de sudor, y se va a refrescar con la brisa del mar. Se duerme con el estruendo de las olas rompiendo contra las rocas. &amp;nbsp;Mientras hay luna menguante, se queda hasta las tres o cuatro esperando para verla salir atrás de las dunas, congelado sobre la arena fría, fumando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;A todo el que lo quiere escuchar le hace el famoso cuento de la tesis de facultad. Que no se la aceptaron, aunque tuvo resultados buenísimos, porque no era legal. &amp;nbsp;Que cuando le inyectaban a los ratones &amp;nbsp;un &amp;nbsp;metabolito de &lt;i&gt;Cannabis&lt;/i&gt; purificado por HPLC, desaparecían los tumores que les había inducido previamente con irradiación de luz UV en el laboratorio de Fisiología Animal de la facultad. Pero que los jurados no le aprobaron la tesis de Licenciatura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Para sus compañeros de Agronomía siempre fue un bicho raro, y él siempre se sintió un extraño entre los tipos de boina y &amp;nbsp;camisa escocesa, cadenas con crucifijo de plata, cinturones de hebilla &amp;nbsp;y botas de cuero de chancho. Todos engominados, todos cantando Aparicio Aparicio/ dónde estás general de poncho blanco.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No le es fácil encontrar interlocutores. &amp;nbsp;Ni los imbéciles ganaderos de Facultad que se burlaban de su trabajo, ni los profesores escépticos, viejos como Matusalén, que no sabían de genética más que lo que leyeron de Mendel (¿o lo habrán escuchado de él en persona?), ni los jurados, temerosos de salirse del &lt;i&gt;mainstream&lt;/i&gt; de las publicaciones serias.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Con nadie podía hablar mucho de ese asunto, por eso &amp;nbsp;le gustaba charlar con la dos minitas de Ciencias que estaban en el rancho de al lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;No está pensando mucho en cómo va a seguir adelante. por ahora la rutina es ir a pescar a la cañada para conseguir algo de morfi. Y además, &amp;nbsp;aprovecha a darse una enjuagada en agua dulce.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Con las flacas del rancho de al lado, &amp;nbsp;hacían cooperativa para comer juntos, pero ahora se le acabó. Él conseguía pescado y ellas lo convidaban con arroz, tomate, bananas, algún vino de tetra. &amp;nbsp;Pero ahora se fueron. Tiene que pensar qué hacer. Todavía le queda algo de la guita de la beca y le tiene que durar hasta el final del verano. Tomás dijo que vuelve en un par de semanas después de los exámenes. Por suerte &amp;nbsp;la mujer de su padre, que es la&amp;nbsp;dueña del rancho,&amp;nbsp;ya dejó de ser hippie hace rato y no le interesan más las playas de Rocha. Ahora quiere ir a Punta Ballena la señora. Y el viejo se lo paga. Todo por coger con ilusión un tiempo más. &amp;nbsp;Aunque es cierto que parecen una buena pareja, más calmados que aquel infierno que era su familia cuando era chico. Se ve que el viejo ya aprendió a manejar a las mujeres sin explotar de bronca a cada rato. &amp;nbsp;Van a durar. Ya llevan años juntos y sin embargo ella todavía sigue pagando derecho de piso, y por eso le prestó el rancho aunque ahora debe estar &amp;nbsp;arrepentida imaginando que él le va a dejar &amp;nbsp;todo e mugriento cuando se vuelva a Montevideo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Esta mañana cuando apareció la flaca a despedirse porque ya se volvían para empezar a estudiar con la amiga, se sintió desamparado, no sólo porque se le acabó la cooperativa, sino por la soledad que le quedó. Todo se termina. Al final no se la cogió. Lo pensó más de una vez, pero está aburrido de no sentir nada con las minas. Todas lo calientan pero de verdad le dan igual. No le importan ellas. &amp;nbsp;Sólo se las quiere coger. Enamorarlas un rato es lo que tiene que hacer &amp;nbsp;como una obligación para poder transar. Pero en cuanto está ganando, cuando ya la minita cayó, se siente vacío, mentiroso. Las mira desde el otro lado de la pared. Ninguna le puede. Sabe que con todas va a terminar mal o peor después de un tiempo. Coger y borrarse después, eso quiere. &amp;nbsp;Ir a pescar al arroyo al atardecer, levantarse a mediodía. &amp;nbsp;Estar lejos de su casa, de su madre cada vez más histérica de soledad y frustraciones. De su viejo y la novia y esa luna de miel de mierda que no se acaba más. Lejos de la facultad y las miradas de desprecio de los pajeros agrónomos.&amp;nbsp;No quiere que llegue marzo, que el mundo vuelva a girar como siempre, que vuelva el frío y la playa se ponga dura como el hielo. &amp;nbsp;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Desayuna unos mates con las galletitas del Chuy que le dejó la flaca cuando se fue, junto con la mayonesa y unas naranjas, tres cebollas, aceite, una lata de salsa de tomate &amp;nbsp;y dos paquetes de fideos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La mañana está medio fría, no da para ir a la playa aunque hay sol, &amp;nbsp;el viento sopla fuerte y la arena pincha como agujas interminables contra la piel. Ya está harto de la arena pegada en el culo. &amp;nbsp;Se vuelve a tirar sobre el colchón desorganizado. Mira el techo y se acuerda del ruido extraño de las noches. Y que las flacas le dijeron que seguro esos eran murciélagos. Hay vampiros sobre su cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-5566288906636303358?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/5566288906636303358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/10/vampiros-en-el-techo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5566288906636303358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5566288906636303358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/10/vampiros-en-el-techo.html' title='Vampiros en el techo'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-6187131090346642623</id><published>2011-10-05T23:54:00.005-03:00</published><updated>2011-10-06T00:25:34.048-03:00</updated><title type='text'>El verano que viene</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-oM--hAerXDM/To0byxSRF4I/AAAAAAAAAPo/DZ5j4MtJofM/s1600/arco+iris+en+la+ventana.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-oM--hAerXDM/To0byxSRF4I/AAAAAAAAAPo/DZ5j4MtJofM/s320/arco+iris+en+la+ventana.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El auto está lleno a más no poder. &amp;nbsp;Por el espejo retrovisor apenas se ve una línea de horizonte finita, del baúl emergen bultos amorfos de valijas, cochecito doble, sillas de comer, camperas de último momento, porque en Rocha siempre hace frío de noche, aunque sea verano. En el asiento de atrás, los mellizos atados cada uno en su sillita, tranquilos durante un rato, increíble.&lt;br /&gt;Después de días de revuelo, de preparativos interminables, de ropa, elementos de playa: &amp;nbsp;sillas, sombrillas, conservadora y tanto más, juguetes, medicamentos por las dudas, comestibles secos, pelelas, pañales, linternas, sombreros y mucho más, finalmente están en la ruta en un mediodía esperanzado como todos los principios de enero, cuando los días todavía traen un aire nuevo, de sorpresa. &amp;nbsp;Raquel abre la matera que lleva ajustada entre las piernas gordas, y se pone a preparar el mate. &amp;nbsp;Si no le ceba unos mates a Juan Carlos durante el viaje, siente que le falta una parte esencial a su ritual de vacaciones. Eso y &amp;nbsp;música de fondo de algún CD de Joaquín Sabina, como ¨Ruleta Rusa¨, uno bien viejo, de los que escuchaba en los primeros años de facultad. &amp;nbsp;Mientras mira por la ventana las curvas suaves &amp;nbsp;del campo, los molinos brillando plateados, algún caballo suelto, va pensando qué se habría olvidado esta vez. Ah, las alitas para flotar de los nenes, que eran buenísimas. Si sigue pensando seguro encontrará algo más pero se le gustan las sorpresas. &amp;nbsp;Ya están pasando San Carlos y no se siente ansiosa por llegar. Está contenta y tranquila. Falta poco. Se mira un rollo que le sobresale de la cintura. &amp;nbsp;Antes se amargaba con eso, pero ahora le da igual, su cuerpo grande es parte de su maquinaria de &amp;nbsp;maternidad. &amp;nbsp;Entonces, Juan Carlos, que no había hablado nada en un rato, le suelta como si nada:&lt;br /&gt;-ché Raquel, ¿y si en vez de La Pedrera seguimos hasta Valizas? &amp;nbsp;Nico me dijo que el rancho está vacío y que podemos pedir las llaves en lo del Chupete&lt;br /&gt;-Ay no, Juan Carlos, otra vez al rancho de Nico y Ana no, &amp;nbsp;por favor. Ya habíamos quedado que este año no íbamos a ir a Valizas, por favor. Ya tengo la reserva en las cabañas, no jodas&lt;br /&gt;-Pero no pagaste nada, ¿o si?&lt;br /&gt;-No, si sabés que no pagué, &amp;nbsp;pero ya teníamos un plan. Por qué siempre &amp;nbsp;llegás a las conclusiones sin decirme lo que estás pensando entre medio?&lt;br /&gt;-Es que se me ocurrió ahora. Nos ahorramos esa guita, así después podemos arreglar el estudio. Dale, Raquel&lt;br /&gt;-Ay no, Juan Carlos. Vos sabés la mugre que debe tener ese rancho, yo no llego otra vez a sacar bichos bola de todos lados, limpiar pisos y ventilar colchones húmedos al sol. Estoy podrida. &amp;nbsp;¿Y si llueve otra vez como el año pasado? ¿ ya te olvidaste de cuando quedamos ahí atrapados como en una isla, rodeados de agua estancada llena de renacuajos? No se me olvida más el coro de ranas que nos cantaba todos los atardeceres entre los pastizales inundados. Y con los nenes &amp;nbsp;que van de un lado al otro todo el tiempo me voy a enloquecer tratando de atajarlos, y otra vez sin agua para lavar la ropa, que vos no lavás, además, y &amp;nbsp;tener que ir a buscar los bidones hasta la OSE todos los días, dejate de joder. Ese no era el plan&lt;br /&gt;-¿Pero qué sabés si va a llover mucho? ¿y si no llueve?&lt;br /&gt;-Juan Carlos, a nosotros nos persigue la lluvia. El nubarrón se instala en la playa a la que vamos nosotros. ¿Cuántas veces ya nos clavamos en el rancho inundado de Nico y Ana? ¡Estoy podrida de Valizas!&lt;br /&gt;El grito &amp;nbsp;despierta a Bruno que se pone a llorar. Raquel se inclina y saca un vaso de piquito de la mochila que ya lleva preparado con agua. Se lo da y el nene se queda tranquilo. &amp;nbsp;Ya no se escucha a Sabina, el CD se &amp;nbsp;terminó en medio de la discusión. El camino ahora sólo parece una línea negra inexorable hacia el destino.&lt;br /&gt;-Qué cosa, Raquel, ¿no querés llevar a los nenes al arroyo a bañarse?, ahí estamos tranquilos en la laguna, podemos subir a las dunas. La Pedrera está llena de chetos y todo es más caro, te acordás aquella vez cuando alquilamos todos juntos con Ana y Nico...&lt;br /&gt;-Vos sabés que a mí me encantan las dunas, pero no vas a poder subir con los chiquilines, son muy chicos. Todo lo que me gustaba hacer en Valizas antes, es lo que no puedo hacer ahora, ¡caminar hasta el Cabo Polonio, &amp;nbsp;quedarme de noche viendo las estrellas tirada en el sobre de dormir, &amp;nbsp;levantarme tarde, y tomar cerveza a mediodía!. Y todo lo que no me gustaba es lo único que hago ahora, todo el tiempo: lavo ropa meada, con agua de pozo marrón, cocino cuatro comidas en la garrafita de mierda esa y después hay que lavar los platos ahorrando el agua de los bidones que hay que acarrear una y otra vez; &amp;nbsp;para bañar a los nenes es interminable, calentando agua en la olla, &amp;nbsp;me canso de sólo pensarlo Juan Carlos, no...&lt;br /&gt;-Dale, yo te ayudo, va a estar bueno&lt;br /&gt;-Yo te ayudo, yo te ayudo, ¡quién te dijo que es mi tarea!!!&lt;br /&gt;-Ay no exageres, no es para tanto... Raquel, en serio. Nos ahorramos esa guita, ¿vos querés tirar así la plata?, en serio...&lt;br /&gt;La rotonda de La Paloma ya está a la vista adelante de ellos. &amp;nbsp;Las nubes perfectas que cuelgan del cielo ya no emocionan a Raquel. Bruno le pregunta:&lt;br /&gt;-¿Y la playa dónde está, mamá?&lt;br /&gt;-Ya estamos por llegar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Raquel, dale, por favor, le pedimos a alguien que limpie el rancho cuando llegamos, y te acordás de aquel gaucho que cortaba los pastizales con una azada, podemos pedirle que venga, &amp;nbsp;así queda seguro para los nenes, dale, va a estar bueno...&lt;br /&gt;-Bueno, está bien&lt;br /&gt;Se quedan en silencio. El motor es la&amp;nbsp;música&amp;nbsp;de fondo ahora. El mate ya está frío. &amp;nbsp;Raquel empieza a clavarse la uña del &amp;nbsp;índice en la cara interna del dedo gordo, como hacía en los exámenes de facultad. &amp;nbsp;Resopla y mira los palmares que ya aparecen a la vista en el campo. Piensa que el año que viene va a alquilar una casa en octubre, &amp;nbsp;va a pagar la reserva de antemano así ya queda todo claro y decidido con tiempo. Si, va a alquilar una casa con tres dormitorios y vista al mar. Con agua caliente y una cocina de verdad. El verano que viene. &amp;nbsp;Mientras tanto, una nube gris empieza a aparecer en el horizonte que queda justo detrás del auto. Y el viento la viene acercando, despacito&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-6187131090346642623?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/6187131090346642623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/10/el-verano-que-viene.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6187131090346642623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6187131090346642623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/10/el-verano-que-viene.html' title='El verano que viene'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-oM--hAerXDM/To0byxSRF4I/AAAAAAAAAPo/DZ5j4MtJofM/s72-c/arco+iris+en+la+ventana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-6350235862263934870</id><published>2011-09-25T17:07:00.000-03:00</published><updated>2011-09-25T17:07:28.370-03:00</updated><title type='text'>fuera de foco</title><content type='html'>Matilde &amp;nbsp;observa &amp;nbsp;las arrugas finitas en su frente por enésima vez cuando se mira en el espejo, bajo la luz fría del baño. Maldito cambio global y las lámparas de bajo consumo. &amp;nbsp;Además se lavó el pelo hoy, y ya no es como antes, &amp;nbsp;ahora le queda un casquito marrón, medio erizado, oscuro y opaco, que prefiere no seguir mirando. No tiene más solución, ya está ahí y&amp;nbsp;tiene que enfocarse en la reunión. &amp;nbsp;Al menos la ropa le queda bien pero en algún momento se darán cuenta de que su elegancia simplona es algo forzada. El traje le sobra demasiado en el pantalón. La botamanga &amp;nbsp;a veces le queda como incrustada contra el caño de las botas. El saco no es el perfect match, pero combina.&lt;br /&gt;No ha empezado su presentación pero igual se le seca la boca sin &amp;nbsp;tregua cada vez que respira. Además está congestionada y el bebe no la &amp;nbsp;dejó dormirse hasta las dos de la mañana, y el marido se había tomado venganza, dijo venganza? descanso de sus noches de pasearlo a upa para que se durmiera. &amp;nbsp;Algo tan verdadero como falso, según qué abogado de divorcio quisiera demostrarlo (el de él o el de ella. Siempre fantaseaba con esos asuntos).&lt;br /&gt;El hecho de que al otro día es su cumpleaños número cuarenta influye en dos direcciones (opuestas, claro). Si, siente que ha logrado algo aunque ese puesto no era lo que ella hubiera considerado éxito, diez años atrás. &amp;nbsp;Pero aún así es mucho más que la nada, el hecho de estar hoy, ahí &amp;nbsp;parada, nerviosa, esperando para hablar quince minutos sobre &amp;nbsp; los aspectos regulatorios de las inspecciones de calidad en los procesos administrativos de la industria. &amp;nbsp;Es &amp;nbsp;algo, un mínimo logro para su vida mínima.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Repasa una vez más la presentación en papel. Siente que lo va a hacer mal. Por debajo de las expectativas. Lo peor en su historia personal siempre fueron las expectativas que no cumplió, las que le fijaron los otros cuando la consideraban tan inteligente, las que se puso ella durante todos los años en que estuvo convencida, segura, de su capacidad para llegar a los más altos niveles de algo.&amp;nbsp;Lo siguiente peor eran todas las cosas que le habían pasado en su vida desde que podía recordar (la fiebre reumática que no fue, dos divorcios paternos, exilios, su madre bipolar, los cambios de colegios, de novios traicioneros, de carreras universitarias, y eso no era todo).&amp;nbsp;A los diez, a los veinte, a los treinta, y ahora finalmente está a su nivel, se &amp;nbsp;equilibraron los conductos de Vernoulii, y se vuelve a enorgullecer de las metáforas científicas que no le puede comentar más que a ciertos interlocutores, sus ex compañeros de facultad, los que se cuidan de contarle de sus nuevos proyectos de investigación, de los detalles, de los problemas con los jurados de los &lt;i&gt;papers&lt;/i&gt;. Para ellos alguien que no pipietea frente a una mesada solo puede comprender una vaga nube de datos pero no tiene el espíritu crítico necesario para una verdadera discusión. No se puede seguir adelante con la conversación. &amp;nbsp;Ni lo intentan. &lt;br /&gt;Ella está entre los dos mundos y está fuera de los dos. Para los que no estudiaron ciencias, ella forma parte de ese mundo misterioso y ella tiene mucha vergüenza de admitir que no, que ya no. Y sin embargo todavía puede entender, puede recordar, puede explicar. Le faltan detalles pero tiene conceptos. Pero los otros tienen razón. Ella ya no pertenece. &amp;nbsp;Y acá en esta oficina, sí. &amp;nbsp;Encaja justo porque no esperan que encaje. Dan por hecho que tampoco sabe a fondo de lo que están hablando pero no le piden tanto, sólo que lo maneje como mejor pueda. &amp;nbsp;Y ella puede, &amp;nbsp;a su manera un poco despistada, torpe, entrecortada. &amp;nbsp;Pero está pudiendo. Y además quiere, quisiera un rivotril para poder frenar la locomotora que tiene en su pecho el día entero, algo que la lleva a volver a salir cuando entra, a volver a bajar cuando subió, a irse nuevamente cuando ya había llegado,-pero si frena eso, no a a poder más, subir y bajar, entrar y salir todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que &amp;nbsp;va pasando las diapo en el power point. &amp;nbsp;trata de poner su mejor voz de segura y en el medio todos se rien aunque ella no pretendió hacer un chiste.&lt;br /&gt;Ya está terminando y se siente más tranquila. Algo del ruido interior empieza a &amp;nbsp;bajar el volúmen. En eso ve que el subdirector sale a la puerta sin avisar y contesta el celular. Ella amaga levemente a frenar pero se da cuenta de que a nadie le importa. Son dos renglones más en su apunte. Mientras cierra la laptop y apaga el proyector todos salen muy apurados, ninguna felicitación o comentario. El director del área que es muy correcto, la saluda y le sonríe&lt;br /&gt;-gracias,&lt;br /&gt;Eso es todo, y se va. &lt;br /&gt;Afuera hay un murmullo, se cierra la puerta con el último que sale y ella se queda sola en la sala de conferencias juntando sus papeles y sin poder ver a través del vidrio de la oficina, &amp;nbsp;las cortinas americanas están bajas.&lt;br /&gt;Unos cinco minutos después tiene todo en orden, la laptop en su valija, los papeles en la carpeta, el saco puesto, para no cargarlo. &amp;nbsp;Nadie le comenta nada a ella directamente pero escucha que salió nomás, que ya pueden empezar, &amp;nbsp;está todo destrabado. &amp;nbsp;Ella sabe que hizo su aporte para lograrlo pero todos los que están ahí han hecho algo y mucho más. Sigue de largo medio apurada hasta su oficina para dejar las cosas. El pasillo es largo. Su escritorio está en un box solitario como una mesa de la prisión pero es su oficina particular, qué loco que eso sea un beneficio. Quisiera una sillita pelada al lado de la ventana. Y&amp;nbsp;entonces de lejos escucha el chiiiiiiiis para la foto y las bromas, la incomodidad de la cercanía física entre hombres que siempre lleva a una risotada, alguno encuentra cómo meter el chiste. &amp;nbsp;No se dieron cuenta de que ella no estaba y no importa. Seguro iba a salir horrible con ese pelo y después se tendría que ver en el folletín mensual impresa en tonos azul y celeste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-6350235862263934870?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/6350235862263934870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/09/fuera-de-foco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6350235862263934870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6350235862263934870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/09/fuera-de-foco.html' title='fuera de foco'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8115811852901749861</id><published>2011-09-11T23:07:00.002-03:00</published><updated>2011-09-12T15:39:16.460-03:00</updated><title type='text'>Desde la arena</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.arrakis.es/~jalfaro/pocitos-nocturna2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="123" src="http://www.arrakis.es/~jalfaro/pocitos-nocturna2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde la arena se puede ver la ventana con la luz prendida, es una especie de entrepiso del edificio del viejo Rambla Hotel. Conozco ese detalle porque estuve varias veces en ese apartamento. &amp;nbsp;¿Seguirá teniendo esos mismos muebles, aquella mesa contra la ventana?. &amp;nbsp;Miro una vez más hacia arriba y doy vuelta para volver caminando por la playa en dirección opuesta. La luz en la ventana me lleva atrás en el tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vinicius apareció de la nada en la facultad, cuando ya nos conocíamos &amp;nbsp;todos y no parecía que pudiera aparecer alguien nuevo en ese pequeño mundo.&amp;nbsp;Al principio no le hice mucho caso, aunque me encantó su aspecto fuerte desde el primer momento en que lo ví, con razgos bien de varón, algunos rulos revueltos y la mirada seria y directa. Cuando me invitó al cine y nos fuimos después a comer unas pizzas a Tasende -yo lo llevé para que conociera uno de los bares míticos de Montevideo, pero a él no le impresionó mucho- ya en esa primera noche me dio vuelta la cabeza con su simpatía, con esa cercanía medio franela de los brasileros, que siempre le ponen un toque de amor como parte de la receta para la pasión, y después al otro día te dicen fue bueno pero acabó, querida.&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;Pero en ese momento yo no conocía las canciones brasileras y todo parecía tan profundo. Él me habló del destino, de que le había vaticinado una bruja que iba a conocer a la mujer de su vida en este viaje, y yo quedé como congelada, pasmada porque el destino estaba frente a mí, así de pronto a la salida del cine Metro, después de ver ¨Forrest Gump¨ en una noche de octubre. &amp;nbsp;Nos vimos varias veces más, nos cruzábamos por los &amp;nbsp;pasillos durante el día, él había venido a hacer su doctorado en Biología del desarrollo, yo trabajaba como colaboradora honoraria en el grupo de Biología Celular de la Facultad de Ciencias. &amp;nbsp;Me faltaba un año para terminar la licenciatura. Vinni era unos cuatro años mayor que yo y parecía el hombre más sabio que había visto en mi vida. &amp;nbsp;Me llamaba por teléfono, nos encontrábamos los sabados a mediodía, los domingos de tarde. Yo también estaba sola en la ciudad. No éramos pareja pero compartíamos tiempo juntos. Todo iba muy suave, muy lento. Una noche me invitó a cenar a su apartamento. &amp;nbsp;Había alquilado un lugar muy chiquito en el antiguo Rambla Hotel, creo que habían reconvertido las habitaciones del edificio en estudios para alquilar. &amp;nbsp;Cenamos arroz con camarones y vino blanco. &amp;nbsp;Todo muy romántico, y sin embargo, apenas nos besamos en el sofá un rato, y después me acompañó hasta mi apartamento, a unas diez cuadras de ahí, por la rambla. Entonces me contó que tenía una novia en Santa Catarina, pero que la iba a dejar. Que no estaba enamorado. &amp;nbsp;Todo parecía todavía más nítido, más seguro, aunque el tema de la novia se me revolvió en el pecho como si me apretaran el corazón y sentí unos celos fuertísimos, algo físico. &amp;nbsp;Después de esa noche, yo tomé un poco de distancia aunque estaba cada vez más obsesionada con Vinni. &amp;nbsp;Él me buscaba en la facultad, me llamaba para vernos. &amp;nbsp;Todo en un plan muy cuidado, a mí me impactaba esa cualidad moral en él, me parecía increíble que fuera tan honesto, tan fiel. Estaba llegando diciembre, y fuimos a ver los fuegos artificiales a la playa, él me abrazó &amp;nbsp;por la cintura y me cuidaba la espalda. Yo lo idealizaba cada vez más y a la vez me escapaba más de él. Me gustaba jugar a ser difícil. Si él no estaba accesible, yo tampoco. &amp;nbsp;Le había preguntado por su novia una vez más pero me dijo que todavía no podía hablar con ella. &amp;nbsp;Un par de viernes lo descarté y preferí salir con mis amigas a tomar algo y charlar. Me dijo que había una chica que lo perseguía y yo me reí. Me sentía segura, tranquila con mis decisiones, aunque él me gustaba cada vez más. Entonces, un sabado que no tenía planes y no había sabido nada de Vinni en toda la semana, &amp;nbsp;salí a caminar por la rambla, bajé directo a la arena y fui por el borde de la playa hasta llegar bien enfrente a su edificio. La ventana estaba iluminada. &amp;nbsp;Tomé coraje y subí las escaleras hasta el nivel de la calle, crucé. Qué incierto era el mundo sin celulares, pienso ahora. &amp;nbsp;Entré al edificio que a esa hora tenía la puerta de abajo abierta de par en par. Subí por la escalera &amp;nbsp;de malla metálica que rodeaba el ascensor antiguo y toqué timbre. Escuché voces adentro. &amp;nbsp;Cuando me abrió la puerta lo noté amable y nervioso pero no llegué a conectar ninguna idea. Pasé por el corredor oscuro que llevaba hasta el living, frente a la ventana donde estaba la mesa, y recién ahí entendí. Me quedé helada un segundo y después reaccioné. En la mesa había una vela, vino tinto, queso y &amp;nbsp;aceitunas. Y había una chica pelirroja sentada. Yo la conocía porque también era compañera de facultad, y estábamos cursando juntas al menos una materia. La veía los viernes en el laboratorio de fisicoquímica. Vinni me invitó a sentarme sin presentarnos y sin dar ninguna explicación. &amp;nbsp;Yo me senté porque no reaccioné a hacer otra cosa. Agarré una de las copas aunque sólo había dos, y me tomé un sorbo de vino. Me fui comiendo los quesitos y las aceitunas mientras él comentaba algo sobre un viaje, que se iba a pasar Navidad a Santa Catarina, y que pensaba volver en un mes. Tomé otro sorbo y casi me terminé la copa de vino. &amp;nbsp;Ya no quedaban más quesos y sólo había dos aceitunas enteras y varios carozos sobre una servilleta. Me paré de un tirón y la mesa tambaleó, la vela se cayó y el cebo se desparramó sobre el mantel. La pelirroja no parecía entender mucho pero tampoco se la notaba disgustada. Les dije, me tengo que ir, chau. Y salí tanteando el camino por el corredor sin luz, hasta la puerta. Bajé las escaleras mientras escuchaba mi corazón latiendo a golpes y un dolor filoso en la garganta me impedía ponerme a llorar hasta estar a una distancia suficiente. Salí a la calle, crucé para el lado de la rambla otra vez, bajé la escalera y me fui hasta el agua. Seguí caminando justo al borde &amp;nbsp;donde rompían las olas mínimas de la playa Pocitos mientras las lágrimas se me salían como propulsadas por la fuerza de la rabia. &amp;nbsp;Pero en ese momento todo lo que podía pensar era que había dejado escapar mi destino y sólo me quedaba seguir sin rumbo en el vacío de una equivocación. Después el tiempo empezó a pasar, lento al principio, más rápido después, y más rápido hasta que todo quedó tan lejos, tan atrás como una vida anterior. Lo único que queda de todo eso, es una luz prendida en la ventana del viejo Hotel Rambla.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8115811852901749861?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8115811852901749861/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/09/una-historia-de-la-rambla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8115811852901749861'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8115811852901749861'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/09/una-historia-de-la-rambla.html' title='Desde la arena'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2377585628786324669</id><published>2011-08-28T00:53:00.000-03:00</published><updated>2011-08-31T23:21:07.340-03:00</updated><title type='text'>El primer cumpleaños de 15</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.polyvore.com/cgi/img-set/BQcDAAAAAwoDanBnAAAABC5vdXQKFmJPVDNLM1FHM1JHR0FSNjY2X3BLS3cAAAACaWQKAXgAAAAEc2l6ZQ.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.polyvore.com/cgi/img-set/BQcDAAAAAwoDanBnAAAABC5vdXQKFmJPVDNLM1FHM1JHR0FSNjY2X3BLS3cAAAACaWQKAXgAAAAEc2l6ZQ.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ya se hablaba del asunto como dos o tres meses antes. Lourdes nos dio la tarjeta a todos en julio, toda blanca con letras plateadas en relieve. parecía de casamiento.&amp;nbsp;Aunque estábamos en segundo de liceo y casi todos teníamos trece años, Lourdes era repetidora y de las más grandes y entonces su cumpleaños de quince fue el primero, &amp;nbsp;una noche helada de agosto.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Mi abuela me había hecho un trajecito de chqueta y pantalón rosados, (ella tenía buen gusto aunque era vieja y me mostraba los modelos en la Para Ti &amp;nbsp;o la Burma que traían moldes, para que yo eligiera, y ella me los cosía), y me compré una blusa de las que estaban en la vidriera de P-k-2, con cuello acampanado .&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La fiesta empezaba a las nueve pero yo estaba pronta mucho antes. Me fui a casa de Sabrina que vivía a tres cuadras, porque ella tenía rímel y lápiz de labios de su mamá. &amp;nbsp;Ella sabía pintarse y me puso un rouge rosa claro &amp;nbsp;y algo de sombra gris sobre los ojos, muy poquito porque me parecía muy rara cuando me veía al espejo.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Me peiné con una media cola y algo de flequillo suelto en la frente y me puse unas caravanas colgantes &amp;nbsp;del Mercado de Artesanos que eran una preciosura. El perfume, que nos pusimos las dos, el &amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Paloma Picasso&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt;, que me había traído mi tío del avión cuando vino de España, era mi tesoro.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Sabrina se había comprado un traje de chaqueta y pantalón negro, la de ella era más larga y suelta que la mía, con un chaleco negro y una blusa blanca de volados en los puños y el cuello -como las camisas de los The Cure-, y se peinó con todos los rulos al viento, un sombrerito de ala y unos aros grandes como pulseras en las orejas. Ella era la audaz y yo la tímida, el duo&amp;nbsp;típico de la amistad adolescente. El tema de conversación &amp;nbsp;mientras nos pintábamos era quién iría o no al cumpleaños. Lourdes había invitado a los varones de tercero y cuarto. Pablo dijo que iba, yo estaba segura de que estaría ahí y la noche por delante me parecía &amp;nbsp;el universo justo antes del big bang. &amp;nbsp;A Sabrina le gustaban Daniel, Germán, Alvaro, ella no se decidía, estaba enamorada de todos y de ninguno.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nos fuimos caminando congeladas las tres cuadras hasta Dieciocho de julio y nos paramos a esperar algún ómnibus que siguiera derecho, porque todos nos dejaban &amp;nbsp;en la puerta de la confitería &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Lion d´or&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt;. &amp;nbsp;Llegamos un poco tarde pero la cumpleañera todavía no había llegado, como una novia.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El salón de fiestas estaba en el subsuelo. Había globos blancos en las paredes y centros de mesas con rosas rosadas. &amp;nbsp;Cuando bajaba las escaleras sentía las piernas blanditas.