domingo, 28 de agosto de 2011

El primer cumpleaños de 15


Ya se hablaba del asunto como dos o tres meses antes. Lourdes nos dio la tarjeta a todos en julio, toda blanca con letras plateadas en relieve. parecía de casamiento. Aunque estábamos en segundo de liceo y casi todos teníamos trece años, Lourdes era repetidora y de las más grandes y entonces su cumpleaños de quince fue el primero,  una noche helada de agosto.
Mi abuela me había hecho un trajecito de chqueta y pantalón rosados, (ella tenía buen gusto aunque era vieja y me mostraba los modelos en la Para Ti  o la Burma que traían moldes, para que yo eligiera, y ella me los cosía), y me compré una blusa de las que estaban en la vidriera de P-k-2, con cuello acampanado .
La fiesta empezaba a las nueve pero yo estaba pronta mucho antes. Me fui a casa de Sabrina que vivía a tres cuadras, porque ella tenía rímel y lápiz de labios de su mamá.  Ella sabía pintarse y me puso un rouge rosa claro  y algo de sombra gris sobre los ojos, muy poquito porque me parecía muy rara cuando me veía al espejo.

martes, 16 de agosto de 2011

El hombre con el tiempo en la espalda





Está sentado en el borde de la cama, en calzoncillos y camiseta. La piel curtida es un cuero marrón, bronceado por el sol de la rambla sur. La pelada reluciente, las arrugas gruesas de la cara, los pelos blancos en el pecho. Resopla encorvado, los hombros gruesos ahora caídos, como sus brazos cansados. Se pasa la mano por los pocos pelos que le quedan, grises y desordenados.
Cada noche repasa los errores del pasado y vuelve a ese momento en que hubiera podido cambiarlo todo y no lo hizo. Cada noche vuelve a repetir sus momentos cruciales como una oración contra el olvido. Como una penitencia.
Despacio se mete en la cama con el cuerpo dolorido por los años, se acuesta  y suspira fuerte. Contiene la bronca de no poder volver atrás. Mira su vida desde lejos, como un río desbordado que se llevó todo a su paso. Ya no le quedan fuerzas, no le queda tiempo


Finalmente apaga la luz y entonces todos los fantasmas vuelven a rodearlo, más vivos y lúcidos cada noche