&amp;nbsp;Sonaba &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Duran Duran&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; y apenas podíamos hablarnos. &amp;nbsp;Las luces rojas, amarillas y azules daban vueltas por el piso de la pista, la parte más iluminada del salón.&amp;nbsp;Las mesas estaban un poco en penumbra así que yo no podía ver &amp;nbsp;quién estaba sentado, o si estaba Pablo. Nos fuimos acercando de a poco a una mesa rectangular muy larga y de pronto lo ví, con un traje gris, camisa blanca y corbata, los rulos mojados, los cachetes colorados y los ojos azules que me sonreían. Un poco agrandado como siempre.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Había un lugar libre al lado de su silla. &amp;nbsp;No tenía nada que explicarle a Sabrina y me senté al lado de él, y ella se sentó enfrente a mí.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Con su tonito de pillado me dijo &amp;nbsp;¨¿cómo andás chiquita?¨ mientras me daba un beso sonoro en el cachete. &amp;nbsp;y a partir de ahí empezó a hablar sin parar. &amp;nbsp;En esa época yo escuchaba mucho y hablaba poco.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Pablo me contó que había traído cassettes de Dire Straits y the Police. ÉL siempre sabía más que todos, más que los profesores, que sus padres, y que los disc-jockeys. &amp;nbsp;De pronto la música paró, las luces se prendieron. &amp;nbsp;La del cumpleaños hizo su aparición bajando las escaleras seguida por los focos blancos, ni siquiera con el vestido de fiesta quedaba linda, aunque estaba radiante, eso sí. Y empezó el vals a todo volumen,&amp;nbsp;ese vals que estaba en el camino de todas nosotras como una montaña que teníamos que atravesar. El vals insoportable. En mi vida no cabía el vestido largo, la mamá emocionada y el papá bailando con la nena de blanco. &amp;nbsp;Y a Pablo le parecía ridículo todo el asunto, así que nos escapamos mientras Lourdes seguía girando en el medio del salón. &amp;nbsp;Como sin querer, me puso el brazo sobre los hombros y me empujó suavecito. &amp;nbsp;Un calor me bajó al estómago.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-Dale!&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tapándonos la boca para no reírnos de los pasos duros de los pocos varones que se animaban a sacar a bailar a Lourdes, nos volvimos a la&amp;nbsp;&amp;nbsp;oscuridad de las mesas. Estábamos muy cerca uno del otro para poder escucharnos. Pablo me hablaba al oído y jugaba con mi pelo mientras decía pavadas que me hacían tentar de la risa. &amp;nbsp;Yo no veía nada más a mi alrededor y no sé cuándo fue que ya estaban todos bailando, debe haber sido cuando el ritmo de &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=0Jy4tMySp5o"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Live is life&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; nos puso a sacudirnos en la silla sin poder evitarlo y entonces él me agarró de la mano y me llevó a la pista&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Todos pasaban y nos decían cosas y yo sentía un calor intenso en las mejillas pero no me importaba. De a ratos nos poníamos en ronda para bailar con otros amigos pero siempre uno al lado del otro. &amp;nbsp;Cuando pasaba el fotógrafo me abrazaba para la foto, y después seguíamos bailando, cerca pero sueltos. Entonces aparecieron luces blancas girando en la pista que iluminaban sólamente a la bola de espejos, y con &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=mPjIC0TRstY"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Sunshine reggae&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; &amp;nbsp;y sus imitaciones de gotitas de sintetizador empezaron &amp;nbsp;las lentas. La pista se vació como si hubieran echado pis de gato. Yo también me fui a sentar con todas mis amigas &amp;nbsp;mientras escuchaba mi corazón latiéndome en la garganta. Pablo estaba cerca pero entreverado entre otros amigos que se reían y él también caminaba hacia las mesas.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Yo soñaba con bailar &lt;/b&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1340156597"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;C&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=OSRLDskFhvc"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;areless whispe&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;r&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; abrazada a él.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Cuando ya creía que lo había perdido de vista, apareció de la nada y se sentó en la silla &amp;nbsp;que yo había cuidado que quedara vacía al lado mío. Me dijo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-espero que pasen &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=Pep6nREBpS8"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Still loving&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt; you&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; de &amp;nbsp;Skorpions, y me miró a los ojos. Yo lo tomé como un mensaje secreto pero clarísimo. Le sonreí. &amp;nbsp; Y &amp;nbsp;ahí, el tarado del disc jockey puso &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=w1tiMrbt21c"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Conociéndote&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;, &amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt;y mientras que Sabrina, Marcela y Marisa se mandaron un suspiro gigante que se escuchó fuerte, yo me quedé quietita con un poco de vergÜenza. Pablo puso cara de &amp;nbsp;superado y me dijo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-No me gustan las lentas en español&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Y entonces la cumpleañera decidió venir al rincón de nuestra mesa porque había varios varones sentados ahí, medio escondidos en la oscuridad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;-Ché, ¡saquen a bailar! vamos, vamos!&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;A Lourdes le salía muy bien mandonear porque era grandota, tenía unas tetas gigantes y un cuerpo de mujeraza con quince años. Al final se armó tanto lío que terminé bailando con Camilo, el único alto como yo de mi clase. Pablo se quedó sentado con sus amigos, como si no le importara. Total, bailamos sólo una canción y ya después de &lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=YVOIukK-y9o"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: black;"&gt;&lt;b&gt;Mil horas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt; llegó el momento de cortar la torta. &amp;nbsp;Después, el carnaval carioca (que se llamaba farándula antes de que nos invadiera la tele argentina) que tampoco le gustaba a Pablo, pero esa no me la iba a perder.&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Llegué a casa &amp;nbsp;pasada de felicidad o de cansancio cuando todavía no aclaraba el cielo de las seis de la mañana. Caí rendida en la cama y me desperté&amp;nbsp;al mediodía siguiente&amp;nbsp;soñando que seguía en la confitería Lion D`or, sentada al lado de Pablo. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2377585628786324669?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2377585628786324669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/08/ya-se-hablaba-del-asunto-como-dos-o.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2377585628786324669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2377585628786324669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/08/ya-se-hablaba-del-asunto-como-dos-o.html' title='El primer cumpleaños de 15'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3498565925903963733</id><published>2011-08-16T17:18:00.000-03:00</published><updated>2011-08-31T23:22:15.891-03:00</updated><title type='text'>El hombre con el tiempo en la espalda</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;EStá sentado en el borde de la cama, en calzoncillos y camiseta. La piel curtida es un cuero marrón, bronceado por el sol de la rambla sur. La pelada reluciente, las arrugas gruesas de la cara, los pelos blancos en el pecho.&amp;nbsp;Resopla encorvado, los hombros gruesos ahora caídos, como sus brazos cansados. Se pasa la mano por los pocos pelos que le quedan, grises y desordenados.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Cada noche repasa los errores del pasado y vuelve a ese momento en que hubiera podido cambiarlo todo y no lo hizo. Cada noche vuelve a repetir sus momentos cruciales como una oración contra el olvido. Como una penitencia.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Despacio se mete en la cama con el cuerpo dolorido por los años, se acuesta &amp;nbsp;y suspira fuerte. Contiene la bronca de no poder volver atrás. Mira su vida desde lejos, como un río desbordado que se llevó todo a su paso. Ya no le quedan fuerzas, no le queda tiempo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Helvetica Neue', Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Finalmente apaga la luz y entonces todos los fantasmas vuelven a rodearlo, más vivos y lúcidos cada noche&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3498565925903963733?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3498565925903963733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/08/esta-sentado-en-el-borde-de-la-cama-en.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3498565925903963733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3498565925903963733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/08/esta-sentado-en-el-borde-de-la-cama-en.html' title='El hombre con el tiempo en la espalda'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3921105653371682107</id><published>2011-07-30T10:36:00.000-03:00</published><updated>2011-08-01T23:41:27.052-03:00</updated><title type='text'>Amigas para siempre</title><content type='html'>Mariela vió el nombre resaltado en negrita apenas abrió el mail. &amp;nbsp;Serían los años, la costumbre inconsciente de recordar a los amigos perdidos lo que hizo que fuera ese el primer nombre que vio a pesar de que la lista de correos sin leer era larga. &amp;nbsp;Una o dos veces por año recibía los mails de Leticia &amp;nbsp;como una dosis de vacuna. Como una protección contra el olvido. &lt;br /&gt;No se veía con Leticia desde hacía cinco, siete años. Ya no lo podía recordar, pero la amistad de la adolescencia tiene una autoridad, unos derechos, &amp;nbsp;que no caducan, es vitalicia, y sigue doliendo como un miembro amputado si &amp;nbsp;se corta. &amp;nbsp;Cuando leyó el mail, una vez más se encontró con la imágen antigua de Leticia, escribiéndole a su antiguo ser, aquella Mariela que se quedó en Montevideo, la que no quería ir a bailar, la que no faltaba un domingo a misa. &amp;nbsp;No se podía imaginar que Leticia hubiera cambiado demasiado, y esa sola idea le producía un escalofrío de rechazo, casi una arcada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que murió su madre, ella decidió no volver más. &amp;nbsp;Aunque tenía la esperanza de que en algún momento surgiera algo inevitable que la obligara a volver, recordaba perfecto el vértigo, el vacío que sintió cuando &amp;nbsp;no se subió a aquel avión para ir al entierro, varios años atrás. Ese día volvió a nacer en Madrid como una huérfana de la vida. &amp;nbsp;El mundo se convirtió en esas calles ajenas, antiguas, hermosas y agresivas. La gente a su alrededor, una masa de extraños: nadie que le importara. &amp;nbsp;Los sentimientos nuevos estaban todos bajo control. &lt;br /&gt;En la oficina donde trabajaba, nadie la imaginaba en su adolescencia escuchando el llamado del Señor. &amp;nbsp;Ella no hablaba de eso con nadie. &amp;nbsp;Ni con sus parejas casuales, ni con Enrique, con quien estuvo en una relación por más de un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su mundo actual todos creían que no le interesaba tener hijos. &amp;nbsp; En cambio, los ecos lejanos que le llegaban de Leticia siempre traían la pregunta repetida como una ola rompiendo en la orilla, ¨¿y estás con alguien, estás pensando en tener bebes?¨. &amp;nbsp;Y Mariela sabía que no quería responder a esa pregunta. &lt;br /&gt;Ella sabía que ahí estaba la pieza clave del dominó de su vida. &amp;nbsp;Los acontecimientos entrelazados hacia atrás en una línea larga, larga, que llegaba hasta los retiros espirituales, las clases de teología, los grupos de oración. Dios no tenía la culpa, ella recibió el llamado. Lo escuchó, lo dejó pasar. Ella era responsable por su vida actual, era una mujer exitosa, evolucionada, una psicóloga laboral, libre. Feliz, quería decir. Pero no le salía la palabra. En el fondo de su felicidad había un rincón oscuro y vacío, ahí donde Mariela prefería no mirar, -como hace todo el &amp;nbsp;mundo-, se decía &amp;nbsp;a sí misma. &amp;nbsp; Pero ese mail de Leticia llegaba justo hasta esa esquina de su ser. &amp;nbsp;Lo abrió rápido, lo miró sin leerlo, como para pasar el trago y lo cerró. Después siguió adelante con otras cosas del trabajo. &amp;nbsp;En un par de horas ya estaría bien otra vez, como si nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3921105653371682107?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3921105653371682107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/07/amigas-para-siempre.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3921105653371682107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3921105653371682107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/07/amigas-para-siempre.html' title='Amigas para siempre'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-4148161382186219751</id><published>2011-07-11T19:45:00.000-03:00</published><updated>2011-07-25T18:51:45.286-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='casas fantasmas'/><title type='text'>Una copa sobre la mesa</title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Lo primero que veo apenas atravieso la reja cubierta por una enredadera tupida es una &amp;nbsp;pileta de natación seca, un agujero enorme de piedralaja, filoso, hondo y oscuro, ovalado como un aljibe estirado. Los yuyos le crecen alrededor y está escondida como una trampa salvaje abajo de una palmera enorme. Apenas cruzo el umbral&amp;nbsp;me asquea el &amp;nbsp;olor a pis de gato que viene del interior de la casa. &amp;nbsp;Los vidrios rotos y los pedazos de cortina descolorida flamean al viento que se cuela por el living. El color ocre de las paredes descascaradas como una piel de muerto reseco, el olor a humedad vieja que emana la mesa de madera opaca, todavía con el nylon encima para protegerla de peligros fantasmas. El álbum de fotos abierto sobre la mesa con unas imágenes chiquititas y borrosas, en blanco y negro, con bordes de encaje de papel. &amp;nbsp;Hay una botella de vino evaporado y una copa polvorienta con la borra en el fondo como una cicatriz. Las sillas medio asquerosas de mugre de gato están desarregladas alrededor de la mesa. La cocina angosta y asfixiante con grasa pegada sobre la mesada. El piso de unas baldosas &amp;nbsp;blancas y negras perdidas bajo la grisura &amp;nbsp;de la suciedad, y &amp;nbsp;una puerta de chapa que da al fondo donde se ve el piletón para lavar la ropa. Todos son rastros fantasmas de una vida pasada.&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;En el armario del dormitorio todavía cuelgan sacos y camisas de las perchas como esqueletos olvidados. La colcha que dejó de ser roja mucho antes del abandono, llena de lascas de yeso caídas del techo. &amp;nbsp;Una pila de libros amarillentos sigue haciendo equilibrio en una esquina. El espejo sobre la cómoda tiene manchas negras y una rajadura macabra.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;La vecina de al lado me sigue contando detalles de la historia mientras caminamos esquivando charcos y telarañas. Que la dueña de casa se sentaba a mirar las fotos con la copa en la mano todas las tardes y así se quedaba hasta la madrugada. Que &amp;nbsp;llamaba a alguien en sus sueños y se despertaba gritando agitada. Que los gritos se escuchaban perfecto en la casa de al lado, la suya.&amp;nbsp;Que un día ella ya no salió a barrer las hojas de otoño de la vereda ni le abrió al sodero. Que pasaron semanas y después de un mes, una mañana empezó a salir agua por debajo de la puerta principal y entonces los vecinos asustados llamaron a los bomberos. Que la sacaron a la fuerza mientras gritaba ¨¡mi nena!¨. Pero su hija, nadie sabía dónde estaba. Decían que se había ido siguiendo a un amor pero seguro se la habían llevado los milicos. Y después vino el silencio y los gatos.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;De las paredes caen unas gotas sospechosas. No llovió recientemente. &amp;nbsp;Podría ser un caño reventado. Podría ser el dolor que se quedó encerrado ahí. Me dicen que es una buena oportunidad. Que la casa tiene buen terreno, buena orientación. Que con unos cuantos arreglos puede quedar divina.&amp;nbsp;&amp;nbsp;La hamaca de hierro oxidada &amp;nbsp;bajo el parral debe haber sido hermosa, alegre y cómoda. &amp;nbsp;Pero se le pasó su tiempo. No se puede resucitar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-4148161382186219751?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/4148161382186219751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/07/una-copa-sobre-la-mesa.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/4148161382186219751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/4148161382186219751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/07/una-copa-sobre-la-mesa.html' title='Una copa sobre la mesa'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2597281872611157434</id><published>2011-06-25T20:29:00.001-03:00</published><updated>2011-07-11T19:42:47.143-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amores inventados'/><title type='text'>En un café solitario</title><content type='html'>&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Leyendo una vez más el mail que el profesor envió a toda la clase, Julieta caminaba por la vereda del sol con el papel impreso en la mano, algo que siempre la hacía felíz en invierno. Las ultimas palabras le intrigaban&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Nos vemos pronto, sigan trabajando.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Un abrazo,&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Felipe&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Miraba el papel concentrada, y escrutaba el significado profundo de esas palabras, porque, unido a otras palabras, algunas no dichas, unidas a esos gestos significativos, como el momento especial que el profesor le dedicaba a su saludo cuando entraba al salón, todo eso, más los comentarios aparentemente dirigidos a nadie, a nada, pero que Julieta intuía, realmente estaban dirigidos a ella, todo eso la conmovía profundamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Sin saber cómo o cuando ocurrió por primera vez, Julieta no podía dejar de pensar en Felipe. Era el ruido de fondo de&amp;nbsp;sus pensamientos, ya que lo veía muy poco, a penas dos veces por semana durante el teórico de Evolución. Y, paradójicamente, cuando lo veía, cuando lo escuchaba y podía cotejar y medir su actitudes frente a la realidad, entonces, por un rato, la imágen perfecta de su imaginación se convertía en ese hombre imperfecto que enseñaba biología frente a ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Felipe no era atractivo, pero Julieta buscaba en sus ojos celestes lavados, detrás de los anteojos rectangulares y su piel algo pálida de más, una chispa de emoción, en los dedos largos, en la voz suave. Buscaba sensualidad en esos labios finos. Espiaba su barriga algo visible por encima del cinturón y a veces&amp;nbsp;extrapolaba &amp;nbsp;el tiempo hasta el momento en que Felipe se quitaría la camisa en la penumbra de un hotel y entonces temía cruzarse con un hombre encorvado y panzón, un hombre mayor que ella. Una desilusión.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Durante las semanas que duró el paro en la universidad, Julieta estuvo ansiosa, ella pensaba que había otros caminos mejores para protestar, que no incluyeran perderse las clases de Evolución. &amp;nbsp;Y&amp;nbsp;además, cada día que pasaba sin pisar la facultad, le agregaba mas lineas, más detalles a sus fantasías con Felipe, y ya casi se imaginaba en plena cabalgata:&amp;nbsp;él la sorprendería con una sensualidad oculta, contenida, que sólo liberaba en la intimidad y seguramente sería especial con ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Finalmente llegó el martes a las diez de la mañana en que se reanudó el curso y encontes Felipe volvió a entrar al aula, mientras Julieta sentia el latido de su corazón repicándole en las orejas.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Felipe pasó de largo y no la miró siquiera, quizás, a propósito. En cambio, le sonrió galantemente a Lara, la morocha de &amp;nbsp;pelo largo&amp;nbsp;espléndido, &amp;nbsp;que tenia unas tetas inusualmente grandes para lo que se veía normalmente en esa facultad.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Julieta se quedó quieta en su sitio tratando de ignorar el calor que le explotó en las mejillas, la ola expansiva &amp;nbsp;que la dejó congelada por un buen rato.&amp;nbsp;Sin escuchar una palabra de la explicación sobre la evolución saltatoria, ella&amp;nbsp;&amp;nbsp;trataba de manejar su decepción y sus celos analizando las posibilidades de lo que había pasado, de lo que podría pasar después, porque sus esperanzas siempre se trasladaban a un futuro perfecto. Aunque cuando recordaba la lista de sus&amp;nbsp;fracasos en el amor, sentía un odio intenso que iba dirigido a ella misma y no a sus amores ideales.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Julieta empezó a imaginar una conversación relajada con Felipe en la que todo se aclararía, quizás los dos sentados en un cafe solitario, un poco alejado de la facultad, alguna tarde gris de invierno. &amp;nbsp;Desde la última fila del salón, soñaba que él tenía una mirada profunda, que nunca le había visto en la vida real.&amp;nbsp;Sin escalas, en su fantasía podía sentir sus&amp;nbsp;&amp;nbsp;besos, lentos, de boca abierta y aliento caliente, &amp;nbsp;inolvidables, &amp;nbsp;besos para despertar la pasión.&amp;nbsp;Después,&amp;nbsp;estaban en un hotel, él la desvestía lentamente o mejor, mientras se desvestían uno al otro, torpemente, exitados, deseándose mas cada segundo, &amp;nbsp;se saboreaban, &amp;nbsp;y&amp;nbsp;él la abrazaba con fuerza, no importaba cómo llegaban a ese punto y siempre, el cuerpo de Felipe &amp;nbsp;quedaba oculto en la bruma de su fantasía, no podía despejar la duda de si su tórax sería el de un flacucho con panza o por el contrario si lograría asombrarla con un cuerpo fuerte y sensual.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;Después del sexo, ella escuchabría las historias de su vida, sus pensamientos ocultos, sus sueños y sus secretos, y entonces se unirían de verdad, en cuerpo y alma. Pero&amp;nbsp;en algún momento algo no cerraba y &amp;nbsp;Julieta rebobinó, y volvió a la realidad del aula y la lección: &amp;nbsp;las incertidumbres le congelaban la imaginación, y además iba a tener que pedir apuntes de la clase a alguien.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2597281872611157434?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2597281872611157434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/06/en-un-cafe-solitario.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2597281872611157434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2597281872611157434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/06/en-un-cafe-solitario.html' title='En un café solitario'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-5902269923084165800</id><published>2011-06-04T17:56:00.000-03:00</published><updated>2011-09-04T16:46:12.719-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amores primos'/><title type='text'>Secretos bien guardados</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://images.travelpod.com/users/darrenkatie/1.1244779200.la-rambla.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://images.travelpod.com/users/darrenkatie/1.1244779200.la-rambla.jpg" width="320" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Hacía tanto tiempo de todo eso que en realidad ella creía que ya no lo recordaba, hasta que Alejandro le hizo la pregunta cuando volvió de visita con su mujer y sus hijas aquel verano, veinte años después.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Aunque no todo había sido malo durante aquellos años perdidos que vivió en el apartamento oscuro y frío de la calle Cebollatí, cuando Gabriela se vino a Montevideo para empezar la Facultad, ella se había olvidado de todo, como si no hubiera existido nada de eso. El olor a sopa rancia del corredor y la escalera, el frío que no había con qué templar durante el invierno, el miedo a la oscuridad como si fuera una nena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Para ahorrar y sentirse acompañada trataba de compartir los gastos y el espacio: &amp;nbsp;el primer año compartió el apartamento con un par de chicas pero resultaron una más rara que la otra. Al final prefirió la soledad aunque el silencio le explotaba en los oídos como una chicharra. Los viernes de noche, si no tenía programa, se desesperaba revisando la agenda hasta dar con alguna amiga que le hiciera gancho para salir. Casi siempre era Patricia, que era una combinación de freak y diversión en proporciones saludables. Varios años antes de los celulares, el mail y facebook, &amp;nbsp;la tarea de armar las salidas del fin de semana empezaba desde el miércoles o jueves.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Entre todos los que pasaron por ese apartamento, estuvo su primo Alejandro.&amp;nbsp;Se había ido del país con su familia cuando tenía unos doce años, en plena dictadura, y su padre se fue escapando de los milicos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Ella era cuatro años menor que él y lo recordaba como un chiquilín muy grande, muy alto, que tenía fuerza para hacer pozos muy hondos en la playa, y tiraba bombas de arena que hacían doler muchísimo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Pasaron los años, se escribían cartas cuando viajaba algún tío o los abuelos, iban y venían fotos familiares a través del Atlántico, algún regalo. Nunca perdieron contacto.&amp;nbsp;Cuando Alejandro le escribió para contarle que venía a visitar a los tíos y a ver la ciudad por un par de semanas, ella le ofreció su casa para quedarse. Cualquier compañía era mejor que la soledad. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;El primo Alejandro seguía siendo altísimo, obviamente más que Gabriela que era muy alta para ser mujer. Y era flaquísimo, más que Gabriela, que tenía unos brazos y piernas huesudas que odiaba muchísimo a sus dieciocho años, y que eran iguales a los de las modelos que empezaron a aparecer en las revistas unos años despues.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Se podía decir que el primo tenía el aire de familia que los unía. No era feo, pero tampoco era exactamente lindo. Pelo negro, anteojos, y acento español. A esa edad en que el histeriqueo es el estado natural de las mujeres, la duda de si le gustaba o no el primo no le impedía coquetear permanentemente con él, así como con casi todos los tipos que se le cruzaban por el camino.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Durante un par de semanas fue guía turística, cocinera, compañera de viaje, y cita del primo Alejandro, todo en uno. Fueron al edificio Panorámico, para ver la ciudad desde los alucinantes veinticuatro pisos del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Empire State&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;montevideano, subieron al Cerro, pasearon por la Feria de Villa Biarritz y se comieron un chivito sentados en el pasto del parque, salieron a bailar, fueron a la playa y varios asados con todos los tíos. En el fin de los años ochenta el ícono de la moda pop era Madonna con sus encajes, sus leggings, aros enormes, rouge, mucho delineador y rulos revueltos. Gabriela tenía el poster en la pared del dormitorio y se vestía como ella. Su vestido favorito era uno mini de lunares blancos sobre fondo negro, con un cinturón de hebilla dorada, y los labios pintados de rojo fuerte. Se sentía linda entonces. Pero aún así no dejaba de odiar sus piernas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Alejandro era un chiquilín de esos buenos de más. Tan bueno que las chicas no se lo tomaban en serio, porque era muy manso, se le notaba en los ojos que entregaba el corazón demasiado rápido, siempre buscando una compañera que no llegaba. Gabriela le gustaba porque era linda y simpática, porque tenía los ojos azules y porque jugaba con él todo el tiempo, pero le gustaba sobre todo porque sabía que ella tenía ese mismo vacío, esa necesidad desesperada de encontrar alguien que la quisiera sin condiciones. Los dos escondían sus dolores. Pero Alejandro estaba perdido en su vieja ciudad natal, y Gabriela era locataria, para guiarlo y para hacerlo sufrir de amor.&amp;nbsp;Pero entonces, la noche en que Alejandro se iba &amp;nbsp;unos días a Tacuarembó a visitar a su abuela materna, sucedió aquello. Gabriela, muy apurada como siempre, en todo lo que hacía en su vida, le fue a dar un beso y un abrazo de esos medio franela tan típicos de ella, cuando Alejandro le dio un beso en la boca. Tan rápido fue, tan de sorpresa la tomó que ella hizo como si no hubiera ocurrido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;-Chau, le dijo, como si nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y el primo se subió al auto del tío Roberto. Porque además, el tío estaba ahí a unos metros, aunque Alejandro estaba de espaldas y no se veía nada. Gabriela quedó como estampada contra la oscuridad de la noche y lo saludó con la mano, parada en el escalón de la entrada del edificio, mientras el auto daba la vuelta a la esquina para volver al centro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Dos días después de esa noche, Gabriela se enteró de un proyecto nuevo, siempre había algo nuevo en la Facultad, y se anotó en el grupo de voluntarios para hacer un relevamiento de la erosión en las costas de Rocha. Siempre había planes de último momento en su vida. Gabriela volvió de la salida de campo justo un día después que el primo se había tomado el avión a Madrid. Y así siguió la vida.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Borró el asunto de su cabeza en unos días, no porque no le importara sino porque no sabía qué hacer con esa situación tan rara que había vivido con el primo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Durante un par de años no se acordó &amp;nbsp;del asunto hasta&amp;nbsp; una tarde de diciembre, cuando el calor ya derretía el asfalto de la calle.&amp;nbsp;Gabriela y Patricia se bajaron del ómnibus y caminaron tres cuadras como tenían anotado en el papelito que les dio otra amiga que había ido a ver a la vieja vidente unos días antes y las dos habían quedado fascinadas con la historia. Cuando llegaron a la dirección indicada se encontraron un caserón enorme, viejísimo, bastante deteriorado. Entraron y se soprendieron porque el pasillo las llevó por una escalera finita que daba a un patio interior. La puerta de la tarotista estaba pintada de celeste y tenía muchas macetas alrededor, casi todas con geranios. El interior del apartamento era bastante deprimente, el espacio era mínimo pero estaba recargado con un sillón rojo de cuerina, mesitas ratonas, potus, crucifijos, velas prendidas, estatua de la virgen, estampitas. La heladera estaba en la salita y la cama se veía a través de una cortina de cuentas de vidrio que separaba apenas los dos ambientes. La mujer tenía el pelo teñido del color rubio amarillo de las señoras viejas. Era un poco gordita, baja, usaba un batón con flores, y llevaba un rosario colgado del cuello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Primero entró Gabriela, se sentó en la silla del comedor mientras la bruja&amp;nbsp;la saludaba como a una sobrina,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;-hola mi amor, sentate por acá. Contame, cuántos años tenés?, ¿de dónde sos?, ah, y ¿qué estudiás?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Las preguntas resultaban un poco decepcionantes para Gabriela, que estaba esperando que la bruja supiera todo por arte de magia sólo con tirar las cartas. Después la mujer se puso a barajar un maso &amp;nbsp;muy grande, le hizo cortar al medio y sacar una carta. Después ya no, sólo fue escuchar y escuchar a la mujer. -Sos muy inteligente, muy sensible. Tuvista un gran amor antes de los quince. Te gusta la naturaleza, el arte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La cosa siguió por caminos algo difusos, primero la tarotista le describió a Gabriela su propio pasado con una cierta precisión lograda entre pregunta y pregunta &amp;nbsp;y después, ya con más confianza, le empezó a contar el futuro. &amp;nbsp;-Vas a conocer al amor de tu vida en el final de un camino. Vas a viajar mucho, y vas a tener éxito profesional pero vas a tener que elegir entre dos futuros posibles, entre dos trabajos, entre dos países, entre dos hombres. Uno de ellos va a ser rubio, fuerte. El otro, más delgado y alto, castaño. Quizás viene del extranjero, pero es alguien muy cercano a tí. Tendrás que elegir sin saber. Hay una vida en tu camino con él pero tiene obstáculos. Cuidado. Hay otras vidas posibles para vos pero sólo una será real. Las otras las vas a vivir en tu imaginación, siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Después, siguió hablando pero Gabriela ya no escuchaba demasiado. &amp;nbsp;Algo había recordado, que la distrajo, como siempre se distraía en todos lados después de un rato.&amp;nbsp;&amp;nbsp;De todas maneras la sesión duró unos minutos más, y la bruja la despidió con una palmadita en la espalda y el consejo de lo bueno que era tomarse un jugo de naranja con zanahoria todas las mañanas, que le iba a dar fuerzas para estudiar y para ponerse fuerte. Otra vieja que la veía demasiado flaca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La visita a la tarotista la dejó tranquila, le aseguró un buen futuro y ella se sintió más segura. Y se olvidó de la charla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Por el camino siguió conociendo a hombres especiales (todos lo eran), casi ninguno parecía el amor de su vida, aunque se hacía la misma pregunta con cada uno que pasaba por su vida y por su cama. Hubo un brasilero que conoció &amp;nbsp;en un cumpleaños. Era estudiante de ingeniería y estaba de visita en la ciudad. Y se fueron caminando desde el Buceo hasta el Barrio Sur, y a la madrugada estaban abrazados desnudos en el sofá, con dos copas de vino y un candelabro encendido. Pasión y romance, o sea, todo lo que Gabriela soñaba.&amp;nbsp;Después que se fue el brasilero, durante meses pensó que se había perdido al amor de su vida, que se había equivocado de futuro, de destino y que por delante sólo le esperaba soledad y vacío. Todo hasta que una noche salió con Patricia, por salir nomás, a un boliche bastante de levante. Y lo vio a Salvador, con pinta de modelo de perfume unisex, todo vestido de negro, altísimo, morocho de pelo revuelto y con unos ojos oscuros demasiado lindos. Era un poco flaco de más, es decir, del talle de Gabriela. Un poco por el lugar, otro poco por la preciosidad del morocho, se decidió a ligarlo. Le dijo a su amiga, dejame que voy a ver si existe de verdad, y fue cosa de un minuto que ya estaban charlando sin parar. Largó a Patricia en medio del boliche y se fue para afuera a conversar con él en el cordón de la vereda en plena madrugada de fin de primavera. De ahí se fueron a su apartamento solitario pero muy visitado, y siguieron de largo durante ocho meses hasta que no se soportaron más. Se separaron y no volvieron a verse jamás. Ese fue el último amor apurado de Gabriela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Entonces llegó el verano del último año de facultad, sólo le quedaba lel último exámen final. Como siempre, se mandó unos días de vacaciones a la playa, a acampar con amigas, Ese era su ritual&amp;nbsp;&amp;nbsp;infaltable, inamovible, su premio, su tesoro, la fuente secreta de su energía para el resto del año.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;En algún momento de una noche de caipirinhas y cielo estrellado conoció a Dante y toda su calma y sus rulos rubios y en menos de dos días ya estaban juntos para siempre. Se amoldaban perfecto en la mesa del comedor y en la cama, en el ómnibus y en el cine. No se separaron, no tuvieron altibajos, ni presiones. Combinaban perfectamente. La vida siguió con ellos dos juntos en las buenas y en las malas. Pasaron los años, llegaron los hijos, cambiaron de trabajos, de casa, y quizás, de ideología.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Y un día volvió el primo Alejandro con su mujer y sus hijas. Se encontraron en un asado gigantesco con muchos pero muchos primos, tios y sobrinos. Se abrazaron con alegría profunda, relajados, respaldados&amp;nbsp; por la familia que había construido cada uno. Charlaron de sus trabajos, de los niños, de la inflación. De pronto el primo Alejandro le preguntó a Gabriela si se acordaba de aquella vez que él se había quedado en aquel apartamento chiquitito donde ella vivía. Por un segundo, de verdad que Gabriela se quedó en blanco y le dijo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;- ay, tenés razón, ¿sabés que no me acordaba?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La cara de Alejandro perdió la sonrisa por un instante mínimo, pero se reacomodó enseguida. Siguió la charla amable por unos minutos más y después se alejó. Mientras seguían hablando de bueyes perdidos en voz alta, a Gabriela se le conectaron los recuerdos perdidos pero ya era tarde para decir algo y no quedar como una tarada. Prefirió seguirle la corriente a Alejandro, portarse como una mujer madura que había dejado atrás las memorias guardadas de un par de décadas. Entonces a ella se le borró la sonrisa apenas perceptiblemente. Pero en un segundo recuperó su mueca de resplandeciente alegría familiar. La voz de la bruja a contraluz le sopló al oído unas palabras que había olvidado. Gabriela entonces miró a su hijo, alto y delgado, jugando en el pasto con una de las hijas de Alejandro, que tenía unos ojos celestes muy familiares. De pronto tuvo la sensación de que esos niños hubieran existido en otra vida posible, casi iguales que en esta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-5902269923084165800?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/5902269923084165800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/06/secretos-bien-guardados.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5902269923084165800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5902269923084165800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/06/secretos-bien-guardados.html' title='Secretos bien guardados'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-6214903997511337012</id><published>2011-05-23T11:09:00.000-03:00</published><updated>2011-09-04T16:47:16.303-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='en la cola del supermercado'/><title type='text'>Una mañana como tantas otras</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_lO-4xdGaHJU/SwBABI5uMPI/AAAAAAAAA80/blih8YAfQvA/s400/cola+supermercado.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://1.bp.blogspot.com/_lO-4xdGaHJU/SwBABI5uMPI/AAAAAAAAA80/blih8YAfQvA/s320/cola+supermercado.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="font: normal normal normal 36px/normal 'Courier New'; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Está esperando en la cola del supermercado con su carro lleno al tope. Los productos que fue recolectando, las marcas que eligió como cazadora urbana, definen su grupo de pertenencia, sus deseos por cumplir. A esa hora del día millones de mujeres recorren pasillos y góndolas con ansiedad, apuro y desinterés, con alegría o angustia guardada detrás de la expresión imparcial de ser anónimo que todos llevan en la calle siempre que pueden. Ella sabe que tiene el mismo aspecto que todas las otras, que encaja perfecto en el estereotipo, que se comporta igual, con similar nivel de arrogancia, que tiene el pelo, la ropa, el auto y el celular que corresponden al modelo, que sigue el itinerario esperado y todo así. Una de sus funciones fundamentales, como la de todas ellas, es la de abastecer a la familia de alimentos, bebidas, vestimenta y accesorios variados, así como la de hacer de chofer para llevar y traer a sus hijos entre las distintas actividades a las que concurren para aprender, desarrollarse en todas sus posibilidades, aún en aquellas para las que no son especialmente virtuosos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font: normal normal normal 36px/normal 'Courier New'; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Además de ser la conductora física e intelectual de la familia, reclama su derecho al tiempo propio, en el club, la peluquería, igual que las otras que esperan en la cola.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Busca algo que la diferencie por fuera pero sabe que sólo lo que está más adentro de su piel la puede salvar. O lo que está detrás de ella. Es el pasado lo único que tiene de distinto con todas las otras rubias artificiales del supermercado? ¿cómo saber que no coincide también en eso?, o será que ya no le queda ninguna excusa más que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;aceptar el lugar que le toca en la palmera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;Aunque jamás lo dice en voz alta, siente que todos los otros seres que caminan por la góndola del supermercado pero también por las calles, los pasillos de los hospitales, las oficinas, los subtes, todos los que tienen otras obligaciones, responsabilidades, que han creado éxitos y fracasos, que se han seguido superando en etapas posteriores a las académicas, de posgrado o en &amp;nbsp;empresas, o los que no han hecho más que trabajar sin descanso desde que fueron demasiado jóvenes como para tener otra posibilidad, todos brillan más en sus vidas que ella, que brilla en el supermercado, en el club, en la puerta del colegio, en los pasillos del shopping&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;mall&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;. Pero lo que más le molesta es que ella no siempre fue así, no planeaba vivir con la luz prestada de las vidrieras, tenía su luz propia, sus planes, sus desafíos por delante, pero los abandonó por muchas razones juntas que la taparon como una montaña de hojas secas, que la hundieron en un pozo de arena movediza, que la congelaron como una tormenta de nieve. &amp;nbsp;Sabe que t&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;odos en algún momento, tuvieron o tendrán alguna oportunidad en su vida, y hay un momento o dos para atraparla, no mucho más, y que si &amp;nbsp;la dejan ir pensando que después será, se acabó. Esa capacidad de no perderse el segundo fundamental de la existencia es lo que diferencia a los verdaderos valientes de los cobardes, a los inteligentes de los soberbios, a los sabios de los troncos, o de los truncos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font: normal normal normal 36px/normal 'Courier New'; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font: normal normal normal 36px/normal 'Courier New'; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Ella que antes creyó estar del lado de los superiores en todo,&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;se ha visto superada por la mayoría de los que caminan por la vida. Pero aún así no quiere ser una más de las de la cola del supermercado con el pelo brillante y las calzas Nike que hacen juego con las zapatillas Nike. Ella es otra, ella era otra. Pero ya no lo parece.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-6214903997511337012?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/6214903997511337012/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/05/una-manana-como-tantas-otras.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6214903997511337012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6214903997511337012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/05/una-manana-como-tantas-otras.html' title='Una mañana como tantas otras'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_lO-4xdGaHJU/SwBABI5uMPI/AAAAAAAAA80/blih8YAfQvA/s72-c/cola+supermercado.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1401038777849717573</id><published>2011-05-10T09:07:00.001-03:00</published><updated>2011-05-11T08:56:17.215-03:00</updated><title type='text'>Se acabó el verano</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:-webkit-xxx-large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:24px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:24px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:42px;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S4NMTBusERI/AAAAAAAAAB8/K_9y-Nwdnss/s1600-h/P1180172.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img src="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S4NMTBusERI/AAAAAAAAAB8/K_9y-Nwdnss/s200/P1180172.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5441276664559178002" style="cursor: pointer; width: 200px; height: 150px; " /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000099;"&gt;Aquel flash en medio de la oscuridad me sorprendió mientras revolvía la salsa en el sartén. No imaginaba dónde podría estar posicionado el audaz fotógrafo en esa noche de campo cargada de nubes. Al fogonazo de luz le siguió una explosión fuera de lo habitual, unos segundos después, y fue entonces que entendí que se venía una tormenta fuerte. El viento empezó a soplar sin previo aviso, y la fuerza era tanta que los vidrios de las ventanas temblaban hasta repiquetear como un motor a punto de arrancar. La cabaña que había comprado a un pescador, y que se convirtió en mi refugio del mundo desde hacía un año, de pronto parecía terriblemente frágil. Se podía escuchar la amenaza vibrando en el techo de chapa, que resistía la fuerza persistente. En unos minutos llegó la lluvia, toda junta, de repente, y las gotas que caían eran enormes, pesadas, copiosas, insistentes. El estruendo de los truenos no dejaba de atemorizarme cada vez que me sorprendía una detonación. La fuerza del viento empujaba el agua por debajo de la puerta hacia adentro, chorreaba de las hendiduras de las ventanas, y empezaba a filtrarse por las grietas del techo, mientras las gotas iban convirtiéndose en verdaderos charcos, en unos pocos minutos. Mientras corría buscando baldes, cortando botellas de plástico y cajas de tetrabrik, tratando inútilmente de atajar el agua que caía desordenada por el viento, el alambrado afuera se sacudía frenéticamente, doblando los palos sueltos que se habían desclavado de la tierra. El rugido del mar quedaba silenciado por la frondosa lluvia que nos ensordecía como una máquina imparable. El viento seguía silbando con su tono agudo y amenazante, la lluvia caía oblicua. Presentía cómo el camino de tierra iba quedando anegado en la oscuridad. De a ratos se escuchaban choques de latas y latones, posiblemente eran los techos de los ranchos de la otra cuadra, que no habían soportado la fuerza contínua del viento tirando hacia arriba. El agua empezaba a correr por el lecho de barro del camino, venía bajando desde el cerro Verde, con fuerza de correntada, cada vez subiendo más y más hacia la casa. Un par de horas después el camino era sólo un río marrón, el agua bajaba con furia, y un árbol flaco que crecía en la entrada no resistió el tironeo y salió arrastrado como si fuera una ramita seca. Quedó apelotonado contra un rancho en la otra cuadra, que ya tenía agua hasta la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#000099;"&gt;Como si acomodaran cajas en un enorme salón de las alturas, seguían resonando los truenos, y el soplido asmático del viento vibraba contra los vidrios, cada vez más fuerte. Una ventana se abrió de repente. Se apagaron las velas, volaron los libros que estaban sobre la mesa, la cortina quedó hecha un trapo empapado y colgante. El agua me pegaba en la cara mientras forcejeaba para cerrarla. Una ráfaga que entró por la ventana embolsó el techo desde abajo y terminó por arrancar un pedazo de chapa alrededor de la chimenea de la salamandra. El resto de la chapa temblaba ruidosamente, resistiendo, pero ya no quedaba nada por hacer. En un instante quedé helada de frío y pánico, empapada. La tormenta me había acorralado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1401038777849717573?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1401038777849717573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/05/se-acabo-el-verano.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1401038777849717573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1401038777849717573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/05/se-acabo-el-verano.html' title='Se acabó el verano'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S4NMTBusERI/AAAAAAAAAB8/K_9y-Nwdnss/s72-c/P1180172.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7352150874003664818</id><published>2011-04-12T10:29:00.000-03:00</published><updated>2011-05-09T23:31:23.098-03:00</updated><title type='text'>Bajando la cuesta</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Otro sabado de tarde, silencioso y asfixiante.  Manuel está tirado en el sillón mirando Star Wars como si no hubieran pasado más de treinta años desde que se fascinó por primera vez con Luc Skywalker en la matiné del cine Maturana. Y cuando veinte años después, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt; fue al estreno el Episodio I se sentía de nuevo como esperando a Papá Noel, y por más que había visto las películas decenas de veces seguía encontrando nuevas lecturas a la filosofía de los Jedi, a los conflictos entre el bien y el mal, entre el Imperio y la República, aunque se sabía los diálogos de memoria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Nunca se le ocurrió ser director de cine porque en la época en que iba al liceo eso era algo tan fuera de la vida real como la Estrella de la Muerte. En cambio, decidió ser neurocirujano una noche, y cambió el bachillerato Humanístico por el Biológico. Después volvió a cambiar de idea, un par de meses más adelante.  No podía esperar tanto como para estudiar toda una carrera de Medicina, especialización, residencia y todo eso.  Ingeniería Robótica parecía más a su medida, pero el bachillerato científico se le volvió insuperable.  Entonces empezó un curso de programación en la ORT y uno de operador de radio y al final la vida le pasó por encima. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Ahora mira la tele con la sensación de que se perdió su gran oportunidad por el camino, y esto es lo que le queda. Quería tener una familia con tres hijos pero tuvo tres divorcios.  La convivencia con sus mujeres se le descomponía en medio año, siempre terminaba en un campo de batalla, la vida en pareja se le volvía como un paredón de marmol, duro, impenetrable, con ella de un lado y él del otro.   Y cada vez que terminaba con una, ya estaba enamorado de otra. Los celos de las mujeres y los ataques de nervios lo ponían de muy mal humor. Culpable, triste. Pero en algún rincón sentía como una caricia al comprobar que el dolor que les causaba era fruto del amor desesperado que ellas le tenían, a pesar de que lo odiaban.  Él, en cambio, se reservaba siempre un espacio vacío donde podía escaparse del amor completo de cualquier persona, hombre, mujer, hermano, padres, pero no de su hija.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;De su segundo matrimonio tuvo a Micaela.  Ahora es la felicidad de su vida, cuando la puede ver. La guerra con su ex continúa sin pausa aunque ya pasaron cuatro años del divorcio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;La nena es igual a la madre pero inocente, dulce. Aunque a veces se le notan los estacazos que la madre le manda a él, enredados en sus palabras infantiles.  Micaela lo admira como a un genio, todavía le cree la escena que él se arma, pero también escucha a su madre y de  a poco se va apropiando de  palabras como perdedor, fracasado, inútil, egoísta, egocéntrico, narcisista.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Manuel odia su empleo de programador en la Intendencia Municipal, pero se justifica pensando que eso le permite tener su otro trabajo. Ama entrar a la cabina de operador y poner la música de la radio: ¨De 16 a 22h, musicaliza Manuel Suarez por FM de la Costa¨.  Pero de 8 a 15h es el soporte técnico del área catastro.  Esas horas transcurren lentas, opresivas como las paredes grises y el tubo lux que lo rodea.  No habla con nadie. Detesta a las gordas de voz aguda y pelo teñido de rojo, de amarillo, que conversan a los gritos mientras clasifican y archivan papeles en la otra punta de la oficina. De vez en cuando cuchichean muy bajito hasta estallar todas en una carcajada gallinácea. Son unas ordinarias, piensa Manuel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Mañana es domingo, tiene que ir a buscar a Micaela a casa de su ex.  La sola idea de tocar el timbre y tener que hablar con ella esas mínimas palabras ríspidas de siempre, le produce ansiedad y desagrado. A veces, cuando tienen algún lío denso pendiente, en general porque ella le reclama más plata para la nena, para la nena dice la guacha de mierda que se compra ropa en el shopping todas las semanas, esas veces prefiere no ver a Micaela ese domingo antes que aguantar a la loca. Pero por suerte mañana piensa ir a buscarla muy tranquilo, mudo y con su mejor cara de asco para su ex mujer.  Después se irá con la nena a buscar al abuelo, para ir caminando hasta la pista de patín, sin llegar hasta el parque porque con los juegos eléctricos termina gastando una fortuna. Después de patinar la va a compar un helado, si ella se lo pide, y cuando ya esté oscureciendo la tendrá que llevar de vuelta con su mamá. Y volverá solo a su apartamento silencioso y frío una semana más, y quizás vea otra vez ¨El retorno del Jedi¨.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7352150874003664818?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7352150874003664818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/04/bajando-la-cuesta.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7352150874003664818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7352150874003664818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2011/04/bajando-la-cuesta.html' title='Bajando la cuesta'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-321627193438818542</id><published>2010-12-18T15:32:00.000-03:00</published><updated>2011-04-19T14:10:23.120-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor de primavera'/><title type='text'>Staff meeting</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Como siempre le sucedía más o menos a fin de octubre, cuando la primavera estaba en su punto medio, después de esa tarde de reunión con Luis, Rosana empezó a encontrarle algo interesante, indescriptible, a sus ojos brillantes, a los cachetes de niño y a sus brazos flacos. Era una decisión casi premeditada. Era el momento de olvidarse de Eduardo. Ya lo había intentado antes, al menos una vez. El resultado había sido transitorio. Es decir, durante un par de meses salió con aquel Fernando,  profesor de historia y jugador de fútbol frustrado, una combinación rara que daba como resultado un buen cuerpo con la cabeza de un intelectual, casi perfecto. Si no hubiera sido porque los porros lo dejaban a veces sin fuerzas en medio de un polvo. Y que le salía el nerd de vez en cuando, y no podía dejar de hablar de lo horrible  que había sido su mamá, quizás lo hubiera intentado un par de meses más. Pero ahora estaba en un nuevo intento de olvidar, y de pasar a una historia fresca. Luis tenía algo de frágil, de pajarito herido. Daba ganas de cobijarlo bajo las alas, o más bien de apretárselo entre las tetas. Las horas que compartían por semana no eran más que un par, en las reuniones de staff, pero todos los días tenían excusas para escribirse mails. Rosana arrancaba, y Luis contestaba con gracia y con algo de ternura, siempre. Quizás la ternura estaba solo en esos finales de ¨beso grande¨ o ¨muchos besos¨ a los que Eduardo la tuvo tan desacostumbrada durante todos esos años de ir, venir, desaparecer y reaparecer. Pero por otro lado, tanta ternura parecía exageradamente inocente. Le dejaba la duda de si de verdad quería decirle que le mandaba besos o si no era más que la costumbre que ese chico tenía de ser un tierno con sus hermanas y su mamá. ¿Y si todo era educación y amabilidad y no había nada de tensión real atrás de esos intercambios electrónicos?. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'trebuchet ms';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;Pasó un par de días pensando si él se animaría a invitarla a tomar una cerveza después del trabajo alguna vez. No era fácil, no coincidían físicamente en ningún lado, salvo en la reunión de los martes. De hecho, esas reuniones habían empezado a fin del otoño, y durante todo el invierno, a Rosana no se le pasó por la cabeza mirar a Luis más de dos segundos de corrido. Pero la primavera siempre le despertaba pasiones imperceptibles que hacía leudar a pura fantasía. Así durante unas cuantas semanas.  Pero  Rosana tenía poca paciencia, y las señales de Luis se hacían cada vez menos claras. Pero todo se aclaró, como siempre. Hasta esa tarde de fin de noviembre, cuando el chico así sin querer comentó que su novia se estaba mudando y la tenía que ayudar, Rosana no había tenido en cuenta esa posibilidad tan obvia, tan evidente. De pronto se sintió liviana, pero encandilada, como si le hubieran puesto una linterna directo a los ojos. Durante un par de noches, se despertaba para ir al baño y escuchaba la voz de Luis diciendo ¨porque mi novia...¨. Le dolía alguna esquina del pecho, como si se le hubiera quedado pegado un alfiler al soutien. Después, de a poco, se le fue pasando, como si hubiera tomado un calmante para el dolor de muelas. Ya estaba grande para seguir cayendo en la misma trampa de siempre.  Sin querer, o por costumbre, de a poco se le volvían a colar algunas imágenes perdidas de Eduardo, siempre las mismas, repetidas. Pero más tenues, más apagadas. Ya estaba empezando Diciembre y la luz del atardecer interminable le subía el ánimo cuando salía del trabajo. En vez de esperar el colectivo, se iba caminando desde el centro hasta su departamento, mientras quedaba luz natural. Para cuando llegaba a su casa, la noche la envolvía sutilmente pero ni se notaba, la calle estallaba de luces, y los negocios seguían abiertos, con las vidrieras llenas de arbolitos de navidad. La ciudad la consolaba cuando se ponía triste en verano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-321627193438818542?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/321627193438818542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/12/staff-meeting.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/321627193438818542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/321627193438818542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/12/staff-meeting.html' title='Staff meeting'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7339101996432482784</id><published>2010-11-29T23:27:00.000-03:00</published><updated>2010-11-29T23:36:10.015-03:00</updated><title type='text'>Tres mapas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hace más de cinco años que Ana Luisa no trabaja en la empresa, pero se  sigue encontrando a Darío en los lugares más increíbles,y en los más cotidianos.  Está de vacaciones en Punta del Este, va al supermercado,  se lo encuentra eligiendo lechugas con su mujer. Está llegando tarde a su clase de body combat en el club, y ahí está él, corriendo en la cinta. Sale de su casa en auto y lo ve estacionando el suyo en la misma cuadra de casas de tejas y jardines, para llevar a los hijos al colegio. Va apurada a la farmacia con su hijo en el cochecito y se lo encuentra subiéndose a su auto, que ya es un modelo nuevo.  Los colegios de sus hijos están uno enfrente al otro. La empresa se mudó de enfrente al club y ahora queda a seis cuadras de la casa de Ana Luz. Por eso ella evita el Mac Donald´s que está a una cuadra de ahí:  se lo encontró una vez en la cola para una Big Mac, y en una estación de servicio rumbo al centro: ella entraba, él salía. Recuerda que él la entrevistó, la primera vez, cuando no la tomaron. La segunda vez que la llamaron, la entrevistó la gordita de RRHH y la contrató.  Darío siempre le pareció medio &lt;i&gt;pecho frío&lt;/i&gt;. A pesar de los ojos claros y los musculitos, nunca le gustó, le faltaba algo, quizás porque era el hijo del dueño y podía hacer lo que quería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fernando sale de su casa todos los días a la misma hora. En el mapa, su barrio se ve como un cículo con calles radiadas que salen desde un centro que es un complejo de monoblocks bajitos, viejos y sucios.  EL vive en un duplex nuevo y lindo. Los que no conocen la zona se pierden siempre para llegar. Lleva a su hijo en el auto al jardín que está unas 10 cuadras de ahí. Después toma la avenida, una avenida que no tiene veredas, no tiene semáforos, no tiene cantero central. La calle está como bombardeada por los pozos hasta llegar a la autopista. Sube y hace un tramo corto, para eso se mudó cerca del Instituto, para no tener que viajar una hora todos los días. Sale en la segunda bajada, a una calle asfaltada pero ruinosa, a los costados hay campo. Un campo triste, de yuyos y pastizales, cables de alta tensión, alguna casa. Pero básicamente no hay nada hasta la entrada del predio.  Se baja del auto en el descampado convertido en estacionamiento, que también está vacío. Entra por una puerta lateral, chiquita, rumbo a su oficina. Prende la computadora y se va derecho a la máquina de café. Recién ahí se encuentra con gente, esos compañeros de trabajo que conoce hace casi dos décadas, que saben muchas cosas de él pero sin embargo, en el fondo no los considera sus amigos. Saluda, conversa unos minutos, más bien escucha a los que hablan. Se lleva su café a la oficina y cierra la puerta. Sabe que pronto van a llegar los demás, que el silencio le va a durar poco. Recuerda la universidad de Heidelberg donde pasó dos años. Podía estar el día entero sin hablar con nadie. Además, nunca les entendió bien a los alemanes, algo que no le molestaba para nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A Darío nunca le importó tanto la empresa como a su padre. Por eso lo convenció de venderla a la multinacional, para convertirse en una sucursal más. Nunca entendió el orgullo de ser parte de una empresa familiar del que tanto hablaban los empleados. Con lo que les pagaron, su padre se jubiló, y decidió dedicarse al arte que siempre postergó. El se compró una casa en un country, aunque al poco tiempo ya no soportaba los viajes interminables y los embotellamientos diarios y se mudó con su familia a un departamento enorme, con parque y pileta, cerca de la empresa. La perspectiva de pasar el resto de su vida haciendo más o menos lo mismo lo asustaba un poco. Más bien lo deprimía, pero era incapaz de confesárselo a su mujer o a su padre. La empresa lo asfixiaba. No soportaba estar encerrado frente a un escritorio. Por eso mudó las oficinas a un edificio nuevo con vista al río, para que sus jornadas se hicieran más soportables.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De a poco fue delegando funciones en la gerenta general, así él podía manejar las reuniones afuera para concretar nuevos negocios, además de tener tiempo de ir a correr, o buscar a los chicos a la salida del colegio. Cualquier excusa le servía para no pasar el día entero ahí adentro. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Actualmente no está más de dos o tres días por semana en la oficina. Elige hacer él los viajes a los meetings y presentaciones siempre que puede, es lo único que no delega. Siempre se toma un día libre antes de volver. Por algo es el vicepresidente de la compañía. Ya no ve mucho a sus amigos. Aquellos de la época de la  facultad, tienen una vida tan distinta a la de él que lo hacen sentir incómodo. En el country en cambio, juega al tenis con otros  CEOs, sin profundizar demasiado en temas laborales ni personales. Evita todo lo que puede las preguntas de su padre sobre cómo marcha la empresa. Redondea respuestas difusas, esparce siglas en inglés para procedimientos que antes tenían nombres mucho más sencillos en español. De los viejos empleados quedan unos pocos. Los demás se han ido. El recambio es saludable, le explica Darío a su padre.  Don Antonio era temido y respetado por todos. Darío sabe que a él no lo respetan demasiado, y es lo que más trata de ocultar. Es el puñal clavado que lleva escondido. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fernando y Darío están sentados en diferentes mesas del mismo restaurant frente al puerto. Para Fernando es un día fuera de lo común, hace de anfitrión de un profesor invitado que vino a dar un seminario. Darío almuerza ahí seguido, a veces solo, y otras veces, con gente de negocios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cruzan algunas miradas como dudando si se conocen, saben que se han visto en otros lugares, varias veces.  No encuentran el registro de datos. Les falta información. Se quedan con la duda. Cada uno vuelve a lo suyo, uno a su comida silenciosa, el otro a la charla forzada en inglés. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ana Luisa no se ha vuelto a encontrar con Fernando desde que se separaron. Ya no viven en el mismo barrio, las calles por las que caminan no son las mismas. Andan en autos distintos a los que tenían hace cinco años, por  autopistas  opuestas, en horarios cruzados. Cargan nafta en estaciones de servicio distintas. No van a los mismos cines, salen a comer afuera en días distintos, a horas distintas, en restaurantes diferentes. Van de vacaciones a balnearios alejados, ella en enero, él en febrero, generalmente. Tienen algunos amigos en común pero no los ven nunca, y si los ven, ninguno tiene nada para contarle a Ana de Fernando, ni a Fernando de Ana. No los nombran, como si nunca hubieran existido. O si los nombran, es dentro de una frase que no  agrega ninguna información nueva a lo que ya sabían. El tiempo se quedó atascado ahí, ellos se movieron en el espacio. Ahora viven en la misma ciudad pero sus mapas son completamente distintos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7339101996432482784?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7339101996432482784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/11/tres-mapas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7339101996432482784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7339101996432482784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/11/tres-mapas.html' title='Tres mapas'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3127358798796551658</id><published>2010-11-13T19:08:00.000-03:00</published><updated>2011-04-17T09:56:09.726-03:00</updated><title type='text'>En la multitud</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Desde que me enteré de esa conferencia pensé que era posible que lo encontrara a él ahí, aunque también era cierto que ese tipo de excusas que inventa la industria para exhibir las últimas versiones de sus secuenciadores automáticos, espectrómetros de masas y termocicladores, a él le dan igual, porque está por encima de todo, siempre  tiene más información que el resto, la marca de su paso por un laboratorio all star de Estados Unidos se le sigue notando aunque ya hayan pasado un par de años. Al principio parecía que no había cambiado, pero de a poco se le empezó a notar el ego inflado, cuando los jefes empezaron a adularlo, y los otros posdocs, a envidiarlo. Esa fue la época en que dejé de verlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Así que fui esa mañana, convenciéndome a mí misma de que la razón principal era actualizarme en temas que ya están fuera de mi área de trabajo. Jurándome que si lo veía o no lo veía, no cambiaba nada.  Llegué en hora, me senté en una fila discreta de la mitad al fondo, pero todavía las charlas no empezaban. Mientras la sala se iba llenando de a poco, yo me entretenía en observar las espaldas de los que iban entrando, las nucas, la parte de atrás de los trajes, los jeans con  mochilas, y así iba eligiendo como en un ta te ti, ciencia, industria, ciencia, de dónde venía cada uno.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Después de unos quince minutos arrancó la presentación, agradecimiento a los sponsors, y la primera conferencia. Interesante, sorprendente, algo difusa por momentos, después la descripción se fue haciendo cada vez más compleja y ya con algún detalle que se me había olvidado, más la falta que me estaba haciendo un café a esa hora de la mañana, empecé a perderme&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;en el relato, mientras me distraía encontrando conocidos entre las espaldas que tenía adelante mío. De pronto dí con una de proporciones familiares. Si, una espalda ancha, cuadrada y un poco encorvada, el pelo negro y corto, algo canoso, las patillas de los lentes que  mi vista miope podía intuir a esa distancia. La forma de la cabeza coincidía, algunos movimientos tan típicos de él, la forma en que doblaba la cabeza hacia un lado y hacia el otro, como para sacarse una contractura pendiente, esos detalles sumaban puntos. Algunos otros me dejaban en duda, la camisa blanca, no era imposible pero no era su look habitual, ¿o quizás ahora sí, que tenía otro status?. Algo de la silueta de su nariz, la barbilla, me dejaba una cierta intriga. ¿Sería él? tenía casi la seguridad de que era él, aunque también podía estar equivocada. ¿Cuánto de certeza y cuánto de imaginación había?, ¿era él allá adelante?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Cuando llegó el primer coffee break, no pude ver por dónde salió pero supuse que me lo podía cruzar en el hall central. El edificio de la universidad privada donde tenía lugar la charla era un modelo de amplitud, modernidad, y recursos que alcanzaban hasta para regalar  merchandising de lapiceras con el logo propio, todos esos detalles tan ajenos a mi vida universitaria donde jamás ví siquiera un rollo de papel higiénico en  un baño, y donde los bancos y  los vidrios rotos eran parte de la decoración. Ese lugar en cambio parecía un banco, un hotel, o simplemente una empresa privada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Apenas me acerqué a la mesa del café, se me cruzaron dos conocidos de esos con los cuales había pasado años de tertulias en almuerzos y desayunos en el laboratorio. Nos pusimos a charlar. A él, al ¨presunto él¨ no lo encontré pero era obvio que si estaba ahí se tendría que acercar a saludar en algún momento. El café con medialunas y la conversación me despertaron, y la conexión con la realidad me espabiló, se despejaron las fantasías y como estaba viviendo el momento exacto en el que se suponía que él estaba cerca, no me preocupé por buscarlo. Ya lo vería. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Volví a la segunda conferencia. Estuve muy concentrada al principio, hasta la mitad, pero después mi vista cayó otra vez en la nuca de pelo corto y canoso que estaba a unos veinticinco o treinta metros por delante mío. Seguía dudando, tenía casi todo para ser él pero le faltaba una gota, una pizca de algo. Podía ser el efecto del paso del tiempo, esa pátina que se va asentando sobre cada uno de nosotros y va distorsionando de a poco la imagen perfecta de la juventud. Pero no podía llegar a una conclusión clara. ¿Al final era él o no?.  Demasiado  para mi vista mediocre. Cuando la conferencia estaba ya por terminar, empecé a ponerme inquieta, si no me lo cruzaba en la salida, la posibilidad de encontrarlo después era casi cero. La sala era realmente gigante y tenía por lo menos tres puertas. Como siempre, en el minuto final iba a ser el azar que decidiera por mí, si quedaba cerca o lejos, si iba a poder hablarle o me iba a quedar con la frustración de habérmelo perdido por unos metros, y sobre todo, por tarada, como siempre, por ciega, y un poco, por histérica. Por fin llegaron los final remarks, conclusiones, aplausos, luces que subían, ruidos de pies que se movían, de sillas que se levantaban, murmullo creciente, apuro por salir a almorzar, a ver el sol. Pude ver que él enfilaba hacia la puerta de adelante a la izquierda, la masa me llevó a mí hacia la puerta de atrás a la derecha, nuetros desplazamientos en columna tenían tasas de velocidad diferentes, él salió bastante antes que yo. Cuando llegué al hall había un mar de gente que se movía en círculos, al azar. Traté de encontrar otra vez la nuca de pelo corto, canoso, la camisa blanca, la espalda ancha, la mochila azul. Nada. Decidí salir afuera, en una de esas todavía estaba por ahí. El sol caliente del mediodía me encandiló y el calor me cayó de improviso como una capa incómoda y sofocante. El malhumor me agotó las fuerzas en un segundo. Me fui caminando con el sol de frente, pensando si esa sería la dirección que él había tomado. Aunque capaz que no era él después de todo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3127358798796551658?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3127358798796551658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/11/en-la-multitud.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3127358798796551658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3127358798796551658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/11/en-la-multitud.html' title='En la multitud'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2870436050728555416</id><published>2010-10-12T10:18:00.000-03:00</published><updated>2010-10-12T10:21:05.861-03:00</updated><title type='text'>La última oportunidad</title><content type='html'>&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;P&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;aso siempre por ahí, el boliche sigue al fondo de la cuadra, pintado de blanco, cerca de la avenida. Casi nunca miro para ese lado. Pero cuando por casualidad lo veo, me encuentro sin querer, otra vez repasando ese instante en el que dimos vuelta la página y cerramos el libro, ese minuto en que nos cruzamos y nos miramos con los ojos tristes y descubrimos que ninguno había tenido el coraje de intentarlo. Como un enlace químico estable es superado por un ión atrevido sólo por un rato, hasta volver a estabilizarse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Aquella noche nos íbamos a juntar con otros amigos de la oficina a festejar el cumpleaños de Javier. En un boliche, grande, oscuro. Fin del verano. No necesitábamos ir cada uno con su pareja. Estaba permitido ir solos. Durante la tarde te pregunté y no sabías, yo te dije que no sabía tampoco. Y quedamos los dos sin saber, en el histeriqueo de siempre. Me fui a casa. Me duché para refrescarme. Después me tiré en la cama a pensar. Qué ponerme, qué hacer. Tenía un pantalón nuevo, negro, que me quedaba perfecto. Me miraba al espejo y me veía bien. Arriba me puse una musculosa muy fina y una torera negra de gasa transparente, con unos bordados de flores negras. Todo fácil de sacar. Sandalias de terciopelo negro, y mi perfume nuevo, l´eau d´Ysey.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;No quería pensar en cómo iba a ir vestida ella. Aunque estuviera gorda, tenía unas tetas magníficas. No como las  mías. Porque yo sabía, temía que la ibas a llevar. Y a mí no me quedaba más remedio que llevar a Santiago. No podía imaginarme algo peor que ir sola y encontrarte acompañado. Si mantenía la dignidad, me perdía la última oportunidad de salir una noche contigo. Porque no hubo otra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Y llegamos con Santiago y ya estaban haciendo cola para entrar, Nadia, Andrés, Mauricio, Daniela y algunos más. Nos paramos con ellos, empezamos a hacer bromas. Siempre había alguien de quién reírse, el peinado de la que pasó adelante. El culo de la de minifalda negra. Siempre con esos chistes impresentables de Leo. De pronto las risas cambiaron de tono por sorpresa, aaaay, nooo, escuché. Y me dí vuelta. Ahí estabas vos, con ella, la tenías abrazada, más bien la llevabas envuelta, protegida de todos los males. Del lado izquierdo la tomabas por el hombro, del lado derecho, por la cintura. Tenías la mano apoyada sobre la barriga de Celia.  El embarazo era evidente pero vos no habías dicho nada. De pronto estabas ahí enfrente. Detrás de ella me miraste con ojos tristes.  Yo tenía la tristeza en el corazón.  Santiago me pasó el brazo por encima del hombro. Me dí vuelta, volví a los chistes. La música que venía de adentro del boliche pareció desaparecer, junto con las voces, las risas, los rostros. Todo se alejó. De repente estaba aislada en un rincón de mi cabeza, tratando de desaparecer. Santiago me preguntó algo. Volví al ruido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Lo miré. Nos abrazamos otra vez. Entramos al boliche. La música estaba buena. Y todo siguió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Courier; min-height: 29.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:'courier new';"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2870436050728555416?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2870436050728555416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/10/paso-siempre-por-ahi-el-boliche-sigue.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2870436050728555416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2870436050728555416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/10/paso-siempre-por-ahi-el-boliche-sigue.html' title='La última oportunidad'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-9074345082857207099</id><published>2010-09-13T22:57:00.000-03:00</published><updated>2010-09-13T22:59:41.406-03:00</updated><title type='text'>La primera noche</title><content type='html'>&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Por la ventana se veía sólo el negro intenso  del pozo de luz, acentuado por la noche. El viento hacía remolinos en ese agujero sucio y las ráfagas dejaban temblando los vidrios mojados por la lluvia. El apartamento estaba casi vacío todavía, y con el silencio parecía más gris de lo que era.  Daniela prendió la lámpara de pie que se había pertenecido a su abuela, le daba un aspecto más cálido al piso de roble ennegrecido, y se sentó sobre el colchón cubierto con una manta hindú y almohadones de colores que era su nuevo sofá. Traía un té de la cocina. La única manera de mantenerse caliente en ese lugar helado. Los buñuelos de espinaca que se había hecho para estrenar la cocina le habían caído un poco pesados. No estaba segura de si habían quedado un poco crudos o muy aceitosos, o si eran sólamente los nervios de vivir sola, por fin. Cada tanto escuchaba alguna voz en el corredor, gente que entraba o salía de sus apartamentos, tan oscuros y   fríos como el de ella, siempre acompañados por el estrépito que hacía la puerta de la calle al cerrarse. Esos ruidos la conectaban con el mundo de afuera, como una excusa  para imaginarse que no estaba completamente sola en ese lugar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;El malestar no se le pasaba, más bien se estaba sintiendo peor. Le vino una arcada muy fuerte y apenas pudo llegar al lavatorio del baño para vomitar todo lo que había comido. Se lavó la cara, la boca y se fue a tirar sobre su cama. Allí se escuchaban los ruidos de la calle, los ómnibus y camiones que frenaban en los semáforos, unos para ir hacia el centro, otros para salir de la ciudad. Todos aceleraban sus motores viejos cuando venía la verde. Así toda la noche. Ante cada silencio, Daniela esperaba en vano que se mantuviera la calma hasta que ella se pudiera dormir, pero a los dos o tres minutos, otro semáforo, otra vez primera, segunda, ruido, ruido.  Se sentía débil, no le daban las fuerzas o el ánimo para volver a levantarse, ir a la cocina, tomarse otro té o algo. No había nadie a quién pedirle ayuda. Tenía un leve nudo en la garganta pero algo le impedía llorar. La peor parte de la soledad era que no sabía cuánto iba a durar. En algún momento de la noche finalmente se durmió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La radio-despertador y su música a todo volúmen la sobresaltaron cuando ya estaba claro. Ahí seguían los motores, los caños de escape. Le parecía que cargaba un saco de arena arriba de su cuerpo. No podía siquiera abrir los ojos. Así pasó media hora, cuarenta y cinco minutos, hasta que la alarma interior le dio el impulso necesario para incorporarse. Se vistió con el jean del día anterior, una polera a rayas, los borceguíes y un saco rojo. Se ató el pelo en un moño desordenado. Tomó un té con leche y tres galletitas de agua y salió de su casa. La puerta del edificio se cerró con estrépito detrás suyo.  Ya estaba en la calle y por suerte tenía la parada en la esquina. Se subió la capucha de la campera y se apretó más la bufanda. Le hizo señas al 145 que venía lento, listo para detenerse en el semáforo rojo. El sol asomaba, frío, entre las nubes. La vida parecía mejor a esa hora.  En un rato seguramente se iba a cruzar con él, quizás en el comedor, quizás en algún pasillo. Colgada de una fantasía se subió, pagó el boleto y se sentó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 36.0px Courier New; min-height: 41.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-9074345082857207099?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/9074345082857207099/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/09/la-primera-noche.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9074345082857207099'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9074345082857207099'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/09/la-primera-noche.html' title='La primera noche'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2595695961549616618</id><published>2010-08-22T18:16:00.000-03:00</published><updated>2010-09-17T19:00:09.833-03:00</updated><title type='text'>Un viaje nocturno</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:18.3333px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:18.3333px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:18.3333px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-size:18.3333px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;¨...ghostly wrecks of sexual longing¨&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Ian Mc Ewan&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Otra vez estamos juntos. No sé cómo fue que nos encontramos. Hay mucha gente. Yo creí que él me iba a ignorar pero no, se me acercó y conversamos como antes. No sé a dónde se va esta vez. Me pide que lo acompañe. Nos subimos a un ómnibus de larga distancia, es de noche. Estamos sentados uno al lado del otro otra vez. No tengo consciencia de que existan ni mi marido ni mis hijos. Sólo existimos nosotros dos. Sin demasiadas palabras, estamos en el lugar donde nos quedamos hace tiempo. En los asientos reclinados me dibuja en el jean una T y un corazón con el dedo. No sé de dónde saca una manta. Nos tapamos para que las viejas del asiento de al lado no nos miren. Bajo la manta empezamos a besarnos, otra vez puedo lamer esos labios gruesos. Una vez más de sus besos largos, que no me cansan. Le desabrocho el pantalón y meto la mano abajo del calzoncillo. Me inclino hacia abajo, me imagino que la escena abajo de la manta es fácil de intuir pero no me importa. Apenas paso la lengua por la pija parada siento cómo se alarga, cómo se endurece. La vuelvo a lamer con una cierta fascinación. Me excita escuchar sus gemidos de placer. Esos momentos tan escasos en que siento que lo domino. Ahora él me toma por los hombros y me acerca a su cara. Nos besamos mientras me desabrocha la blusa y empieza a besarme el cuello, el pecho, me baja el soutien para lamerme los pezones y sigue por mi abdomen, nuevamente liso y con una línea de pelusa rubia que baja hasta el pubis. Me desabrocha el jean y lo baja mientras yo ayudo a sacarlo. Nos contorsionamos bajo la manta unos segundos para desvestirnos hasta que él se me sube encima. Lo envuelvo con mis piernas mientras sostengo la manta por arriba de su espalda. Todo es muy rápido. Me toca el clítoris mojado y respira en mi oído. Apenas puedo contenerme para no acabar en ese momento.  Lo siento entrar en mi cuerpo. Me invade una felicidad que es un alivio, una respuesta a la pregunta pendiente desde hace tanto tiempo.  De pronto me sobresalta un ruido fuerte. Abro los ojos y los vuelvo a cerrar a pesar de que la claridad de la mañana no se nota demasiado en mi dormitorio.  Siento mi cuerpo pesado, aplastando el colchón. Intuyo el dolor en la pierna derecha, aunque todavía no me incorporo. Tengo los ojos y la boca seca, como todas las mañanas.  Los sonidos lejanos de la avenida indican que no hay demasiado tránsito todavía.  Me siento en la cama y me duele la espalda.  Trato de agacharme a recoger una pantufla que está un poco lejos pero me cuesta demasiado.  Todavía estoy medio dormida. Respiro hondo y pienso lo mismo que cada mañana. Me incorporo y camino hasta la cómoda. Me pongo los anteojos y miro en el espejo el pelo desordenado y canoso,  las arrugas en los ojos y en la frente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Saco del ropero el salto de cama y me lo pongo despacio mientras camino hacia el corredor para abrir la puerta, el timbre volvió a sonar.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2595695961549616618?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2595695961549616618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/08/un-viaje-nocturno.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2595695961549616618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2595695961549616618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/08/un-viaje-nocturno.html' title='Un viaje nocturno'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3459299162537358862</id><published>2010-07-28T22:50:00.000-03:00</published><updated>2010-07-28T22:57:20.083-03:00</updated><title type='text'>En el archivo</title><content type='html'>&lt;!--StartFragment--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Una noche que nunca podré olvidar, estaba en mi cama leyendo el libro que me había comprado en una librería de usados, una edición hermosa, fuerte, y en perfecto estado de los cuentos completos de Poe.  De a poco el sueño me fue ganando y sin saber cómo me encontré en mi nuevo trabajo.  Buscaba papeles perdidos en un archivo enorme, entre carpetas polvorientas, cuando de pronto una sombra fría me sobresaltó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Tan rápido como apareció se fue.  Yo quedé petrificada y cuando me repuse de la sorpresa decidí salir a buscar a la figura fantasma que  la produjo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Me escondí detrás de una estantería. Lo que ví me dejó muda, y el escalofrío vuelve a recorrer mi alma todavía hoy, al escribir estas palabras.  Una mujer translúcida, estaba parada entre los ficheros, con aspecto de preocupación.  Parecía buscar algo muy importante, desde hacía mucho, mucho tiempo, tanto que no se había percatado que ya su cuerpo no tenía consistencia, que se había desintegrado y fundido con los millones de moles de átomos del universo. No supe si estuve ahí mirándola diez segundos o dos horas.  El tiempo pareció detenerse, hasta que ella bruscamente levantó la mirada y me miró directamente, con unos ojos brillantes como gemas verdes.  Su rostro era palidísimo. Instantáneamente me sonrió, y logró aflojar el pánico que  había tomado mi interior.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Sus palabras  fueron las más inesperadas que escuché en mi vida: ¨¡ Qué suerte!¨.  Intenté hablar, y mi voz apenas se podía oír.  Me faltaba el aire. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;Antes de que yo lograra hablar, volví a escuchar su voz, que parecía salir del fondo de un mar profundo.  ¨Ahí está mi libro, ¡lo tienes tú!¨ .&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style=" line-height: 200%; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt;La sorpresa me hizo abrir los ojos. Estaba en mi cama, con el viejo libro sobre mi pecho.  Me incorporé bruscamente, y leí la dedicatoria, escrita con tinta negra: ¨Para mi amada Amalia, que mi amor, como este libro, te acompañen de aquí a la eternidad.  Tuyo,  José¨ .&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--EndFragment--&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3459299162537358862?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3459299162537358862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/07/en-el-archivo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3459299162537358862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3459299162537358862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/07/en-el-archivo.html' title='En el archivo'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3808435028425766224</id><published>2010-07-13T15:41:00.000-03:00</published><updated>2010-07-13T15:42:30.187-03:00</updated><title type='text'>Desde el asiento de atrás</title><content type='html'>&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Lucida Bright"&gt;&lt;span style="font: 24.0px Lucida Blackletter"&gt;Durante  &lt;/span&gt;toda mi vida de niña, adolescente y hasta casi los treinta, me tocaba siempre viajar en el asiento trasero del auto. Estaba acostumbrada al paisaje de las ventanas del costado, y a apoyar los codos en los asientos delanteros, inclinando el cuerpo como para acercarme a los líderes. Incluso el acompañante me parecía un lider.  Los asientos delanteros eran para la gente que salía de su casa en auto. A mí me pasaban a buscar por algún lugar del camino, así que siempre me tocaba el asiento de atrás. No viví en una familia que tuviera auto, casi puedo decir que no viví en una familia exactamente sino en un conglomerado de familiares. Me gusta la palabra ¨relative¨, porque los familiares son tan relativos. DIgo, no tuve auto propio durante treinta años de mi vida. Cuando mi novio compró uno, empecé a vivir la vida desde el asiento delantero. justo en la época en la que también viví en el asiento delantero de mi destino. Parecía que llevaba el volante, confiada, segura. Tenía un camino delante mío por recorrer. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 24.0px Lucida Bright"&gt;Pero ahora tengo auto propio, estoy al volante horas por día, tengo la extraña sensación de que si hay algo que no manejo es mi destino. Seré capitana de mi alma?&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3808435028425766224?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3808435028425766224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/07/desde-el-asiento-de-atrasdurante-toda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3808435028425766224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3808435028425766224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/07/desde-el-asiento-de-atrasdurante-toda.html' title='Desde el asiento de atrás'/><author><name>oh nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/18130292875158131738</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_qFPOVRLKbvM/SgzLTSnq1SI/AAAAAAAAAAU/SGWztT3UAoE/S220/P1301026.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1445910898922013777</id><published>2010-06-21T16:36:00.000-03:00</published><updated>2010-08-20T08:46:26.547-03:00</updated><title type='text'>La boda helada</title><content type='html'>Tengo la nariz congelada. Ni hablar de mis pies en estos zapatos azules tan italianos y tan poco apropiados para una noche de junio.  Me da igual que mi vestido largo strech ya esté un poco estirado de más.  Me acuerdo del casamiento de Lucía.  Qué bien me quedaba. Los botones con perlitas azules en la espalda, la panza chata.  Ahora todo está más flojo, y no sólo es el vestido. El frío que traspasa las medias de nylon no es ninguna novedad.  Aunque ya hace décadas que no salgo a bailar, sigo odiando el frío de las madrugadas de invierno.  Me da igual el estado del vestido, apenas me peiné y casi no me pinté. El tapado gris de mi madre no tiene nada de gracia pero al menos me llega hasta los tobillos. Todavía no llegamos al salón de fiestas y ya estoy soñando con estar en mi cama, calentita. Al menos pude salir rápido de la iglesia.  Fue como pasarse una hora adentro del freezer. La calefacción del auto apenas me empieza a calentar los pies y por suerte falta para llegar a Carrasco.  Encima la fiesta es frente al mar, no quiero pensar en el momento en que tenga que bajarme en plena rambla.  Espero no tener que saludar a los novios.  Ese tipo es una caricatura de hombre.  Yo entiendo que mi cuñada ya estaba grande, y deseaba casarse más que nada en el mundo. Pero ¿realmente necesitaba casarse con esa marioneta?. Confío que es su estrategia para por fin poder divorciarse y salir a festejar como hacen sus amigas. &lt;br /&gt;De a poco logro calentarme las manos.  Bostezo.&lt;br /&gt; -No te apures, le digo a Julián. &lt;br /&gt;Me levanta algo el ánimo pensar en un champán con canapés, pero preveo la mesa de familia política donde nos sentaremos y los invitados cercanos a la jubilación que me voy a encontrar en la fiesta y cambio de opinión otra vez.  Empiezo a planear la retirada oculta. Vuelvo a bostezar y la sola idea de aguantar un parlante de un metro de alto explotando en mis costillas al ritmo de Miranda, me termina de convencer.   &lt;br /&gt;Ya se ven las luces del club allá adelante, y todavía hay algunos taxis en la puerta. Es ahora o nunca. Dejo que Julián camine adelante con sus zancadas de siempre, es una ventaja  que mi taco corrido no me deje saltar las piedras con tanta velocidad. Disimuladamente me voy desviando hacia un taxi que está a punto de volverse al centro.  Le hago la seña y me meto en el asiento trasero, apretándome el tapado contra el cuerpo.  Listo.&lt;br /&gt;Mientras el auto arranca y pasa por la entrada del club, puedo ver la cara de perplejidad de Julián,  lo saludo con la mano sin abrir la ventana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1445910898922013777?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1445910898922013777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/06/la-boda-congelada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1445910898922013777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1445910898922013777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/06/la-boda-congelada.html' title='La boda helada'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7563693292514691450</id><published>2010-06-06T22:30:00.000-03:00</published><updated>2010-06-06T22:33:18.425-03:00</updated><title type='text'>Después de la noche</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.vinos-de-ronda.bodegaslasangrederonda.es/resources/ronda-_dining_restaurants.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 225px;" src="http://www.vinos-de-ronda.bodegaslasangrederonda.es/resources/ronda-_dining_restaurants.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De a poco empiezo a sentir el silencio nuevamente, después de horas de sonidos superpuestos, todos altos, la música, las voces, las carcajadas. La cantidad de luces prendidas en la casa me apabulla, voy contando mientras apago, dos, cuatro, seis, ocho, doce. Cansada pero en paz, observo la situación y mido hasta dónde voy a ordenar esta noche. Los restos de vino en las copas son el espejo del éxito moderado de la noche. Nos tomamos tres botellas entre seis. La chimenea con unas brasas rojas que le dieron el calor adecuado a la reunión cuando ardían en un fuego hermoso. Algunas esquinas de empanaditas de copetín sin terminar. Mi repulgue tiene un nivel escolar, pero hace poco me dio por el asunto casero. Cuando las armamos entre Gabriela, Ana y yo, nos reímos bastante. Las mujeres siempre tomamos  confianza más rápido. Nos seguimos haciendo amigas casi como en la escuela, durante un rato, si coincidimos en una vibración misteriosa de nuestros pensamientos y ánimos. Los hombres charlan, se ríen. Hacen un careo entre sus laburos, en qué está uno, en qué está el otro. Pero a mí siempre me parece que Gastón en el fondo no se divierte. Que no le encuentra sentido a la cosa social.  Con los años llegamos a un intermedio. Él se volvió más sociable y yo me fui aislando un poco de las masas reunidas. Ya no me interesa hacer una reunión para veinte. Cuatro, seis, es un buen número. No quedó ni una pizca de choricitos o morcillas, o queso, o aceitunas. Como siempre,  la picadita es la mejor parte, cuando parece que todo va a ser genial dentro de un rato.  No estuvo tan mal, para ser la primera vez que venían a casa. La categoría amigos nuevos me suena a algo imposible. Amigos son los viejos. Los que ya no veo más que un día, una vez al año, y apenas tengo tiempo de saber algo de sus vidas.  Sin embargo a los nuevos, a los que me cruzo todos los días, me cuesta admitirlos en la categoría superior. Este fue un buen intento. Lleno de esfuerzo y entusiasmo. Pasamos por la política como quien riega los malvones con la manguera. No nos detuvimos en ningún tema en profundidad.  La sociabilidad finamente gasificada.  Consumimos un buen momento, medido con diapasón. No quedaron espacios en blanco, que hubieran sido verdaderos charcos de fracaso. Los helados en cucurucho fueron un éxito cantado, aunque los nenes me dejaron el piso lleno de manchas pegajosas. Los niños que iban y venían del living a la computadora llevando papas fritas ocupaban los momentos en que la conversación enflaquecía. Los hijos siempre dan tema para charlar pero para tener una noche saludable era necesario no quedarse estancados hablando siempre de lo mismo. Por eso, todavía era temprano y andaba circulando el mate cuando nos dimos permiso de hablar de Mariana y de Elena, dos imbéciles, una que no tiene límites: ahora la hizo vegetariana a la nena. Y la otra que dice que el hijo le salió burro como ella. Al menos es honesta.  Ya barrí y saqué el mantel, dejo los platos en remojo hasta mañana. Escucho ese silbido como de televisor prendido en mi cabeza.  Todo está quieto. No necesito hablar o sonreír por varias horas y me puedo ir a la cama a terminar mi libro. Bueno, si Gastón me deja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7563693292514691450?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7563693292514691450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/06/despues-de-la-noche.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7563693292514691450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7563693292514691450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/06/despues-de-la-noche.html' title='Después de la noche'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-9140815177480884720</id><published>2010-05-22T16:36:00.001-03:00</published><updated>2010-05-22T17:14:35.732-03:00</updated><title type='text'>Fin de semana en la ciudad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://farm5.static.flickr.com/4045/4440529551_177e268189.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 500px; height: 411px;" src="http://farm5.static.flickr.com/4045/4440529551_177e268189.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¨Cuando salís a la calle la gente no sabe si vas a la verdulería o a una fiesta, nena¨. Esa es una de las tantas enseñanzas prácticas que me dejó mi abuela. Que hay que salir bien vestida siempre, no importa a dónde vayas. Ella era costurera, de alta costura. Tenía un maniquí con sombrero, un espejo enorme y una mesa larguísima en el cuarto de coser, que hoy se llamaría ¨atelier¨. Porque ella seguía la moda año a año, colección a colección.  Por eso, aunque está a punto de llover, me pongo un jean nuevo, mi buzo de lana preferido y un trench, un esencial del vestuario que me compré como recomiendan las revistas de moda. Botas altas, un paraguas y salgo calle abajo por entre el corredor de edificios que cortan el viento en esta parte de la ciudad.&lt;br /&gt;Como siempre, tomo el rumbo que me lleva cerca de su departamento, quizás  porque todos los caminos tienen algo que me recuerda a él.  Conozco todas las combinaciones posibles para cubrir las ocho cuadras que hay entre su departamento y el mío, entre mi vida y la suya. He caminado por todas esas calles pensando en él. Y no me lo encontré más. Ni una sola vez desde que nos despedimos aquella tarde en la puerta de su edificio, cuando yo decidí que se había terminado. Más bien, que ya no lo iba a intentar más. Ya no más. &lt;br /&gt;Desde entonces, cada año está hecho de meses, días y horas en que no lo llamé, ni le mandé siquiera un mail. A veces veo una película en la tele y pienso si la estará mirando él. Otras, veo una noticia en el diario, que de alguna manera tiene que ver conmigo, y me pregunto ¿la habrá leído?, ¿me habrá recordado?.&lt;br /&gt;Llego a la esquina de su casa. Alguien abre la puerta. Empiezo a sentir los golpes fuertes en el pecho, casi en la garganta. Sale, es un chico despeinado y  vestido de negro. Los golpes empiezan a afojar. Empieza a llover. Apuro el paso y cruzo la calle.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-9140815177480884720?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/9140815177480884720/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/05/cuando-salis-la-calle-la-gente-no-sabe.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9140815177480884720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9140815177480884720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/05/cuando-salis-la-calle-la-gente-no-sabe.html' title='Fin de semana en la ciudad'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm5.static.flickr.com/4045/4440529551_177e268189_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-716140831569905119</id><published>2010-04-27T13:48:00.000-03:00</published><updated>2010-04-28T11:28:10.237-03:00</updated><title type='text'>Una de esas historias</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_V3J--UdH930/Sw_2mpR2yGI/AAAAAAAABQA/mv24WPYMADs/s1600/fondo-arbol-de-navidad.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 800px; height: 600px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_V3J--UdH930/Sw_2mpR2yGI/AAAAAAAABQA/mv24WPYMADs/s1600/fondo-arbol-de-navidad.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me fui temprano de aquella fiesta de fin de año. No conocía a casi nadie excepto a mi amiga Sabrina, y a ella no le podía arruinar la noche contánsole todo en ese momento. Suficiente para un veintitres de diciembre. Y no sabía durante cuánto tiempo sería capaz de seguir disimulando el dolor punzante que sentía en el pecho, la daga clavada en la garganta que no podría desenterrar hasta que no empezara a llorar con toda la furia que tenía contenida sólo por cuestiones sociales. No quería que nadie me preguntara qué me pasaba. No tenía ninguna lógica, se suponía que estaba en el estado de felicidad pura, cuatro meses de embarazo. Puse la única excusa posible : que tenía sueño y me fui.  Apenas me subí al taxi empecé a llorar, primero en silencio, hasta llegar a mi casa. Cuando por fin entré y me tiré en la cama directo, en plena oscuridad, sentí la explosión. Lloré durante horas.  El dolor era físico, como si me hubieran cortado en alguna parte y tuviera una cicatriz. Me había quedado sin él, que me dijo al despedirnos que ¨fue bueno, valió la pena¨.  Ese verbo en pasado me acuchillaba. Me dijo que me dedicara a mi bebé. Se suponía que allí iba a estar la fuente de la felicidad.  Ya estaba aprendiendo que los hijos no traen la felicidad, la tiene una adentro o no la tiene. No sabía lo que me esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fernando se iba a Suiza con un contrato de una empresa multinacional. No había mucho más que pedirle. Nunca pensé que él iba a estar conmigo, como pareja, cuando naciera el bebé. Pero la separación física y sus palabras en pasado, le ponían la tapa a esa relación. Todo lo que me quedaba era seguir adelante yo sola. No porque no estuviera acostumbrada a estar sola, sino justamente, por la gran costumbre de la soledad que él sacó de mi vida por unos meses, no podía dejar de llorar.  El bebé iba a ser sólo mío y tampoco me angustiaba en sí la ausencia de un  padre. Así crecí yo, sabía que se podía vivir así, en blanco o en negro, con padre o sin padre. Lo único que no iba a tolerar eran los grises. Que estuviera y desapareciera, que no le diera lo que se merecía su hijo. Tenía que elegir si iba a existir como padre o no, y Fernando eligió: ¨no quiero tener hijos extramatrimoniales¨. Lo que más me dolía era que su justificación era tan burguesa, tan convencional, tan práctica. Como él. Jamás decía palabras demasiado dulces, ni hacía elogios de más, o mimos empalagosos. Nada más que lo necesario.  Una vez me encaró adentro de la sala de reuniones. No había nadie, yo estaba revisando unos artículos. él entró, sin decir nada se acercó hasta milímetros de mi boca, y se quedó mudo. Yo entré en pánico porque cualquiera podía entrar en esa sala a esa hora.  Me quería morir cuando se fue y yo no había reaccionado. Yo que soñaba con  tocarlo nuevamente, por besarlo y olerlo, y sentirlo adentro mío una vez más.  Lo fui a buscar a su escritorio, esperé el momento en que no hubiera nadie a la vista, y hablamos apenas lo suficiente como para que supiera que yo seguía dispuesta a todo.  Esa tarde nos fuimos a un hotel a la salida del trabajo. Tuvimos varios encuentros, varios hoteles, y mucha ansiedad en el medio. Al atardecer nos matábamos uno contra el otro, sudando y besándonos, cogiendo como bestias silenciosas. Al otro día nos encontrábamos en el trabajo como dos compañeros más, en la mesa del café. Esas intermitencias me ponían en un estado de ansiedad e inseguridad que me impedía pensar en nada más, apenas podía hacer mi trabajo con mucho esfuerzo.  Y entonces pasó, en algún atardecer improvisado, cuando creía que ya se había terminado, no estaba tomando pastillas porque para qué, pasó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora todo eso está tan lejos, y todavía tan cerca. No lo olvidé, no dejé de pensar en él ni un día en estos años. Pero me prometí no buscarlo más, no saber más de él, y él no necesitaba prometerse nada, le sale naturalmente borrar a la gente. Es un monje Zen, vive con la consciencia en el instante presente. Ni pasado ni futuro. Cuando veo a Lorenzo con sus mismos ojos negros, las pestañas espesas, las manitos tan fuertes, me invade un amor loco por mi hijo, y algo de nostalgia por la belleza que se pierde Fernando. La vida se nos está pasando sin vernos, a veces no me puedo soltar de esa idea inevitable. Otras veces me lo tomo con más calma y me digo, ¨fue hermoso, valió la pena¨.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-716140831569905119?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/716140831569905119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/04/otra-historia-de-las-mismas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/716140831569905119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/716140831569905119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/04/otra-historia-de-las-mismas.html' title='Una de esas historias'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_V3J--UdH930/Sw_2mpR2yGI/AAAAAAAABQA/mv24WPYMADs/s72-c/fondo-arbol-de-navidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1957152433447835576</id><published>2010-04-20T23:16:00.000-03:00</published><updated>2010-04-21T13:17:09.151-03:00</updated><title type='text'>Los autos de los otros</title><content type='html'>Paso varias horas al día arriba del auto. Por eso tengo varias rutinas que me ayudan a soportar los semáforos, los embotellamientos y todas esas minucias que nos arruinan unos minutos de  la vida cada día. Me intriga ver a los conductores de los autos, todos tan cerca pero cada uno aislado en su cubículo móvil. Estamos solos pero  nuestra soledad es completamente visible.&lt;br /&gt;Inevitablemente me encuentro con el remisero petiso frente al volante, de corbata gastada, camisa barata, lentes alguna que otra vez,  agotado, harto de los kilómetros de ida y vuelta por la ciudad, que calcula la ganancia del día menos los gastos del taller de la semana pasada y piensa todo el día para esta mierda, respira hondo y mira a un horizonte que está un poco más abajo de la luneta del auto de adelante, o a veces, por encima del semáforo en rojo. O la pareja de cincuenta y diez, canas, anteojos de buena armazón, auto de alta gama, ni se inmutan por mi mi mirada indiscreta. La señora tiene un gesto de exasperación tan fijo en su cara que debe llevar allí instalado varios años, quizás décadas, de siempre lo mismo, de no entenderse, de críticas y  reproches.  Exhala suspiros tan fuertes que podrían empañar el parabrisas si tuviera algo más de calor en su cuerpo, pero se la nota seca, marchita   para el entusiasmo, para la sorpresa, para el sexo.  El hombre responde con paciencia, mesura. Es el lado calmo del mar, en la isla de su matrimonio. Está igual de harto que ella, pero tiene el hábito de perseverar. No se le ocurre abandonar ninguna lucha. Como siempre, las quejas de su mujer son exageradas, infladas a partir de micropartículas de problemas hasta explotar como un pop corn. Por suerte vino la verde, acelera para que todo termine un poco antes. Cuando me pregunto si alguien va felíz arriba del auto, le presto atención a los de veintipocos, esos que quizás andan con el auto prestado del padre, llevando a la novia. Gorrita deportiva, mano izquierda afuera de la ventana, va mirando a su chica con cara de canchero, exuda testosterona. Se hace el indiferente. Si van con auto nuevo, solos, en  algún peugeot brillante, inclinan la cabeza hacia un costado, la tiran un poquito para atrás. Y por supuesto, con los lentes de sol. Para que no los encandile el brillo del éxito.&lt;br /&gt;Otros favorito, que veo de vez en cuando: el Renault 12 con cuatro o cinco veteranos arriba.  De corbata y camisa que no combinan tan bien, el conductor con la pelada reluciente de calor y repeinada con tres pelos de un costado a otro. La señora con su batido de peluquería, el collar y la camisa de seda de otras épocas, que hoy le ajusta de más, abanicándose con una revista. Van a un civil, por la hora que es. Algún  cuñado, un par de sobrinas de vestido strapleess con volados y rimel exagerado completan la fila de atrás. Se miran en el espejo retrovisor, en los laterales, para comprobar que siguen presentables después de los cuarenta kilómetros que ya llevan arriba del auto sin aire acondicionado.  El semáforo se pone amarillo y verde, yo arranco y los dejo atrás. Delante mío una Honda CR-V negra, de vidrios polarizados. Apenas veo la nuca del conductor a mi izquierda. El misterio de siempre.  No puedo saber si es jóven o viejo, si está felíz o amargado. El estátus de felicidad en las 4 x4 es un asunto confidencial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1957152433447835576?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1957152433447835576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/04/los-autos-de-los-otros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1957152433447835576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1957152433447835576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/04/los-autos-de-los-otros.html' title='Los autos de los otros'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2452698303518661942</id><published>2010-03-14T16:02:00.000-03:00</published><updated>2010-03-14T21:56:03.235-03:00</updated><title type='text'>La peor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_XKDM-a0RN6U/SlUnYYtxqyI/AAAAAAAAAVk/Wb3gCd5uyX0/s320/nerd.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 281px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_XKDM-a0RN6U/SlUnYYtxqyI/AAAAAAAAAVk/Wb3gCd5uyX0/s320/nerd.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Otra vez esa fea sensación. La de ser la peor de la clase. Extraña, porque ella en realidad nunca supo lo que era eso, al menos durante la primaria, la secundaria, y aún durante el bachillerato, aunque ahí ya le venía costando física, y el de matemáticas la mandó directo a Febrero.  Pero eso era, en el fondo, porque él era comunista, y ella acababa de venir de USA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese tema de ser la peor de lo peor empezó en la facultad, y no terminó nunca más. Fue como una iluminación pero al revés, un día se dio cuenta de que no sólo no  era la mejor, sino que era la peor. Ironía&lt;br /&gt; de las buenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto que con esfuerzo logró salir del pozo y subió incluso a la luz de sacar buenas notas.  Pero ya había anidado en su interior esa nueva consciencia, de que en el fondo, era la peor de todos.  O la peor de todos los mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego vino la época del trabajo, y nuevamente, los hechos la ponían en el fondo.  La mejor de los peores.  Cómo pudo crecer en esa equivocación. Producto del ambiente, todos sus compañeros serían pequeños proyectos proletarios, sin estímulo familar, y entonces ella sobresalía simplemente de la mediocridad. Pero al enfrentarse con &lt;br /&gt;los buenos de verdad, la ilusión se terminó para siempre.  Esa revelación tan simple, si le hubiera llegado un poco antes, quizás le hubiera ayudado a esforzarse por superar a esos otros mejores, a alcanzar otras metas. Aunque, en su lugar, ella alcanzaba y superaba las mediocres metas educativas que seguro le imponían al pequeño grupo proletario fracasado de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llegó el segundo trabajo, una corporación americana donde se premiaba al Empleado del Mes, con una pequeña medalla que se colgaba de la solapa del traje.  De a poco todos los mejores la iban adquiriendo, siempre. Con la felicitación de los Managers. Y ella, a la cabeza de los peores, otra vez. Sin la medalla.  Entonces decidió que no quería más desafíos, que no quería más eso de ser la mejor de los peores. Mejor no hacer nada más que existir sin conflictos, sin desafíos, dejar transcurrir la vida sin dolores de cabezas por idiotas brillantes que llenaban todos los cuadraditos sin equivocarse. Que jamás cambiaban un 3 por un 8, ni se salteaban una línea de la larga lista de la base de datos. No se equivocaban. Algo que ella no podía entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando se instaló en el universo de los que  no tenían desafíos,  para su sorpresa, se sentía peor que antes. Había bajado de categoría a la de incalificable, inoperante.  Eso estaba por debajo de los peores, que al fin de cuentas, algo hacían en sus respectivos lugares de trabajo.   Y decidió que era hora de volver a ser la peor de las mejores.  O la mejor de las peores.  Y entonces se convirtió en vendedora de seguros de vida, como le habían aconsejado. No podía fallar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2452698303518661942?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2452698303518661942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/10/la-peor.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2452698303518661942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2452698303518661942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/10/la-peor.html' title='La peor'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_XKDM-a0RN6U/SlUnYYtxqyI/AAAAAAAAAVk/Wb3gCd5uyX0/s72-c/nerd.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-5585608095664988586</id><published>2010-03-02T14:19:00.001-03:00</published><updated>2010-03-31T09:27:47.116-03:00</updated><title type='text'>La pesada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8L8-sW5kVL8/S0TvPKwtgkI/AAAAAAAAAKQ/dCEhEdwWouw/s400/corazon.gif"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 376px; height: 362px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8L8-sW5kVL8/S0TvPKwtgkI/AAAAAAAAAKQ/dCEhEdwWouw/s400/corazon.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez, nueve de la noche. Suena el teléfono. Es ella, sin dudas.&lt;br /&gt;-Hola Violeta, cómo andás?&lt;br /&gt;Qué hago con esta mina. Me la podría coger, pero se ve que quiere un novio. No, no me da para meterme en eso ya.  Todavía no. Ufa, qué pesada con esos detalles de abuela cariñosa&lt;br /&gt;-si, no, no me mojé mucho, da igual. La lluvia paró enseguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí va otra vez, qué le digo?&lt;br /&gt;-ah, no puedo el viernes. voy a salir con los amigos de acá del barrio,&lt;br /&gt;-no, un partido de fútbol, después cerveza, pizza seguro. Terminamos tarde y todos medio en pedo. No puedo manejar hasta tu casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hago, me la podría coger y chau. Se termina el problema. Pero se va a enamorar. No me jodas, y además está sola, me va a joder todo el día. Que vaya a su casa, no, no tengo ganas de pasarme en casa de una mina portándome bien, apoyando la cuchara sobre el platito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, mirá yo no sé bién qué quiero hacer en el futuro. Si, no sé si esto es lo mío o  me voy a cambiar de carrera. En una de esas tiro todo a la mierda y me voy a un rancho en el Polonio, me dedico a pescar en un bote y chau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí se enoja al pedo esta mina. No ve que la estoy jodiendo. Qué ingenua que es. Me la podría coger y chau. Después no le doy más bola. Así dejaría de llamarme. No, me va a seguir persiguiendo. ¿Y si me sorprende?, capaz que no es tan pelotuda como parece. No, no creo, esta es una pendeja inmadura, que busca mimos y besos, busca AMOR. Ufa, me quiero ir a ver el partido.&lt;br /&gt;-Si, cierto, tenés razón. Ché, te tengo que dejar, mi hermana necesita el teléfono. Nos vemos mañana en la facultad&lt;br /&gt;-chau&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, mirá si le voy a mandar ¨un beso¨.  No me la saco más de encima. Bue´, me la podría coger y chau.&lt;br /&gt; ¡Gol, goooool de los trico, vamo´arriba nomá!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-5585608095664988586?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/5585608095664988586/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/03/la-pesada.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5585608095664988586'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5585608095664988586'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2010/03/la-pesada.html' title='La pesada'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8L8-sW5kVL8/S0TvPKwtgkI/AAAAAAAAAKQ/dCEhEdwWouw/s72-c/corazon.gif' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8018340470532513138</id><published>2009-12-01T22:30:00.000-03:00</published><updated>2009-12-01T23:26:21.661-03:00</updated><title type='text'>El premio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://s3.amazonaws.com/lcp/ultreia/myfiles/premio-gustos-culinarios.png"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 310px;" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/ultreia/myfiles/premio-gustos-culinarios.png" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Gloria llevaba la cuenta exacta de cuántos años, meses y días habían pasado desde la última vez que vio a Alvaro. Lo llevaba con ella como el recuerdo añorado de alguien que ya no está. Pero lo cierto es que Alvaro vivía y respiraba el aire de la misma ciudad que ella. A unas decenas de kilómetros de distancia, transcurrían sus días, y Gloria imaginaba esa vida en sus detalles más triviales, esos que repiten rítmicamente millones de personas. &lt;br /&gt;¨A esta hora se debe estar bañando, quizás escuchando esta misma radio¨. La radio que escuchaban juntos una década atrás, temprano, mientras  se duchaban rápidamente para llegar en hora al trabajo. Tantas cosas seguían su curso.  &lt;br /&gt;Seguramente a la nochecita en la casa de Alvaro, el ritual de la cena familiar debía de ser importante. ¿Tendría la mujer de Alvaro las mismas peleas que Gloria tenía con sus hijos? Y él, ayudará a su mujer o será el típico hombre casado, un poco desconectado de su familia, absorvido por el trabajo?. Esas divagaciones le surgían a Gloria durante los momentos más inesperados. Siempre había algún detalle que le trajera a Alvaro en sus reflexiones. Y cada pequeña noticia que escupían los diarios y la televisión, que podía tener una lejana coincidencia con los gustos y las andanzas de la vida de Gloria, le hacía surgir la misma duda en su cabeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¨cuando Alvaro escuche esto, ¿se acordará de mí?¨. Esa mochila de preguntas le pesaba invisible a Gloria  Nunca tendría la respuesta. &lt;br /&gt;Una mañana, leyendo el diario en el subte rápidamente, encontró una foto de él, sonriendo, recibiendo un premio en su empresa, junto a sus compañeros. Alvaro era el líder del grupo, como siempre lo fue.&lt;br /&gt;Gloria recordó con nostalgia los tiempos en que estudiaban juntos, cuando sus carreras profesionales parecían tener un horizonte común.  Mró a su alrededor al llegar a la oficina, las lúgubres luces de bajo consumo, la ventana ciega que era mejor ignorar, la planta con bajísima expectativa de vida que una nueva y optimista empleada había depositado en su alféizar.  Definitivamente, demasiadas cosas en sus vidas actuales separaban a Gloria y Alvaro.  El futuro se convirtió en un presente tal cual lo había planeado Alvaro. En cambio para Gloria, todo era raro, todo lo que le sucedió fue impredecible, pero al cabo de cuatro o cinco malas decisiones, sostenidas en el tiempo, la diferencia entre ellos dos aparecía publicada en el diario. Alvaro ganó un premio a la excelencia, y ya no era el primero, quizás el segundo tampoco. Mientras tanto Gloria pensaba, embotellada en el centro. La calle que tomaba para volver a su casa, era la misma por la que tantos años había caminado con Alvaro. Una sola mirada a la plaza que tantas veces cruzaron, le traía demasiados dolores juntos. Cada recuerdo con su propia marca, imposible de abandonar por el camino.  Aunque Gloria no era infelíz, lo que más le dolía era la memoria de los sueños que tuvo y perdió por el camino.  &lt;br /&gt;Una foto de Alvaro en el diario, llegó volando a su mente. Es cierto, él  se esforzaba en todo hasta superar sus límites, con confianza y serenidad. Gloria, en cambio, fue dejándose caer  antes de romper sus propias barreras. Su gran meta actual era lograr hacer dormir a sus niños temprano, cada nohe,  para llegar temprano al colegio.&lt;br /&gt;Si, sin duda, Alvaro era parte de las fotos de su pasado. Gloria pensó:&lt;br /&gt;¨¿Se imaginará que yo me enteré de su premio?¨.    &lt;br /&gt;Ya no importaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8018340470532513138?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8018340470532513138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/12/el-premio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8018340470532513138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8018340470532513138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/12/el-premio.html' title='El premio'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-338882219062898009</id><published>2009-11-11T23:02:00.000-03:00</published><updated>2010-03-12T19:32:28.207-03:00</updated><title type='text'>La nueva</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_FiObZ6peGJA/R7SR04uyuAI/AAAAAAAAAHU/u9tTSlaZlZg/s400/espejo.bmp"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_FiObZ6peGJA/R7SR04uyuAI/AAAAAAAAAHU/u9tTSlaZlZg/s400/espejo.bmp" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Después de despedirse de Andrés con una sonrisa, Elisa se subió al Peugeot con gesto seguro, y saludó con la mano mientras ponía la marcha atrás. Aceleró un poco más de la cuenta para un camino de tierra, y partió dejando una buena cortina de polvo que servía rápidamente para ocultar la silueta de Andrés, que ya estaba de espaldas entrando nuevamente a la casa a buscar sus valijas. Ya estaba todo perdido, o todo ganado. Ya no había dados para tirar la suerte, porque los dados ya habían caído hacía años. Andrés ya tenía un hijo, Marina ya tenía un hijo. Andrés se estaba yendo a Washington a vivir, con su familia: mujer e hijo. Lo esperaba una buena oportunidad, Se dijeron: &lt;br /&gt;-adiós, que tengas buena vida.&lt;br /&gt;Elisa se quedó en el pueblo de siempre, en la casa de siempre, con el marido de siempre, Con más hijos. Tuvo otros trabajos, y ya no volvió más a trabajar con Andrés en la redacción del Diario ¨la voz de Artigas¨.  Ahora ganaba más plata como secretaria de un médico.  Pero el Doctor, como todos los Doctores, no distinguía bien la diferencia  entre asistente y camarera, y eso a Elisa le molestaba como piedra en el zapato.  El Doctor estaba muy solo. Se le notaba en las palabras que no decía. En la mirada sonriente. Pero el Doctor además tenía su propio pedestal ambulante  desde el cual hacía los chistes, y conversaba confianzudamente con Elisa.  Generalmente esas charlas   la ponían incómoda, le recordaban los lejanos tiempos en que armaban el diario por las tardes con Andrés, y cómo sentían que hacían la diferencia entre vacío y verdad en el pueblo, que era el universo.  Ahora en cambio, Elisa se sentía la secretaria de Dios, pero de un dios en el que no creía. Un dios de mentira.&lt;br /&gt;También era cierto que el Doctor le resultaba conmovedor,  quizás como resultado de alguna atracción muy oculta. Tan oculta que no se podía distinguir en la oscuridad, si la comparaba con el resplandor de la imágen de Andrés, que desde lejos, años después, aún le ardía en una esquina de sus recuerdos más calientes.&lt;br /&gt;Siempre convenía comparar fantasías con fantasías, porque llegando a la realidad, no había dudas que Mateo, su marido, era un buen amante  y no se podía quejar, después de quince años juntos, seguían funcionando en sincronía.  Todo dependía de que ella estuviera de buen humor. A veces se aburría mucho en la cama con él, pero cuando estaba contenta, no había dudas de que Mateo tenía el récord de todo en su vida. Sobre todo, el récord de aguantarla en los días buenos y en los malos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un día el Doctor decidió contratar a otra secretaria.  Y entonces llegó Micaela, veintidos años, pelo largo y negro, caderas anchas y ropa de otra generación. Y Elisa se vio en ese espejo, con veinte años y cuatro hijos más, la piel algo arrugada, las piernas que no se veían pero que ella sabía, no eran las de antes, hasta el pelo iba perdiendo gracia con los años. Mateo la seguía viendo linda como siempre. El Doctor había dejado de mirar a Elisa un buen tiempo atrás. Él seguía solo a la vista de todos, pero a escondidas, siempre tenía alguna compañía. A pesar de que en el pueblo todos se conocían, siempre quedaba lugar para dudar. Quién sería esta vez. Esa era la duda, casi siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día vino Micaela a decirle:&lt;br /&gt;-Mirá, Elisa, dejame decirte una cosa, al Doctor no le gusta mucho que converses tanto con las pacientes, esto es un escandalete. Te lo digo yo, porque me doy cuenta. Él es un hombre fino, le gusta el silencio y la ópera. Tratá de hablar menos, y en voz más baja. Por favor. &lt;br /&gt;Elisa  la miraba y arrugaba la frente mientras arqueaba las cejas para oir mejor.  No necesitaba decir nada.  Abrió su cajón y empezó lentamente a tirar papeles y galletitas viejas, biromes usadas, publicidades viejas, cuadernos. Revolvió un poco para buscar las fotos de sus hijos que ya no tenía colgadas en su escritorio, más algunos documentos importantes que necesitaría para empezar esos trámites pesados de activar y desactivar cuentas de bancos, de la seguridad social, y todas esas cosas. &lt;br /&gt;Con eso bastaba, lo básico.  Sacó el saco y la cartera del perchero. Todavía era temprano y no había pacientes esperando. El Doctor llegaría en un rato, pero el mensaje ya había sido entregado. Era hora de irse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-338882219062898009?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/338882219062898009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/11/la-nueva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/338882219062898009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/338882219062898009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/11/la-nueva.html' title='La nueva'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_FiObZ6peGJA/R7SR04uyuAI/AAAAAAAAAHU/u9tTSlaZlZg/s72-c/espejo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-9120393802149307213</id><published>2009-10-09T09:47:00.000-03:00</published><updated>2010-04-01T00:13:16.904-03:00</updated><title type='text'>La esquina rosada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S7QPRfFTIvI/AAAAAAAAADA/FFDJ1FwWMlI/s1600/imagen+cuentos.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 126px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S7QPRfFTIvI/AAAAAAAAADA/FFDJ1FwWMlI/s200/imagen+cuentos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455001841728430834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella mañana de Marzo me desperté temprano, me duché rápido, y me vestí decidida a excitarlo. Elegí la musculosa azul y lila, que se ataba al cuello, dejando la espalda bronceada al alcance de la mano. Preferí usar unos pantalones ligeros -antes que una mini-, y las sandalias de cuero estilo sesenta. Con eso bastaba. Salí con el pelo mojado.  Yo volvía de las vacaciones entre dunas, playa, y atardeceres. Todo era posible.&lt;br /&gt;Caminé las tres cuadras hasta la parada de ómnibus. Él estaba ahí, esperando. Como siempre, le di un beso leve en la mejilla, aunque lo que quería era besar lentamente sus labios gruesos, como soñaba tantas noches.&lt;br /&gt;El ómnibus llegó, lento como siempre. Por el camino subieron los pasajeros habituales, algunos compañeros de facultad, amigos circunstanciales, que sospechaban, o quizás envidiaban intrigados, la pasión disimulada. Yo charlaba sólo con Martín, no veía a nadie más que a él en el 128.  Por fin, bajamos en la esquina del edificio viejo, y seguimos la pendiente de la sierra olvidada debajo de las calles del Cordón.  Cada uno se dispersó por su lado,  con la tranquilidad de saber que el otro estaba cerca,  como un talismán.&lt;br /&gt;Entré a la biblioteca, antigua capilla del convento donde se instaló la Facultad, rodeada de laureles y parrales, con una fuente circular al frente. Subí a la sala de lectura y me metí en uno de los cubículos rectangulares, sin ventanas. Él entró poco después, junto con otros compañeros. Preparábamos un póster para el Congreso de Antropología Latinoamericana.&lt;br /&gt;Yo hacía esfuerzos por parecer concentrada en recortar y pegar, mientras me perdía mirando sus ojos negros y su boca, el pelo desordenado. Trabajábamos inclinados sobre la mesa, frente a frente. Yo sentía su aliento a café, respirando sobre mí.&lt;br /&gt;Levanté la vista y él estaba ahí, mirándome fijo, tan cerca que podría haberlo besado. Hoy iba a ser el día.&lt;br /&gt;De repente, entró Adriana, la directora del proyecto, con su pollera larga y su chaleco a cuadros, el pelo con permanente, y su vocecita.&lt;br /&gt;-¿Cómo van?&lt;br /&gt;Me miró con la envidia de sus viejos treinta y tres años,  con la certeza atravezada en  su corazón, recordando el apartamento que le había comprado su  padre, el previsor, que conocía a su hija y no creía que fuera a conseguir marido.&lt;br /&gt;Miró a Martín como siempre lo hacía, con cara de melancolía y amor maternal, todo junto, y con la impotencia de saber que él no la deseaba. No dijo nada y se fue. Sabía que estaba de más.&lt;br /&gt;A mediodía almorzamos con otros amigos. Yo intentaba disimular el temblor de mis manos mientras cortaba la tarta,  o para tomar el vaso de la mesa. Cuando salimos de la cantina, él caminaba tan cerca, detrás de mío, que pisó el taco de mi sandalia y la rompió. Me hablaba con una voz tan suave que podía adivinar su exitación.&lt;br /&gt;-Disculpame&lt;br /&gt;-No pasa nada&lt;br /&gt;Pasamos toda la tarde deseando tocarnos.&lt;br /&gt;Llegó la hora de irse. Las eternas cuadras hasta la parada, siempre con gente alrededor, la charla, las bromas, formaban el escenario de la expectativa y las ganas contenidas.&lt;br /&gt;Ya eran las cinco y media. Bajamos juntos, en la parada de siempre: Rivera, frente al Zoológico. Pero esta vez doblamos por La Gaceta, hacia la rambla. Llegamos a la puerta de un hotel, de paredes rosadas y puertas marrones. En esa esquina, alejada del tránsito, surgió la conversación obligada.&lt;br /&gt;-¿Estás segura?&lt;br /&gt;-Sí&lt;br /&gt;-Mirá, yo no estoy enamorado, no te quiero lastimar&lt;br /&gt;-No sé, entonces mejor no&lt;br /&gt;-¡No! ¿Cómo me vas a decir primero que sí y después que no? me muero...&lt;br /&gt;-Está bien, vamos.&lt;br /&gt;No me importaba nada más. En ese momento quería tener su piel pegada a la mía, sudar juntos y sentirlo entrar en mí.&lt;br /&gt;Atravesamos un pasillo oscuro, y subimos una escalera alfombrada, apenas iluminada con lucecitas rojas en los escalones. Estábamos nerviosos. Llegamos a una habitación también en penumbra. Una cama circular hacía la situación más extraña. El olor a incienso era fuerte, pero pronto se desvanceció, cuando empezamos a besarnos. Fueron besos eternos. Mi lengua lamía sus labios y su lengua y más me humedecía. Cerrábamos los ojos y los abríamos, sintonizados. Al fin lo tenía, sintiéndolo todo pegado a mí.&lt;br /&gt;Rápidamente me desnudó. Yo sentía su pecho, sus piernas calientes, su sexo duro contra mí. Luego posó apenas sus  dedos sobre el clítoris mojado, sólo un toque, y después sin equivocaciones,  empezó a remontar camino hacía mi interior. El viaje fue rápido, lo esperábamos hacía años, y llegamos juntos, mientras el mundo se esfumaba en ese orgasmo.&lt;br /&gt;Después, un momento perfecto. Estábamos libres y relajados. Él me besaba por debajo del ombligo, una piel entonces bronceada y firme, con algunos vellos rubios, que llegaban hasta el pubis. No existía el tiempo, aunque no teníamos mucho. Pronto volveríamos al mundo real.&lt;br /&gt;Esa noche no me sentí una infractora. Estaba demasiado felíz y cansada. Resonaban la paz y el silencio en mi cabeza. Y mi cuerpo flotando en el sofá, mientras en la televisión daban &lt;em&gt;Footloose&lt;/em&gt;, y me devolvía a mí misma, muchos años atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martín tenía veintisiete años y yo, veinticinco, entonces. Había sido la primera pasión puramente sexual de mi vida. Sin sentimentalismos. Cada uno tenía su pareja. Nos creíamos taan adultos. Pero, un año y medio después de desearnos en cada palabra y en cada mirada, una tarde, antes de la primavera, me pareció ver amor en sus ojos. Tratando de disimular la sorpresa, sentí algo líquido, cayendo al vacío, dentro mi vientre. En ese segundo, en otro 128 lleno de gente, detenido en el semáforo frente al Parque Rodó, me enamoré. Siempre algo arruina la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho después&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a Montevideo después de doce años, con Javi, mi segundo marido, y mi hija Angela. Ya no tengo mi lugar aquí, vendimos el apartamento del BHU al separarnos con Guillermo, un tiempo después de vivir en Madrid.&lt;br /&gt;Yo he cambiado mucho. Observo los cambios en la ciudad: lo fundamental sigue igual que siempre. Ahí está la cúpula brillante del edificio del viejo Sorocabana, donde vivió mi abuela. El tiempo se detuvo en algunas esquinas del Centro. Me encuentro con amigos mantenidos por años, vía e-mail. Escucho la charla de antes, la de siempre, que hace una eternidad no escuchaba: me asombra y me alivia. Me cruzo con conocidos por las calles. Abrazos, reuniones.&lt;br /&gt;-¡Qué hacés por acá!? ¡Tanto tiempo!.&lt;br /&gt;En un momento, alguien comenta:&lt;br /&gt;- Lucía, sabés que Martín se vuelve de Estocolmo. Se separó de la mujer, y allá se enganchó con una chilena. Tiene una hija. La lista del paradero de los emigrados continúa. La mitad de los uruguayos de mi edad, deambulamos por el mundo. Dejo de oír lo que me dicen. Me sorprende escuchar ese nombre después de tanto tiempo. Martín. Los lugares del pasado siguen ahí, pero nosotros no. Los recuerdos se hacen cada vez más irreales, más inasibles. Sé que en una época, al verlo llegar, tenía que hacer esfuerzos para seguir respirando sin agitarme. Su nombre pronunciado en el aire, me aceleraba el pulso. Martin. Hoy pasé por la calle La Gaceta, y en vez del viejo hotel, encontré una torre brotada de balcones vidriados, con el  nombre ¨Esquina rosada¨.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-9120393802149307213?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/9120393802149307213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/10/la-esquina-rosada.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9120393802149307213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/9120393802149307213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/10/la-esquina-rosada.html' title='La esquina rosada'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S7QPRfFTIvI/AAAAAAAAADA/FFDJ1FwWMlI/s72-c/imagen+cuentos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-886773389834633126</id><published>2009-08-30T21:55:00.000-03:00</published><updated>2009-12-14T00:45:02.300-03:00</updated><title type='text'>En piloto automático</title><content type='html'>Sucedió, aunque yo no me hubiera animado a apostar diez pesos a que de verdad ocurriría: el viaje de dos semanas a Madrid y Paris nos devolvió la pasión olvidada en algún rincón de más de una década de matrimonio. No porque no tuviéramos suficiente sexo, pero –al menos para mí- la libido funcionaba en piloto automático: velocidad constante, rumbo fijo al hombre del otro lado de la cama, que casualmente era mi marido, semana tras semana, año tras año.&lt;br /&gt;Pero medio mes de verano europeo, lejos de la rutina, nos transportó en el tiempo, casi al momento en que estábamos –o yo estaba- plenamente enamorada. Digo ¨yo¨, porque mi marido clama que sigue igual de enamorado que antes. Yo lo quiero mucho, pero si comparo el volcán de felicidad interior que me desbordaba una docena de años atrás, con el chorrito de la fuente serena, constante y algo aplastada del que bebo hoy, la diferencia me deja nostálgica, confundida y dudando… Pero volviendo a nuestro amor renacido, todo calma y fuerza, ya habíamos vuelto hacía unos días y entonces ocurrió lo de siempre, Felipe llegó a la cama pasada la una de la mañana, cuando yo ya dormía profundamente hacía un par de horas y, -como si la  escena no se hubiera repetido ¿decenas?, ¿cientos? de veces en nuestra década y pico de convivencia-, mi marido decidió ponerse juguetón y despertarme, en busca de algo de amor, y suficiente sexo.&lt;br /&gt;Yo todavía no entiendo por qué no lo entiende, se lo he dicho clara y oscuramente, de buenas, malas y malísimas, sin solución. Y todavía le sorprende que me enoje cuando me despierta. Pero, pero, esta vez, con todo mi feminismo de punta atemperado por el espíritu de las hermosas vacaciones, que todavía no me abandonaba del todo, decidí explicárselo en otro términos, literalmente.  Y entonces le dije lo que contestó mi terapeuta, cuando le conté que a veces sentía un rechazo físico, fuerte, hacia mi esposo, lo cual sin embargo no impedía tener orgasmos. Y mi psicólogo me contestó, desde su barba-bigote+anteojos demasiado freudianos:&lt;br /&gt;-lo que usted rechaza es el lugar en que queda ubicada como mujer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, eso mismo le quise decir yo a Felipe.&lt;br /&gt;-no sos vos, es un tema freudiano, a esta hora de la noche, me despertás cuando sabés que me molesta, y pretendés que yo quiera hacer el amor contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipe no entendió un carajo, como ocurre con todos los temas no concretos, y se enojó igual.  Como siempre, ya estábamos volviendo a la normalidad. Pero el punto más bajo lo alcanzamos al otro día, mejor dicho, a la otra noche. Felipe se fue a dormir a las tres y media de la mañana, después de ver algunas horas de TV, ¿a propósito o por la natural inmadurez de los cuarentaipicos?, y justo a las cuatro de la mañana, ¿o antes? se despertó Agustín, llorando, a esa hora terrorífica en la que la estadística indica que voy a estar despierta al menos una hora, preparando mamadera, algún cambio de pañal inevitable, los provechos, el crío despierto como el dos de oro, paseando y paseando el cochecito por el living hasta que se duerma, mientras que yo alcanzo niveles siderales de lucidez, ansiedad y cansancio, todo junto, por anticiparme al insomnio que me espera por el resto de la madrugada, y el atontamiento para el día que se viene…&lt;br /&gt;Entonces, mi marido trasnochado me dejó al chiquilín llorando, luego tuve un largo día de vacaciones escolares en casa, con el único entretenimiento planificado de la jornada consistente en una visita por triplicado al oculista infantil.  No recuerdo cómo llegó la mañana, pero de pronto ahí estaba el sol, una mañana clara de invierno. Y yo ya bajaba, más dormida que despierta, cuando un par de botas de lluvia ubicadas misteriosamente en medio de la escalera, me dejaron con un pie doblado, obviamente, esguinzado, aunque a esa hora del día el optimismo o la tontera simple me llevaron a pensar que con un poco de hielo lo solucionaba todo. Y, dado que esa era mi única oportunidad de sacar a los tres pichones a alguna parte, en medio de la histeria, digo, pandemia de gripe A, y que tenía el turno pedido hacía dos meses, me lancé a la aventura por la autopista con una  hinchazón incipiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha en el salón de espera del oculitas llegó a hitos no alcanzados aneriormente y dio por tierra con mis planes naive de ir a pasear por Santa Fe, con los tres, y tomar chocolate con churros! De dónde saqué tanta inocencia?! A veces soy tan ingenua…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que yo esperaba que Felipe apareciera, al menos para el final de la cocnsulta triple, pero no, me llamó recién cuando yo lograba atar el cinturón de la sillita de Agustín, después de (intentar inmovilizarlo por varios minutos sin éxito… ante la mirada incrédula y horrorizada ) luchar un par de minutos cuerpo a cuerpo hasta  asustar a las señoras que esperaban su auto en el estacionamiento de Recoleta (y agradecían que aquellas bestiecitas no eran sus nietos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, decía, me senté en el auto y sonó el celular&lt;br /&gt;-¿Dónde estás?&lt;br /&gt;-Eso no importa, ¿vos estás en la oficina todavía?&lt;br /&gt;-Pero, ¿dónde estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo conozco tan bien que adivino la pregunta que encierra ese tonito curioso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni se te ocurra que voy a ir hasta el microcentro a esta hora a buscarte.  Yo precisaba ayuda acá con los tres niños. No vine a resolver tus problemas de transporte. Entendés eso, ¿no?&lt;br /&gt;Sin apagar el teléfono, giré la llave y arranqué el motor del auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El embotellamiento de la nochecita invernal se fue haciendo cada vez más lento, al tiemor que mi pie hinchado se enfriaba más y más y cada vez me costaba más trabajo y dolor, moverlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando, después de una hora y media logré detener el auto adentro del garage de mi casa, saqué como pude el pie afuera del auto como quien tantea territorio desconocido, pero ya no podía apoyarlo.  Tuve que llegar saltando hasta el sofá. Guille, mi hijo mayor, me trajo hielo, bueno, la cubetera, directo del freezer, pero no se le puede pedir más con sus seis años.  Me las arreglé con el hielo adentro de una bolsa del supermercado, y me la até al pie con un repasador, que a Agus le inspiraba gran curiosidad, por lo que tenía que espantarlo como mosca sin lograr siquiera relajar la pierna (se empeñaba en agarrarlo para romperlo y chuparlo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras lo sacudía al niño de encima  de la bolsa como hormiga de la gelatina, finalmente apareció Felipe, fresco, felíz, fútil:&lt;br /&gt;-¿No cenaron?&lt;br /&gt;-¿No ves que no me puedo mover?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esa noche, de la manera más insospechada, la dulce venganza llegó, aunque no se podría pensar que mi esguince fuera muy disfrutable, pero fue lo mejor que conseguí:  yo, recostada en el sofá, y Felipe luchando para mantener a los tres niños sentado en la silla a la hora de la cena, luego hacerles lavar dientes, poner piyamas, levantar la mesa etc, etc. Qué placeres sencillos los de la vida matrimonial.  Y así transcurrimos un día más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-886773389834633126?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/886773389834633126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/08/en-piloto-automatico.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/886773389834633126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/886773389834633126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/08/en-piloto-automatico.html' title='En piloto automático'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1820930274222114282</id><published>2009-08-15T15:24:00.000-03:00</published><updated>2009-08-30T21:57:53.518-03:00</updated><title type='text'>Alta rotatividad</title><content type='html'>&lt;a href="http://thumbs.dreamstime.com/thumb_411/1245503285Q4XPYR.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 199px" alt="" src="http://thumbs.dreamstime.com/thumb_411/1245503285Q4XPYR.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No veían a Leonardo desde hacía cuatro años. Por eso cualquier cosa que llegara de su parte era reverenciada como un tesoro. Así fue como llegó Pedro, un amigo español, su compañero lavacopas, hijo del dueño del mesón donde Leonardo trabajaba mientras estudiaba Hotelería en Madrid.&lt;br /&gt;Pedrito resultó ser un chico tímido para sus veintialgos, muy suave en sus maneras. Tenía un flequillo negro a lo Paul Mc Cartney, como era lógico en los años ´70. Le dejaron el mejor dormitorio, le organizaban grandes menúes para la cena, un paseo a Punta del Este, al Cabildo de Montevideo. Pero pasaron dos, tres, cuatro semanas, y Pedro no parecía tener apuro en irse de Uruguay. Algo raro había en ese asunto. Algo no cerraba. Hasta que todo cerró. Una tarde, Eladia entró al dormitorio ¨de Pedro¨, a buscar un tapado suyo en el armario. Sin querer, se le cayó una bufanda sobre el bolso de Pedro que estaba guardado allí dentro. Cuando la fue a sacar, sintió un objeto de metal duro, y no pudo resistir la tentación de mirar el contenido del bolso.&lt;br /&gt;-¡Casandra! ¡vení rápido!&lt;br /&gt;-¿Qué es eso? dijo Casandra espantada, mientras Eladia le mostraba un reluciente revólver mezclado entre las medias y los calzoncillos de Pedro.&lt;br /&gt;Las hermanas no podían creer lo que veían, y se les cruzaban toda clase de hipótesis por la mente. Entre mate y mate, asustadas, madre y tía decidieron hacer una llamada urgente a Leonardo. Cuando escucharon la verdadera historia, no sabían si sentirse aliviadas o más asustadas todavía. El tal Pedrito era un escapado de la ultraderecha franquista, en franca caída por esos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Busquémosle un hotel, acá no quiero que se quede más-, le dijo Casandra a Eladia. Apenas se cambiaron de zapatos y se pusieron sus trajes de chaqueta y pollera idénticas, como les gustaba lucirse, y salieron las dos a buscar hoteles baratos por el centro. Decidieron ir a los más alejados de la 18 de julio. Entraron a uno que tenía un zaguán oscuro, algo tapado por los árboles de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas tardes, me puede decir la tarifa semanal por favor&lt;br /&gt;- No señora, acá se cobra por horas&lt;br /&gt;- ¿En serio? ¡cómo han cambiado los hoteles en estos años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casandra y Eladia salieron del hotel tomadas del brazo, desorientadas y algo indignadas por la situación. Esa noche, Eladia le contó la historia a su hija Elisa, que se rió hasta las lágrimas. Yo escuchaba todo sin entender mucho, mientras jugaba con mi muñeca, pero la risa era contagiosa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1820930274222114282?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1820930274222114282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/08/alta-rotatividad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1820930274222114282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1820930274222114282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/08/alta-rotatividad.html' title='Alta rotatividad'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8672768494224021313</id><published>2009-07-23T23:42:00.001-03:00</published><updated>2010-07-26T21:56:44.693-03:00</updated><title type='text'>Isabel esperando</title><content type='html'>Había una vez, hace no mucho tiempo, en una ciudad no muy grande, una mujer. Se llamaba Isabel y era muy dulce, muy agradable, y muy triste. Isabel esperaba a alguien que no llegaba, hacía mucho tiempo, hacía días, semanas y años. Esperó, mirando por la ventana, parada en la puerta  de su casa, o sentada al lado del teléfono, esperó haciendo la cola en el supermercado,  en el cine,  y en casi todos los bares de la ciudad.  Hasta que un día, se olvidó por un rato que estaba esperando a alguien. Mientras se agachaba para recoger un papel de caramelo que había visto tirado en la calle, alguien se paró frente a ella, inadvertidamente. Estaban en la parada del ómnibus.&lt;br /&gt;Cuando levantó la vista y lo vió, pensó, no, tampoco es él, no me voy a equivocar otra vez.&lt;br /&gt;Subieron al ómnibus cuando llegó, y se sentaron, cada uno en su asiento, en lugares alejados uno del otro.  Se bajaron en el mismo sitio,  y caminaron en la misma dirección,  y siguieron caminando hasta detenerse frente a la misma puerta. Entonces se saludaron,  y se miraron a los ojos, pero estaba muy oscuro para saber cómo era la mirada del otro en realidad.  Entraron a la fiesta a la que ambos venían, y  se mantuvieron alejados. Isabel supo que se llamaba Alberto, cuando  lo saludaron unos amigos.   Cuando ya era tarde, casi hora de irse, empezaron a conversar, e Isabel, sabiendo que Alberto no era el que buscaba, se sintió tranquila y relajada, sin nada que perder. Conversaron y siguieron conversando mientras volvían de la fiesta, caminando por la noche fría de la ciudad.   En un momento un foco de auto, o alguna luz inesperada iluminó los ojos de Alberto, y ella pudo ver sus ojos,  justamente en el momento antes de despedirse, cada uno camino a su casa. Decidió darle una oportunidad a esos ojos. Y se la dio. Se volvieron a ver una vez, y otra vez, y ella seguía tranquila porque Alberto no era el que ella estaba esperando. Una noche, estaban cansados y cerca de la casa de Isabel. Ella lo invitó a subir, y casi por necesidad -dadas las&lt;br /&gt;circunstancias-,  a dormir con ella,  o bueno, casi lo invitó ella,  casi se invitó él.&lt;br /&gt;El sexo con él fue reconfortante, abrigador, y eso también le demostró a Isabel que Alberto no era, no era el esperado. Y con esa seguridad se volvieron a ver pronto&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8672768494224021313?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8672768494224021313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/isabel-esperando.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8672768494224021313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8672768494224021313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/isabel-esperando.html' title='Isabel esperando'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8271945512305330039</id><published>2009-07-23T23:40:00.000-03:00</published><updated>2009-08-06T21:39:58.595-03:00</updated><title type='text'>¡Platón!</title><content type='html'>&lt;a href="http://lasteologias.files.wordpress.com/2009/03/platon-y-aristoteles-fd1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 523px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://lasteologias.files.wordpress.com/2009/03/platon-y-aristoteles-fd1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya se acababan las clases, Daniel dejaba de ser el profesor de filosofía. La primera vez que revisé el webmail, creo que habían pasado diez minutos desde que le escribí. (1) Eran alrededor de las once de la mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para las nueve de la noche ya estaba perdiendo las esperanzas. Me escapé una vez más a mi escritorio, y apenas moví el mouse, aparecieron las letras negritas y regordetas del mail sin abrir, sin estrenar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré hondo antes de abrirlo, como para bajar la frecuencia de mis latidos, y las expectativas por su respuesta. Cuando leí el mensaje, me quedé sin palabras, y casi sin aire. La realidad le ganó a mis fantasías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de: Daniel Fernández Garrido&lt;br /&gt;fecha: 17 de diciembre de 2009, 20:53&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Carla&lt;br /&gt;Ya desde la antiguedad las relaciones oníricas fueron consideradas más significativas que las de la vigilia. Contame si averiguas algo en el oráculo... siempre es interesante lo que trasciende la apariencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;de: Carla Del Campo&lt;br /&gt;fecha: 17 de diciembre de 2009, 10:40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel,&lt;br /&gt;Anoche recibí un mensaje inescrutable, de los dioses. En mi sueño curativo, yo era tu arcilla, y vos, el artesano, que me moldeaba. Voy a consultar al oráculo para descifrar el mensaje. Qué opinás?&lt;br /&gt;Carla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me contuve para no escribirle nuevamente. La respuesta me había dejado en un estado de euforia y fascinación difíciles de esconder. Sus palabras resonaban en mi cabeza mientras estaba en la cama, en la ducha. A la mañana siguiente, me despertaron sus palabras repicando en mi cabeza. Era el último día de curso, y me tenía que ir a trabajar toda la mañana. Las horas que faltaban para la hora de clase no pasaban más. Después de dudar varias veces sobre si me convenía un look sexy o uno indiferente, me decidí por una musculosa negra escotada y una pollera verde, con sandalias. Discreto, elegante y atrevido. El día no pasaba más. Cada minuto se tomaba su tiempo en dar la vuelta al reloj. Después de siete largas horas de ansiedad y verano anticipado, llegó el momento y salí a la carrera atravesando edificios modernos, encendidos en llamas por los últimos rayos de sol. Llegué más temprano que nunca a la universidad. Saludé con mi mejor sonrisa a los compañeros que tomaban café en la cantina. Mi alegría no coincidía con los 38ªC de sensación térmica adentro del salón, ni con los rostros sudados y exhaustos que me rodeaban. La energía me sobraba. Pero el corazón me latía a lo loco cuando él entró al salón.&lt;br /&gt;El atardecer de diciembre teñía de rosa la pared del aula y el calor del aire, vapor casi saturado, recordaba que éramos demasiados alumnos para un aula tan chica. Yo estaba sentada en la segunda fila. Lo miraba tranquila, pero sabía que mis ojos le pasaban el mensaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos en el ritmo del repaso final, su voz y la filosofía me conquistaban como siempre. En la pantalla aparecían imágenes de Aristóteles, de Séneca. Era evidente que la clase de hoy no era como las anteriores. Seguro él estaba tan nervioso como yo, debajo de su apariencia. Se notaba que estaba desconcentrado. No pudo terminar la frase más básica de toda la filosofía occidental:&lt;br /&gt;- el mundo de las ideas de...&lt;br /&gt;-¡Platón!, saltó Maxi, el traga inimputable del grupo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos horas eternas, llegó el final del curso. Ahora era el momento. Yo necesitaba más agua para que no se me pegaran los labios, aunque ya me había tomado una botella entera. Mi voz no quería salir. O eran las palabras que me faltaban. Todos nos despedimos amablemente. Creo que le dije apenas ¨adiós¨. Me quedé en el pasillo, buscando excusas adentro de mi cartera, dejando pasar los minutos, Sentía el golpeteo de mis latidos en el pecho. Podría jurar que se escuchaban resonando en todo el corredor. En realidad no se oía nada. No pasaba nadie más por allí. ¿Dónde estaba Daniel? ¿en la sala de profesores? ¿o se había ido por el ascensor de la otra puerta? La incertidumbre me llenaba de angustia. Salí despacio, agotada por la frustración, empecé a bajar las escaleras. Quedaban algunos compañeros abajo, en la puerta. Deliberaban:&lt;br /&gt;-¿vamos a tomar algo?&lt;br /&gt;-Bueno, pero a dónde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación se fue diluyendo, nos fuimos despidiendo de a poco, hasta que sólo quedamos mi amiga Elina y yo. Sin apuro, caminamos hasta la otra esquina, donde se suponía que nos teníamos que separar. Como suceden en todos los finales, nos aferramos a la última charla. La tarde asfixiante se había convertido en una noche hermosa y tibia, la alegría navideña de la calle no se había extinguido, pero en mi cabeza había estallado la piñata de la ilusión y sólo me quedaba el papel picado de la decepción, y el dolor del golpe al orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso escucho una voz:&lt;br /&gt;- ¡Adios!, buenas vacaciones&lt;br /&gt;Era él. Nos dio un beso cariñoso a cada una, sin decir nada más, y se fue caminando. Dobló hacia la izquierda. La dirección opuesta a la mía. Una ola de calor y silencio me estalló en la cara. No soportaba seguir parada allí, hablando, o esperando el colectivo.&lt;br /&gt;Paré un taxi que pasaba. Elina se sorprendió:&lt;br /&gt;-¿No te vas en colectivo?&lt;br /&gt;-No puedo más, estoy muerta. ¡Felices fiestas!, exhalé con una sonrisa frágil, sin saber cuándo más podía resistir sin llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apurada, me subí al taxi. Me desparramé en el asiento. Saqué el papel con el mail impreso. Lo volví a mirar una vez más. Las palabras ya no tenían sentido. No decía nada. Eso era todo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8271945512305330039?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8271945512305330039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/platon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8271945512305330039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8271945512305330039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/platon.html' title='¡Platón!'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8551717354057354986</id><published>2009-07-23T23:20:00.000-03:00</published><updated>2009-08-28T21:47:23.527-03:00</updated><title type='text'>Una foto en blanco y negro</title><content type='html'>&lt;a href="http://republicavirtual.files.wordpress.com/2008/04/columpio.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 680px; CURSOR: hand; HEIGHT: 423px" alt="" src="http://republicavirtual.files.wordpress.com/2008/04/columpio.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De chica se peinaba sola par ir a la escuela, porque su mamá no estaba en todo el día. Rossana se arreglaba la moña y se ataba el lazo de la túnica, como podía, antes de salir a la escuela nª 39. Seguramente no tenía una apariencia muy prolija. La maestra lo notaba.&lt;br /&gt;A los dieciséis años empezó a trabajar en una casa de fotografía para pagarse el dentista y el ómnibus. Concurría a un liceo público de Pocitos, y se sentía incómoda entre los chetos. Nucna se habituó, siempre se sintió fuera de lugar, menos que los demás, pero superior a la vez.&lt;br /&gt;Los años de facultad fueron difíciles y hermosos. Rossana tuvo algunos novios. Les presentaba a su familia pobre e intelectual. Ella necesitaba mostrar su orígen, su interior, para que la entendieran. Con mucho esfuerzo logró excelentes notas y terminó la licenciatura en tiempo récord. Como estudiante obtuvo un puesto de ayudante de cátedra y cuando se recibió, ganó una beca para hacer un posgrado en La Sorbonne. Se fue a Paris con una valija chica, con ropa gastada y zapatos viejos. Pasaron más años de trabajo duro y sacrificio, y de éxito profesional, y de nuevos amores. Recorrió Europa y Asia. Tenía suficientes (no demasiados tampoco) euros en su bolsillo y en su cuenta bancaria, pero sin embargo, Rossana se sentía la misma nena pobre que se peinaba sola.&lt;br /&gt;Hasta que un día volvió. Llegó a Montevideo con sus valijas impecables y su marido francés. El aeropuerto de Carrasco le pareció tan chico, anticuado y sucio… La familia esperaba afuera. Se abrazaron felices.&lt;br /&gt;Llegaron a la casa paterna. El barrio y todo el entorno le resultaban extrañamente lejano y familiar a la vez. Eran imágenes del pasado que volvían a ser reales. Rossana trató de mostrarle a Jean Luc su pasado, su historia. Casi todo seguía igual que antes: la casa destartalada, el auto viejísimo de su padre, la depresión de su madre, pero por primera vez ella se sintió lejos de la nena que fue, mucho tiempo atrás. Rossana era otra mujer ahora, quería que él entendiera cómo había sido su vida antes de conocerlo. En aquella época no conocía aceite de oliva, y la cena de Navidad era matambre con tomates rellenos.&lt;br /&gt;Para esta Nochebuena pensaba comprar lechón y buen vino, aunque en su casa no había dos copas iguales. Sus hermanos, ahora casados, no vivían mucho mejor que sus padres: gastaban lo mínimo en el supermercado, no usaban el teléfono más que lo imprescindible. Los padres de Rossana no tenían teléfono hacía mucho tiempo- ANTEL lo desconectó por deudas impagas. Sin embargo para todos ellos, las cosas estaban ¨como siempre¨. Ahora los hermanos vivían cerca de la casa de los padres, había sobrinos nuevos y sobrinos ya crecidos. Se reunían todos los domingos, como siempre. La familia se había adaptado a vivir con su ausencia. Rossana se sintió sola. Ningún lugar le pertenecía ahora. Sentada en la hamaca del fondo, inventaba una vida diferente. Por un rato quiso ser aquella nena otra vez.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8551717354057354986?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8551717354057354986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/una-foto-en-blanco-y-negro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8551717354057354986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8551717354057354986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/una-foto-en-blanco-y-negro.html' title='Una foto en blanco y negro'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3172439346076703709</id><published>2009-07-13T15:34:00.000-03:00</published><updated>2009-08-28T21:49:18.217-03:00</updated><title type='text'>Fuera del sistema</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.unad.edu.co/curso_biologia/imagenes/ADN.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 292px; CURSOR: hand; HEIGHT: 349px" alt="" src="http://www.unad.edu.co/curso_biologia/imagenes/ADN.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fuera del sistema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy llegando tarde al congreso, un poco por el congestionamiento de tránsito del mediodía en el centro, y otro poco porque preferiría no tener tiempo de encontrarme con todos ellos antes de la conferencia. Entro apurada y mirando con cuidado los escalones, que en la penumbra de la sala se me hacen difíciles de distinguir, a pesar de la luz mínima que ilumina cada escalón. Busco un asiento que oculte mi presencia lo mejor posible, como un pecador en la iglesia: encuentro lugar en una de las últimas filas, un poco hacia el centro, para evitar ver a algún conocido que pase retrasado por el corredor. Me pregunto si mi aspecto habrá cambiado tanto para los que no me ven hace tres años: la maternidad se me nota en algunos ángulos, pero también me visto mejor que antes. Es el cambio de ambiente.Lentamente me voy habituando a la luz tenue. El disertante, un especialista en proteomics, de la Universidad de Berkeley, despliega en pantalla gigante su lista interminable de nuevos genes y las funciones de sus correspondientes proteínas de resistencia a patógenos vegetales. Como siempre, los norteamericanos impresionan con el volumen de su producción científica. Y siempre agradecen al final a una decena de estudiantes, -indudablemente chinos por sus nombres-, y me puedo imaginar entonces la mezcla de prolijidad oriental, con tecnología y recursos de última generación, que está detrás de sus avances. Ellos vienen a presentar el Estado del Arte. Aprovechan la oportunidad de conocer South America. Cualquier lugar del Cono Sur les viene bien, con tal de que esté por debajo de la línea del Ecuador. Y aquí nos encanta creer que no hay diferencias entre el Primer Mundo científico, y el nuestro.&lt;br /&gt;La conferencia termina y yo me siento apabullada por la cantidad de información que intenté procesar durante una hora. La última vez que leí sobre ese tema, la lista contenía algo más de diez genes genes. Esta es la era de la secuenciación automática, de los chips de DNA, de la bioinformática, la era de la que yo me quedé afuera. Viene el descanso y otra conferencia más. Sé que si salgo a tomar un café me voy a encontrar con ellos, con alguno o con todos. Desde la pelea con Ricardo, no volví al laboratorio. Pienso, ¿qué hago? mejor que temer es actuar. Me decido por el café.&lt;br /&gt;No bien llego al hall de entrada, me encuentro con algunos de mis ex-compañeros. No puedo dejar de saludar, responder a las preguntas de asombro escéptico. Para cambiar de tema, pregunto por mi amiga:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y Fabiana no vino?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Nooo, Fabiana está fuera del sistema-, me responde Julia, con un tono impaciente. Julia habla con aparente ingenuidad, pero siempre sabe lo que dice. El reverso del mensaje está dirigido a mí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Disculpame, entonces ¡yo me tengo que ir a la plaza a leer ¨Para tí¨!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Ay, no te enojes, es una forma de decir... ¡Vos siempre malinterpretando todo!, ¡Eduardo!, mirá lo que dice Victoria...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Observo a Julia rápidamente: ya no tiene ese aire perenne de mochilera recién llegada del Sur. Quizás es la piel algo pálida, el pelo largo y tieso, o el pantalón de corte sastre. No sólo yo estoy más grande. Me alejo antes de decir algo más; mejor no escucharla. Pero sus palabras repican en mi cabeza. Pienso: entonces, Fabiana, la posdoc a cargo del secuenciador automático del Instituto, está ¨fuera del sistema¨, porque tiene un cargo técnico. A pesar de que Julia también tiene un posdoc, y es una jóven investigadora, no está dispuesta a aceptar que la misma información pueda ser absorbida en diferentes niveles, según el contexto académico y profesional al que pertenece el oyente. O justamente por esa razón. Hay lugares que son para unos pocos.Pienso en Fabiana que es tan práctica, que considera a Julia su amiga, y que convive con situaciones como esta, todos los días. Imagino que Fabiana no pudo venir porque no tendría quien pudiera ir a buscar a sus hijos a la salida del colegio. En mi retirada quedo frente al campo visual de Eduardo. Lo observo: se acerca a saludar sin demasiadas ganas. Lo encuentro más gordo y canoso. Puedo notar que está tenso, él, que solía ser tan tranquilo. Trato de imaginar la razón. ¿Será el peligro de ceder posiciones en la lucha constante? Todos están muy cambiados desde que tienen más poder. Se nota que él sí está dentro del sistema. Mucho tiempo atrás fue un becario jóven y solidario. También fuimos grandes amigos. No veo nada de eso cuando lo miro. Disimulo y devuelvo el saludo con una sonrisa mínima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte llega Marina, y me saluda con alegría sincera. Ahora ella es la jefa del laboratorio, el cargo que antes tenía Ricardo, quien ahora es Director del Instituto. Todos dicen que está cada vez más loca, será por eso que nos tenemos cariño. Ella está igual, con sus canas sin teñir y sus anteojos redondos. Creo que ella también mira con ojos del pasado cuando me ve.Conversamos mínimamente. Los hijos, las últimas vacaciones en la playa, su nuevo proyecto de investigación.&lt;br /&gt;No hay lugar para preguntarle si hay posibilidades para mí, un lugar, un trabajo. No quiero escuchar un ¨no¨ amigable y compungido. ¿Realmente quiero eso? Sigo mi camino.Finalmente llego hasta la mesa donde está el café. Adelante mío diviso una cabeza inconfundible: castaño, rulos despeinados, y no se ha quedado pelado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Lucho?Se da vuelta, con una medialuna en una mano y un cortado en la otra, y una sonrisa enorme:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Vica! ¿qué hacés por acá?! ¿no estabas repartiendo pastillas en los hospitales?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Si, ¡Viagra!, ¿necesitás, por casualidad? Menos mal que estás lindo como siempre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Vos estás más pulposa o me parece a mí?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me hace reír con el juego de siempre. Noto que se me esfumó la tensión en el entrecejo, el que tengo siempre arrugado. Luis sigue habitando su nube personal: el mundo real todavía es un asunto distante para él; tiene suerte.En eso aparece Jerónimo, con su aspecto de niño cool: zapatillas de tela, jeans de tiro bajo, flequillo lacio: parece casi un popstar adolescente. Puedo soportar cualquier cosa menos a él. Lo veo y comprendo que el recuerdo de la derrota todavía me hiere. Cuando Ricardo decidió darle el cargo a él, y no a mí, nuestros méritos no eran tan diferentes. Todos decían que Ricardo quería tener más hombres en su grupo. Que se sentiría más a gusto así. Pero sí, Jerónimo era más jóven, y brillante, también. Si, era el mejor y yo me quedé afuera.Detrás de Jerónimo, anónimo como siempre detecto a Ricardo, con su calva brillante y el eterno saco de lana gris. Se le nota en la mirada la ansiedad contenida, la necesidad de tenerlo siempre cerca a Jerónimo, al alcance de la mano, aunque sin dar jamás el paso siguiente. Por lo visto eso sigue igual. Prefiero irme antes de tener que saludarlo, antes que me pregunte qué estoy haciendo ahora. Él lo sabe.Nuestro último encuentro fue en Aeroparque, el año pasado. Esa vez nos saludamos apenas con un gesto, nos miramos fijo y en silencio, y cada uno siguió su camino. Yo iba de viaje a Mendoza por trabajo: actualmente estoy en un laboratorio multinacional, y eso siempre llena de repulsión a cualquier científico, incluida yo misma. Tengo un sueldo mucho mejor ahora, mejor que el de Ricardo, probablemente, pero me dedico a mirar papeles y revisar firmas, entre otras cosas. Le llaman control de calidad de datos, de los ensayos clínicos en pacientes que son tratados con nuevos medicamentos. Trabajo administrativo, en su mayoría. Un eufemismo maravilloso, ideado por los de Recursos Humanos, sin lugar a dudas, para no herir orgullos profesionales.Dudo si quedarme o no a la siguiente conferencia. Tengo que aceptar que ya no formo parte de la galaxia científica. Aunque me pese, la ciencia es una especie de religión para mí: puedo no participar en el ritual diario, pero no deja de ser parte de mi espíritu. Que yo pretenda considerarme una científica no practicante, al círculo de Iluminados del Instituto de Biociencias le suena ridículo, casi irritante.Camino rápidamente hacia la puerta. Veo a Eduardo hablando por celular con aspecto de persona importante. Nos saludamos con la mano, de lejos. Sigo caminando sin mirar a los costados. No espero el ascensor, voy por la escalera, bajo y salgo al sol. Estoy afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3172439346076703709?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3172439346076703709/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/fuera-del-sistema.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3172439346076703709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3172439346076703709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/07/fuera-del-sistema.html' title='Fuera del sistema'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7455377132236426925</id><published>2009-06-12T11:41:00.000-03:00</published><updated>2009-06-12T11:44:35.156-03:00</updated><title type='text'>LOS LABIOS DE DALI</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.decopasion.com/clasicos/dalilips/dali_lips_bd"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 396px; height: 430px;" src="http://www.decopasion.com/clasicos/dalilips/dali_lips_bd" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;La luz del sol cruzaba burlona el vidrio grueso de la ventana fija del hotel.  A esa hora de la mañana, nuestros cuerpos desnudos después del sexo transitorio, se movían como en un escenario de papel crepé, muy frágil e incómodo.  Había que vestirse, salir al sol, a la calle, a la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Esta vez no fue gloriosa, como las anteriores. Andrés falló, su sexo orgulloso naufragó en medio del viaje de placer, y la mañana espléndida de verano fue testigo indiferente de su humillación.  Yo trataba de disimular la decepción, el mal humor.  No quería ver el jacuzzi sin usar, ni el sofá con forma de labios rojos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Me senté de espaldas a todo, al borde de la cama, a ponerme las sandalias.  De pronto, Andrés dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-No encuentro el forro, ¿qué hiciste? ¿te lo guardaste?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-¡No!, lo tiré a la basura&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Lo miré sin creer lo que había escuchado.  Creo que me puse roja de vergüenza, o de rabia.  No podía entender una reacción tan absurda.  Al final me reí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-¿Vos estás loco?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-¿No te lo habrás guardado para tener un hijo mío?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-¡Pero no!. Basta. Andá a fijarte al tacho de la basura. ¡No puedo creerlo! por una vez, estás más loco que yo. Vámonos, por favor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Como casi siempre, no dijo nada más.  Nos conocíamos bien. No era hombre de andar gastando palabras. Cerramos la puerta de la habitación.  Bajamos la escalerita en silencio.  Qué lindo lugar. Estilo loft. No lo aprovechamos lo suficiente. Subimos a su auto.  Siempre me pregunté cuántos hoteles conocería ese auto. Tomamos la primera salida de la autopista, a la derecha.  Mientras saltábamos lomos de burro por una calle semi rural, camino a nuestro pequeño universo de casas modernas y jardines verdes perimetradas por una frontera de alambre electrificado, escuché la última explicación de la mañana.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-Tengo que decirte una cosa, Andrea está embarazada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-Me lo imaginaba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-Porque sí, lo sabía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;No hablamos más en todo el viaje.  Así quedaba redimida su masculinidad.  Una poderosa razón espiritual, había impedido que Andrés luciera toda su potencia sexual.  Yo debía ser comprensiva.  Eso era lo que él necesitaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Me quedé callada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;-Si, yo tendría un hijo contigo.  En otra situación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;No lo dije.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Entonces parecía el final. Pero no.  Algunos finales parecen el horizonte de la carretera:  está ahí nomás, avanzamos un poco, y sigue estando allí adelante.  Las imágenes movidas al costado del camino, quedan atrás.  Nosotros corremos y no llegamos, sólo vemos cambiar el paisaje.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:medium;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;Algunos años después, nos saludamos desde nuestros autos.  Tenemos autos más grandes, casas ampliadas. Tenemos varios hijos, cada uno.  Todos son rubios, todos son hermosos, todos son felices.  A veces no se sabe quién es hijo de quién.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7455377132236426925?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7455377132236426925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/06/los-labios-de-dali.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7455377132236426925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7455377132236426925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/06/los-labios-de-dali.html' title='LOS LABIOS DE DALI'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7688178221625186271</id><published>2009-05-12T23:27:00.000-03:00</published><updated>2009-05-13T14:39:42.088-03:00</updated><title type='text'>la ventana de la esquina</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-s/00/14/95/7b/rambla-del-buceo.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;width: 550px; height: 412px;" src="http://media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-s/00/14/95/7b/rambla-del-buceo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px Geneva"&gt;Mientras camino hacia esa esquina con Agustín de la mano, que me pide insistentemente que le compre un alfajor, en una sonriente mañana otoñal de vacaciones, el recuerdo me cae en la cabeza literalmente, como una rama o una manzana que cayera de un árbol.  Ahí al lado del kiosco, esa ventana, era la casa de Fabio.  Hacía años que no pasaba por allí. Años que no lo recordaba. Tiene sus ventajas irte de la ciudad en que naciste. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px Geneva"&gt;Irse: verbo en infinitivo, verbo de los deseos, del futuro.  Finalmente un día me fui.  Para los que se quedaron, los recuerdos se mantuvieron anclados a lugares reales, que cruzan a diario, fijos como barcos en el puerto.  Para los que nos fuimos, las memorias están impresas en frágiles fotografías que se nos van borrando con el tiempo, que se decoloran. Pero la casa ahí sigue, firme y rozagante con su ventana en la ochava, la puerta de madera alta, angosta, con los pomos de bronce, y el balconcito con barrotes torneados.  Se me cruza por la cabeza la canción que habla de  ¨diez años después¨.  Me recuerdo con piedad y ternura. Diecinueve años tenía yo. Ahora tengo el doble.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px Geneva; min-height: 19.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 14.0px Geneva"&gt;Nos fuimos del cumpleaños de no sé quién, caminando por la rambla, y charlando, charlando, charlando. Recién nos habíamos conocido, pero no podíamos parar de contarnos cosas. Nos fuimos de aquel cumpleaños  a eso de a las cuatro de la mañana. Caminábamos y nos mirábamos a los ojos.  Cuando llegamos a mi casa serían las siete.  La calle estaba vacía, era toda nuestra. Eramos los dueños del amanecer. Todavía teníamos cosas que decirnos. Nuestras palabras coincidían, se acomodaban perfectamente las unas con las otras como en un juego de amor (o de sexo) perfecto. &lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style=" ;font-family:Geneva;font-size:14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7688178221625186271?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7688178221625186271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/05/la-ventana-de-la-esquina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7688178221625186271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7688178221625186271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/05/la-ventana-de-la-esquina.html' title='la ventana de la esquina'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7201329314282812951</id><published>2009-05-12T08:46:00.000-03:00</published><updated>2009-08-28T21:50:08.813-03:00</updated><title type='text'>La espina</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://tbn1.google.com/images?q=tbn:W4zBPjNgRSjt-M:http://www.escapadarural.com/fotos/350-casa-rural-huelva-la-casa-inglesa-fotografia.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 88px; CURSOR: hand; HEIGHT: 132px" alt="" src="http://tbn1.google.com/images?q=tbn:W4zBPjNgRSjt-M:http://www.escapadarural.com/fotos/350-casa-rural-huelva-la-casa-inglesa-fotografia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;¿Para qué sirven las espinas?&lt;/p&gt;&lt;p style="MIN-HEIGHT: 17px; MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;Eso le preguntó el Principito al aviador, porque quería saber si su rosa se podría defender del cordero dibujado.  Bueno, la cosa es que las espinas sirven para pincharte. También las astillas, pero la que me clavé en la casa de mi suegra se parecía tanto más a una espina gordota que a una astillita inofensiva. Y sobre todo, parecía tener la intención clara de atacarme, o al menos, de defenderse.  Resulta que nos fuimos a Montevideo, a ver a la familia, sobre todo a la familia política (la mía).  Era el  festejo de  los cincuenta años de casados de mis suegros y el cumpleaños de mi suegra, todo junto. Qué paquetón.  La primera noche nos quedamos a dormir en casa de mis suegros: niños en el piso, sobres de dormir, bolsos desparramados entre los dieciseis silloncitos que tiene mi suegra en el living (es que los dormitorios, que no se usan, están literalmente llenos de cosas, tan llenos que no hay lugar ni para poner una cama).  Todo un lío suficiente, y ahí se despertó Guille:&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;-mamaaaa, me hice pis...&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;Ya cuando escucho el tono del ¨mamaaaaaa¨, adivino lo que viene después.  Me terminé de despertar de un salto.  Ahí empezamos la tarea de sacarle toda la ropa pillada al nene, la cual iba cayendo al piso en un montón considerable, que incluía, piyama, calzoncillo, sobre de dormir, medias, camiseta...  Entonces,  ocurrió.  Me agaché para levantar el bulto pichinado, usando mi mano a modo de pala, y en eso, ay!! pegué un grito de dolor. Volaron calzones mojados por los aires, y me miré el dedo.  Tenía algo negro y largo por debajo de la uña de mi índice derecho. &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;-¿Qué me clavé, por dios?!&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;No podía creer el tamaño de la astilla que había debajo de mi uña, que llegaba apenas a sobresalir. Tenía unos 12 ó 13 mm de largo y estaba bien agarrada a mi carne.  Qué dolorcito del carajo! y qué bronca.  Bronca, si. Algo se estaba riendo de mí en ese momento, un Alguien satisfecho de su venganza. Con su gran alma atrapada entre vigas oxidadas y techo inglés. Con sus paredes mohosas y su pintura descascarada, con sus dormitorios convertidos en guardamuebles, se estremecía levemente por la risa.  O quizás era sólo despecho por mi rechazo.  Ella que fue tan hermosa, ahora convertida en una embrujada.&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0px; FONT: 14px Helvetica"&gt;La mañana terminó en la guardia, con tres pinchazos de anestesia, una uña cortada, y mi dedo convertido en una antorcha blanca. Como si fuera un algodón de azúcar blanco, volví dolorida a casa de mi suegra, a recoger a los chicos y a hacer las valijas. Me fui a casa de mi prima María.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7201329314282812951?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7201329314282812951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/05/la-espina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7201329314282812951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7201329314282812951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/05/la-espina.html' title='La espina'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-6130776330040320589</id><published>2009-04-24T09:05:00.000-03:00</published><updated>2009-08-28T22:42:12.250-03:00</updated><title type='text'>la boxeadora</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://blogs.runners.es/fitness/files/2009/03/program_img_bodycombat.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 255px; CURSOR: hand; HEIGHT: 500px" alt="" src="http://blogs.runners.es/fitness/files/2009/03/program_img_bodycombat.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://69.90.174.246/photos/display_pic_with_logo/9898/9898,1133952485,1.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://blogs.runners.es/fitness/files/2009/03/program_img_bodycombat.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me visto de negro. Short, musculosa, zapatillas, camperita con capucha. Empieza a sonar la música.  Entramos en calor. Piñas frente  al espejo del gimnasio.  Hay hombres pero la mayoría son mujeres.  Muchas pegamos mejores piñas al aire que los hombres.  Y patadas voladoras. Al ritmo de ¨Satisfaction¨ , remixado con sirenas de policía.   La ficción nos sale perfecta.  En un buen día me siento Cameron Diaz en ¨Los ángeles de Charlie¨.   Me pregunto a quién le pega cada una de estas mujeres.  A qué personaje invisible le estamos metiendo esos ganchos derechos. Y el golpe al estómago me sale bien. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;http://www.lesmills.com/global/en/members/bodycombat/learn-the-moves.aspx&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-6130776330040320589?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/6130776330040320589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-boxeadora.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6130776330040320589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/6130776330040320589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-boxeadora.html' title='la boxeadora'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-1167955213260929502</id><published>2009-04-14T22:13:00.000-03:00</published><updated>2011-06-13T17:38:58.283-03:00</updated><title type='text'>el tiempo en el  reloj</title><content type='html'>&lt;a href="http://69.90.174.246/photos/display_pic_with_logo/9898/9898,1133952485,1.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://69.90.174.246/photos/display_pic_with_logo/9898/9898,1133952485,1.jpg" style="cursor: hand; cursor: pointer; float: left; height: 438px; margin: 0 10px 10px 0; width: 450px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times;"&gt;&lt;h1&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua'; font-size: 130%;"&gt;&lt;b&gt;Pasados&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h1&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua'; font-size: 130%;"&gt;Ya había entrado a tantas casas, en tantos barrios, que no le ví nada de especial a ésta, encerrada entre otras dos casas iguales a ella: los mismos balcones, las mismas puertas, sólo un farolito al lado del timbre le daba un detalle diferente y exclusivo entre sus semejantes.&amp;nbsp; Al abrir la puerta, percibí ese aire añejo y desteñido de los lugares que guardan recuerdos entre sus paredes, aunque los habitantes y los muebles ya no convivan bajo ese techo.&amp;nbsp; Sentí al caminar por el corredor, como que interrumpía una reunión confidencial entre los pasados más y menos remotos, donde el presente quedaba excluído.&amp;nbsp; El lugar estaba completamente vacío, pero yo lo sentía repleto de recuerdos invisibles.&amp;nbsp; El sol se abría paso a través del&amp;nbsp; polvo denso de las ventanas, y pensé que quizás era su calor que mantenía la atmósfera en estado de vigilia.&amp;nbsp; Pero entonces advertí un objeto oscuro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua'; font-size: 130%;"&gt;en el piso, a mi izquierda, apenas fuera del perímetro de luz sobre la madera opaca; era un reloj&amp;nbsp; de péndulo con tapa de cristal, rectangular, con números romanos y unas agujas largas y trabajadas, que marcaba las cuatro y tenía la puerta abierta.&amp;nbsp; Así fue que supe de dónde había escapado el tiempo que vivía en esa casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;wbr&gt;&lt;/wbr&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua'; font-size: 100%;"&gt;Melusina, 1992&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-1167955213260929502?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/1167955213260929502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/de-cuando-era-chiquita-como-de-19.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1167955213260929502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/1167955213260929502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/de-cuando-era-chiquita-como-de-19.html' title='el tiempo en el  reloj'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-2788368461942808371</id><published>2009-04-07T23:44:00.000-03:00</published><updated>2009-04-18T15:52:17.593-03:00</updated><title type='text'>La ciudad en invierno</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://tbn3.google.com/images?q=tbn:jii__TghY9BrJM:http://superwillyfoc.rastafurbi.org/blog/imagenes/viaTren.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 127px; height: 108px;" src="http://tbn3.google.com/images?q=tbn:jii__TghY9BrJM:http://superwillyfoc.rastafurbi.org/blog/imagenes/viaTren.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" ;font-family:Times;"&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Llegó apurado, como si el tren estuviera  a punto de partir.  Se sentó en un asiento quedaba vacío.  Se lo notaba ansioso, no paraba de mover los pies: a veces daba golpecitos con uno solo, otras veces, alternaba el movimiento. Cruzaba los pies, estiraba las piernas, las volvía a cruzar.   También se acariciaba las mejillas, con gesto preocupados.  Todavía faltaban quince minutos para que el tren partiera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El día gris que se dibujaba por las puertas de la estación, hacía pensar que el vagón era una especie de cueva  subterránea que protegía del frío y de la tormenta invernal que en cualquier momento comenzaría.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El chico nerviosos llevaba calzoncillos de lana.  Se le notaban por debajo del jean.  Eso le daba un aire de fragilidad que contrastaba con su gorra y campera verdes estilo militar.  Más bien parecía un militar de la Antártica, yo que su campera tenía  una capucha bordeada con piel oscura. Quizás para contrarrestar su naturaleza friolenta y casi inocente, es que se había hecho un piercing en el labio inferior.  Con aquel símbolo ritual parecía decir:  ¨¡Alto!  No soy tan frágil como parezco.  Tengan cuidado.¨&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El tren arrancó su marcha.  El movimiento inicial, siempre impredecible, lo tomó por sorpresa.  El movimiento de vaivén se fue acelerando, ruidoso y pesado, un poco sacudido sobre los viejos rieles.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El muchacho dejó de mover los pies.  Observaba el paisaje gris a través de la ventanilla, con la mejilla apoyada sobre su mano.  El tren atravesó el territorio solitario sembrado de rieles y cables, de villeríos lejanos y rascacielos intocables como telón de fondo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Cuando el tren se detuvo en la primera estación, el muchacho se puso alerta, como si hubiera percibido un sonido que lo despertara de su meditación. En cuanto sintió el movimiento nuevamente, se calmó.  El tren seguía su marcha.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Imperceptiblemente, el cielo empezó a oscurecerse, cada vez más.  Los muros sucios, que alguna vez fueron blancos, reflejaban un resplandor apenas violeta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El muchacho miraba hacia abajo, para no marearse con la sucesión de imágenes que pasaban por al ventanilla. Los árboles, esqueletos negros que protegían este tramo del camino, parecían tristes guardianes de las vías manchadas de aceite.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El tren se detuvo en la siguiente estación.  El chico se enderezó, miró alrededor.  El cielo estaba más negro, casi no se veía nada afuera.  El chico sujetó con las dos manos la mochila negra que llevaba en la falda. Que no se le fuera a olvidar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;En este tramo el tren parecía ir más y más veloz.  A través de la campera verde se empezó a distinguir el fondo rojizo del tapizado de los asientos.  La cara y el gorro verde permitían ver algo de la ventana del otro lado del tren.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;A medida que la velocidad aumentaba, el volúmen que ocupaba el cuerpo del muchacho, se iba convirtiendo en una masa de puntos negros y verdes, algunso beige, cada vez menos densos.  Pronto se parecía a la nube de humo que dejan los camiones viejos por la ruta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El cielo estaba cada vez más negro.  Nadie iba sentado al lado del chico nube de humo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Entonces el tren empezó a disminuir la velocidad, en un decampado, y en una curva se sacudió tanto que deba la impresión de que iba a descarrilar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Con el salto brusco, la nube negra se disolvió completamente.  A la vera de la curva apareció un pequeño pino verde, no muy alto, con su tronco negro, y con un arito  plateado que colgaba de una rama.  Su verdor contrastaba con los paraísos desnudos y los plátanos secos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;El tren se detuvo en la siguiente estación.  Un muchacho de unos veinte años, subió y se sentó en el asiento.  El tren arrancó. El muchacho se acariciaba la cara gesto preocupado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-2788368461942808371?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/2788368461942808371/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-ciudad-en-invierno.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2788368461942808371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/2788368461942808371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-ciudad-en-invierno.html' title='La ciudad en invierno'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-5489342979111518320</id><published>2009-04-03T14:05:00.000-03:00</published><updated>2009-04-04T10:52:43.028-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='facultad de ciencias uruguay'/><title type='text'>La primera vez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://www.otrocine.com/wp-content/images/cocinero_ladron_mujer_amante.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 144px; height: 205px;" src="http://www.otrocine.com/wp-content/images/cocinero_ladron_mujer_amante.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Alguien me contó hace poco, que le pasó algo parecido a esto. Y eso me hizo acordar...&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Una sola película en la vida me produjo arcadas. Un cocinero sádico, elegía sus víctimas para cocinarlas en originales variantes. Los ingredientes de las macabras recetas incluían sangre, como  mínimo, órganos externos o visceras, orina o materia fecal, y combinaciones de todos ellos. Me acuerdo que la gente en el cine, se levantaba de los asientos y se iba yendo, indignada, o espantada.  Yo nunca me había ido del cine antes de terminar una película. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Era mi primera vez en un cine de la calle Lavalle, la primera vez en el cine en Buenos Aires.  La primera vez que me levanté del cine y me fui.  Era esa  época en la se tienen  muchas&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt; primeras veces por delante, muchas expectativas-fantasías-esperanzas.   Todavía me pregunto, ¿hoy me iría de ese cine  o me aguantaría  hasta el final para ver cómo terminaba esa asquerosidad de película?&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Nuestro mundo es ese poquito que nos rodea, y sin embargo es nuestro universo personal.   La ecuación que rige nuestras pequeñas vidas, tiene muchas variables. ¿Tiene infinitas variables? &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt; Nos gusta imaginar que sí, en nuestra infantil soberbia.  Pero no.  Nuestras posibilidades, nuestras probabilidades están acotadas,  somos una probabilidad de 1/x,  nos guste o no.  Bueno, somos el producto de la probabilidad de sucesos independientes, está bien. Tenemos algunas chances más. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;  Si pudiera repetir los cálculos de mi vida, ¿volvería a caminar sola hasta una terminal en Brasil?,¿no cocinaría ninguna torta durante la adolescencia? &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;  Pero, alto.  Si cualquier otro sujeto en el mundo decide rehacer los cálculos de su vida, al mismo tiempo que yo,  ahí se me armaría el problema matemático, y de repente&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt; me cambiarían las opciones, bah, las variables.Uf.   Ni hablar si a dos sujetos les da por hacer ecuaciones complejas con su vida, a la vez que yo lo intento.  Terminaríamos todos locos, &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;encerrados, y si el psiquiatra resulta que no quería hacer eso, que quería tocar el piano. De pronto, te encontrás encerrado, enchalecado, empastillado, y el doctor quién es, a este no lo conozco, &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;traiganme al otro, ¡al otro!.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Entonces al final no es tan malo tener una sola opción, una sola oportunidad de vivir  la vida por primera vez.  Una segunda oportunidad también, sólo se tiene una vez.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 14.0px Helvetica"&gt;Un día de estos me alquilo el DVD y te cuento el final.  ¿lo conseguiré?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style=" ;font-family:Helvetica;font-size:14px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-5489342979111518320?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/5489342979111518320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-primera-vez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5489342979111518320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/5489342979111518320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/04/la-primera-vez.html' title='La primera vez'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8133788713304140407</id><published>2009-03-29T09:06:00.000-03:00</published><updated>2009-04-02T18:59:41.013-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='punta del diablo'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc9kt-tBdoI/AAAAAAAAAAk/qVOjZOJYdec/s1600-h/P1290960.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc9kt-tBdoI/AAAAAAAAAAk/qVOjZOJYdec/s320/P1290960.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318580426036573826" /&gt;&lt;/a&gt;viendo llover en Punta del Diablo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8133788713304140407?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8133788713304140407/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/viendo-llover-en-punta-del-diablo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8133788713304140407'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8133788713304140407'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/viendo-llover-en-punta-del-diablo.html' title=''/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc9kt-tBdoI/AAAAAAAAAAk/qVOjZOJYdec/s72-c/P1290960.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-3137419764813191073</id><published>2009-03-28T23:49:00.000-03:00</published><updated>2009-04-01T20:53:37.793-03:00</updated><title type='text'>diario de las vacaciones III</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc7lLU0gqMI/AAAAAAAAAAc/k3NxtLm-hkE/s1600-h/P1311028.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc7lLU0gqMI/AAAAAAAAAAc/k3NxtLm-hkE/s320/P1311028.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318440192701409474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;DIA 3 Agustín sigue llorando.   El sol explota en el cielo, la playa está hermosa.   Subo con Agus a hacer el almuerzo, los hermanos grandes se quedan  en la playa con el papá.  La cuesta arriba es el menor de los problemas. Desconecto mis oídos del llanto de fondo.  Abro la puerta, llego al primer piso donde está la cocina (tan moderna que no está abajo como las de siempre), sigue llorando.  En el piso, llora. En el carrito, llora. En la bañera, llora. Conclusión, cocino con Agus a upa.  Qué difícil es prender un fósforo con un bebe en brazos.  No dejo de arrepentirme de no haber comprado la sillita de comer para viajes.  Ya estoy soñando con el primer día de lluvia, para ir a bagayear al Chuy. Cuidado con los sueños...&lt;br /&gt;DIA 5  Síndrome de abstinencia consumista Desde Agosto estoy soñando con la playa, desde Octubre, sueño con la casa que alquilé por internet. Desde Diciembre no veo la hora de irme de la ciudad, lejos de los hipermercados, los embotellamientos, el calor sobre el asfalto a las cuatro de la tarde.  Estamos a mediados de enero,  hace cuatro días que llegamos.  Hoy llueve, y estamos encantados de subirnos al auto rumbo al chuy -chopping MAL!, el pago más oriental de la patria.    El Chuy es nuestra pequeña Africa personal, territorio lejano y misterioso y tentador.  Supermercado El Cairo, allá vamos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIA 6.  Para que el Ratón Perez no tenga que revolver el tacho&lt;br /&gt;La otra paleta se le cayó hace un par de semanas, y desde entonces Guille parecía un linyera con diente suelto en medio de la boca. Por suerte la paleta que faltaba se le cayó de una vez. y ahora tiene un buen portón para que pae la lengua sin abrir la boca.  Pero resulta que mi pichón dejó su diente envuelto en una servilleta, sobre el mantel, a mediodía, después de comer  Si, así mismo.  Ahora tenemos un niño llorando a gritos, y un tacho lleno de papeles, restos de comida, y tantas otras cosas. Es una tarde hermosa, soleada,  con unas nubes barrigonas y doradas que pasan trotando por el cielo, veo las olas rompiendo en la orilla, desde la ventana.  Bajo la mirada y vuelvo a revolver  el tacho de basura una vez más.  Germán ya lo hizo una vez.  Yo tampoco tengo suerte. Un intento más y el ingeniero  con su meticulosidad característica, lo logró.  Recuperamos el tesoro.    Y ahora dejalo abajo de la almohada, nene!  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 7. Visitas II.  Filosofía del jabón&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt; Mi otra cuñada (no, la otra) está de visita.La pregunta de hoy es: ¿por qué da asco usar jabón ajeno en la bañera,  pero en el lavatorio no?.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Mi otra cuñada es amorosa, una especie de Máxima Zorreguieta con algunos kilos de más.  Ella es una regia.  Llega con su revista FACES en un bolso de la Cote d´Azur, de quién sabe que año, pero todo en ella tiene un glamour añejo.   De todas las visitas políticas es la más agradable.  Incluso, desde que se casó, se acuerda que hay que ayudar en tareas como tender la mesa, lavar los platos...  Limpiar el baño, no.  Pero vamos mejorando.  A todo esto, como tantas otras veces, me fui a duchar y me encontré, el jabón del lavatorio en la ducha. Y viceversa.  Sólo ella pudo ser.  Digo yo, no entiendo: le da asco refregarse  por su regio  cuerpo,  el jabón con el que nos hemos bañado nosotros, ok.  Pero por qué no le da asco usar ese mismo jabón, en el lavatorio, donde todos nos lavamos las manos.    Un paso más allá en la reflexión,  y ¿no se puede traer su propio jabón?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 9:  Clásicos enganchados: la mascota&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Ah, por cierto,  sigue el viento en Rocha.  Ya me empieza a poner un poco ansiosa esto de las tormentitas que no se terminan de ir.  Lo de siempre.  Pero para entretenimiento familiar, tenemos un nuevo integrante- es el gato de Guille, que apareció ayer, y ya tiene nombre y apelldo: Gasparín Rayo.  Y los niños chochos.  Es chiquitito y está pendiente de todos nuestros movimientos.  Se ve que está muerto de hambre.  Es blanco y gris, y Agustín  llora  cuando se lo mostramos muy de cerca.   Guille lo vigila todo el día, esperando que el gato lo venga a buscar a él.  Le pone leche a cada rato. Esta mañana cuando fui a preparar el desayuno. me encontré el sachet vacío, en la heladera.  Pongamos orden&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 10.  Visitas III.  Más cuñados&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Uh,  estos  dudaron y dudaron.  Que vamos, que no vamos, que no sabemos cuándo vamos, que no sabemos si nos quedamos a dormir. Al final, vinieron. Son Marcelo y Marcela.  Y los nenes. Divinos por ahora, crucemos los dedos.  Bueno, la cosa es que ese es el tipo de visita que para cuando lleganm una ya está medio podrida.  Es que algo no está bien.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Marce (la)  no parece estar del todo a gusto.  Por algo somos su familia política.  Bueno, tenemos algo en común, je.  Lástima que no pasamos de ahí.  Y Marce (lo) no es muy expresivo. Así que nunca se sabe si disimula la alegría o es que nada lo divierte en serio.  También, después de tantos años de casado.  Pero, estamos en la playa.  Tenemos algo que nos gusta a todos. Ahí vamos en patota. Los primos juegan. El bebe duerme, todo fluye suavemente.  Le pido a Germán que me pase protector  por la espalda.  y Marce (lo) me ofrece: &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¨querés que te ponga yo?¨&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;A Marce(la)  casi le da el shock anafiláctico.  Yo salté como si me hubieran hecho ¨bu!¨  por la espalda:&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¨no, dejá, Andá a cuidar el cochecito de Agustín,  mejor¨&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Encima fue de chambón, nada de levante.  Pero a mi cuñada se le pusieron los ojitos viborosos.  Yo sabía que íbamos a tener alguna escenita.  La que fuera.  Siempre pasa.  Es que Marce (la) cuida a su bombón (por lo redondo), con mucho celo.  Guai que me ponga protector solar su gordi.  Es el caso  de la pareja en la que él  alguna vez fue lindo, y ella, siempre fue un bagre. Y anda con los bigotes de punta para protegerlo  Cualquier mujer es una amenaza. frente a los encantos irresistibles  y redondeados de     Difícil si les toca. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt; &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 12.   Siguen las visitas: los recién casados.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Nada como una pareja de recién casados que, realmente creen que ellos son distintos a todos los demás.  Que no tienen, ni van a tener ningún problema, ninguna viscisitud en su plácida vida  marital.   Mi prima, por caso, que está en plena adolescencia a sus frescos 39.  Acurrucada a su maridito, observaba con cierto espanto nuestra conversación  de doce años y tres hijos juntos:&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-pero, estás loca? cómo vas a tirar ese yogur?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-es que llevaba cuatro horas arriba de la mesa!!!!!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-y, lo hubieras guardado!!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-por qué no lo guardaste vos, eeehh??&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 13.  Viendo llover en Rocha. Se acabó la sequía? &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;¨para de lloveeeeeer¨...  ¿No dice eso un tema de Maná?  no sé por qué me desperté con esa canción en la cabeza.   También puede ser que me haya despertado antes la gotera sobre el acolchado, a la altura de los pies.  PEro la cama es de los lugares más secos que quedan en nuestra hermosa y moderna casa de veraneo.  Tenemos exactamente veinticuatro  goteras.  Las conté mientras iba serruchando envases plásticos de agua, cajas de tetrabrik de leche,  para ponerlas debajo de cada una., además de secar el piso no sé cuántas veces,  porque  con el viento las goteras ¡cambiaban de lugar!. Chocolate por la noticia&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DÍA 14.  Explotó todo&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Lo último que nos faltaba.  Con tanta humedad rochense, saltaron los fusibles! apagón y otro apagón. Explotó el kohinor. Socorro!!!  me parece que ya me quiero ir de acá. A los botes!!!!  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;volvamos a los caños de escape, los camiones enormes, los supermercados.  Extraño mi lavarropas!!!!  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DÍA 15&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Chau playita!  Por supuesto, el útlimo día es el más maravilloso. El agua estaba como nunca. Me levanté a las siete a pasear por la playa, las olas están más verdes y transparentes que nunca.  Qué nostalgia dejar todo esto. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;El auto ya está que explota.  Nos espera la ruta hasta Colonia, con una parada en lo de mi suegra. Oh, no&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-3137419764813191073?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/3137419764813191073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/diario-de-las-vacaciones-iii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3137419764813191073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/3137419764813191073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/diario-de-las-vacaciones-iii.html' title='diario de las vacaciones III'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc7lLU0gqMI/AAAAAAAAAAc/k3NxtLm-hkE/s72-c/P1311028.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-4817614917076777240</id><published>2009-03-28T10:34:00.000-03:00</published><updated>2009-04-02T19:00:16.010-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uruguay'/><title type='text'>nube en punta del diablo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc4oEYlAyhI/AAAAAAAAAAU/MkFK8FQE4EU/s1600-h/P1170823.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc4oEYlAyhI/AAAAAAAAAAU/MkFK8FQE4EU/s320/P1170823.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5318232265753414162" /&gt;&lt;/a&gt;Me encantan las tormentas que llegan con un aspecto fantástico&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-4817614917076777240?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/4817614917076777240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/nube-en-punta-del-diablo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/4817614917076777240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/4817614917076777240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/nube-en-punta-del-diablo.html' title='nube en punta del diablo'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/Sc4oEYlAyhI/AAAAAAAAAAU/MkFK8FQE4EU/s72-c/P1170823.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-8710456250726478439</id><published>2009-03-28T10:32:00.000-03:00</published><updated>2009-04-01T20:51:22.592-03:00</updated><title type='text'>diario de las vacaciones II</title><content type='html'>&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DÍA  0.  Despegamos.   Agustín empieza a llorar&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Germán llegó a casa media hora antes de irnos, juntó sus cositas, las metió en la esquina del bolso que le reservé, cargó el auto cual camello de los Reyes el 5 de enero,  con todo lo que yo venía juntando desde ayer, y salimos rumbo al Buquebus.  Sí, somos emigrantes de acá enfrente,   casi se nos puede llamar porteños, pero no. Cruz diablo. No somos no, ni porteños, ni yoruguas, somos ... residentes permanentes.   &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;  No se oyó un llanto durante nuestros primeros 17 km de viaje. No lo podìamos creer.  Estas van a ser unas buenas vacaciones, pensé.  Agustín  llegó al barco sonriente. Este es su primer verano. Pero yo ya sé la que me espera  con un bebé en la playa.  Y bueno, el que quiera celeste, que le cueste.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Claro que todo cambió al apoyar  las llantas sobre suelo oriental.  Qué largos son los kilómetros a veces...  130 Km, contados mojón por mojón, es lo que demoró en dejar de llorar.  Intentamos de todo en el camino, no lo duden. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DÍA 1  Operación playa&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Parecía que el viaje tendía a infinito pero no. ¡Llegamos al fin!  Y la casa es tal cual la vimos por internet, es más linda, está más cerca de la playa de lo que yo me atrevía a imaginar.  Son casi las 5 pm, estamos a tiempo de ir a la playa,  empieza la primera maratón, preparados, listos, y una hora después ¡largamos!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DIA 2  La &lt;i&gt;belle famille&lt;/i&gt; le dicen los franceses &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Al fin me despierto en una cama que no es la de siempre, con una claridad distinta a la de mi dormitorio. El día está maravilloso, primer éxito de las vacaciones.  Rápidamente la cama se llena de niños y se parece a la canción ¨cinco osos en la cama y el chiquito se cayó¨.   Definitivamente es la hora de levantarme, pero todavía no tengo fuerzas como para correr a buscar bizcochos.  Queda para mañana.  Arranca la carrera del desayuno: según para quién, café con leche, teta o  Vascolet,  que no les gusta, aunque les contamos que nosotros lo tomábamos de chicos... (una pregunta, será rico de verdad o es pura nostalgia?).&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt; Una hora después, algún Vascolet sigue intacto en su taza, y yo ya estoy haciendo camas, lavando, armando bolso de playa, la lista interminable.  Hora y media después, estamos listos.  Agustin tiene sueño, llora. Una teta más.  Dos horas post prandiales,  nos vamos a la playa.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Las olas están a unos cien metros de nosotros.  Pero aún así el viaje se hace largo. Apenas Andrés da un paso por la calle de arena y piedritas, empieza a quejarse:&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-me uelen los pies, upa, pinsha&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Tomamos un atajo salvaje por el pastito, atravesando el camping de los últimos hippies atrincherados que resisten en  Rocha VIP.  Se me cruza un  recuerdo  lejano:  mi pasado de acampante en Valizas y el Cabo Polonio.  ¡Que viva el progresismo con agua caliente!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Y por fin, ¡la arena!  vuelan las ojotas, las remeras, la sombrilla, los bolsos. Llega el  duro castigo diario  del veraneo:&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¡A ponerse protector todos!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¡No tiedo pdotetod!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-A mí, sólo los brazos&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Luchas, forcejeos absurdos, y veinte minutos después, estamos todos embadurnados.  Nos queda media hora de sol sano. Disfrutemos.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Aaah, las ola, las olotas con espuma de Rocha, para saltarlas, como si fuera chica.  Me atajo las tetas que se me salen del soutien.  Es lo que tiene el amamantamiento. Viva la lactancia!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;El agua está preciosa, no está congelada como siempre. ¿Será el calentamiento global?  Estamos fritos.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Me olvido rápido, estoy disfrutando  todo a full. El mar, el cielo, la arena, el viento, mis hijos y mi marido, por supuesto.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Suena el celular.  Es mi suegra&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-Estee, oíme, estamos buscando la casa de ustedes, ¿ por dónde está?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Ahí voy yo,  cuesta arriba con el cochectio. Agus se despertó.  Es más fácil bajar a la playa que remontar loma arriba el camino a la casa...&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Para cuando llego, podría freír un huevo  sobre mi frente con protector SPF30 .  Me encuentro a mi suegra parada en la puerta, junto con mi cuñada Clota,  y en el auto, mi suegro, mezcla de ¨Largo¨, con el protagonista  de la película ¨el bulto¨ de Retes (véanla, más no les puedo decir), y la frutilla del postre, el marido de Clo, el pelado de bigotito tirolés, con gorro del papá de la chilindrina, bermudas con piernas flacas, medias y zapatos. Vikter el inimputable.  Claro, lo veo así  y entiendo por qué aquella vez se apareció en  el asado de cumple de un año de Guille, con traje, chaleco y pañuelo en el bolsillo...   &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;en   short queda como desvalido,   pobre  tipo.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Espero que se vayan temprano.  Pero ojo, que mi suegra es buena!&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style=" ;font-family:Helvetica;font-size:12px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-8710456250726478439?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/8710456250726478439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/seguimos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8710456250726478439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/8710456250726478439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/seguimos.html' title='diario de las vacaciones II'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2530595012558389268.post-7252919270125804590</id><published>2009-03-28T00:03:00.000-03:00</published><updated>2009-04-01T15:59:03.325-03:00</updated><title type='text'>diario de las vacaciones I</title><content type='html'>&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;¿Cómo te fue en las vacaciones?¨ &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Todavía nos siguen  haciendo esa pregunta, y ya estamos por comernos el huevo de pascuas, y al recuerdo del  veraneo ya lo tenemos  en el dedo gordo del pie.  Así que he decidido compartir mi diario de vacaciones con uds.  para saber qué queremos decir cuando decimos:&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¨¡bárbaro!¨.    Al menos, según el rubro.  Este viene a ser, rubro familia con niños chicos, bebé incluído, y familia política a distancia necesaria pero no suficiente  (nunca es suficiente),  del lugar en cuestión elegido para vacacionar...&lt;/p&gt;&lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;DÍA -1  Packaging y logística&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Después de meses de mirar por internet la casa que quería alquilar , después de seguir mirando la casa que ya había reservado, después de organizar mentalmente  lista de cosas para llevar,  que incluyeran todas las pequeñeces que  formarían el gran bulto del equipaje de vacaciones, al fin llegó  el día de hacer las valijas.  El  primer problema es dónde  meterme sin que los nenes empiecen a revolver  todo.  Mientras tanto mantengo mi clásico diálogo interior, sea verano o invierno.  Cuánto de cada cosa es mucho, cuánto es poco.  El clima es como los mercados de Wall Street, si intento pronosticarlo, lo altero, por lo tanto la ropa elegida según mis predicciones siempre sale mal&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-cinco remeras de manga larga?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-no, son muchas&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;-¿tres?  ¿son pocas?  hará calor o frío? ¿ lloverá mucho o poco?  ¿se secará la ropa?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;No sé por qué dudo ante hechos tan contundentes en este mundo como que en Rocha te congelás siempre,  llueve siempre y la ropa demora en secarse más que el 174 en pasar (cuando el 174 demoraba años en pasar, pero cierto, hace años que no vivo en Montevideo, quién sabe cuánto demora ahora).&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Aunque el tiempo esté maravilloso, en quince días siempre hay tiempo de que eso suceda. Sobre todo cuando ya no te queda ropa limpia.  Y con tres niños chicos, que van y ensucian y  mojan y sacan del ropero y se meten encima lo que se les ocurre, nunca nada es demasiado.  Sobre todo los bodies para el bebe.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Rubro farmacia: ibupirac, termómetro. ¿Amoxicilina será  demasiado pesimismo?&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Rubro electrónica:  todas las cámaras y todos los celulares,  con sus cargadores, memorias.  La tecnología no pesa pero rellena&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Allá atrás quedó el tiempo en que una era inubicable en Rocha (bah, en casi cualquier lado que no tuviera un teléfono cerca).  Recuerdo la primera vez que sonó el celular de Germán (tiempo de novios, siglo pasado) en medio de las dunas, rumbo al Cabo Polonio.  Todos los caminantes nos quedamos atónitos.  &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Rubro cocina, no tengo límites.  Sé que voy a extrañar los licuados, pero si aparece un minipimer en la valija mi marido se muere de risa.    Pero la prioridad este año vuelve a ser la leche de bebé, y polvos varios para preparar papilla. &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Planeta bebé:  ALGO de todo esto no puede viajar.  Sé que me voy a arrepentir de no haber comprado la sillita de comer para viajes&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica"&gt;Toca el turno al universo playa.  El volúmen acumulado  se vería tan bien en un container.  Pero la realidad es que tenemos que meterlo en el baúl de un Scenic. Ay, recuerdo cuando ese baúl me parecía gigante.   &lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Helvetica; min-height: 14.0px"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2530595012558389268-7252919270125804590?l=cuentosencuentas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/feeds/7252919270125804590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/diario-de-las-vacaciones.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7252919270125804590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2530595012558389268/posts/default/7252919270125804590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentosencuentas.blogspot.com/2009/03/diario-de-las-vacaciones.html' title='diario de las vacaciones I'/><author><name>nikita</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17039479555435802317</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://4.bp.blogspot.com/_z2uGPQBTvgI/S6-qWWVp_AI/AAAAAAAAACM/FuUIdkT8rGs/S220/P1180196.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
